Si hacer ejercicio suele quedar al final de la lista por falta de tiempo, una investigación podría cambiar la forma de entender cuánto entrenamiento se necesita para obtener una respuesta importante del organismo.
Un estudio publicado en Cell Reports Medicine encontró que unos minutos de ejercicio de alta intensidad pueden provocar cambios moleculares más amplios que una sesión mucho más larga de actividad moderada.
La investigación, realizada por científicos estadounidenses, analizó qué ocurre en la sangre después de que las personas realizan ejercicio a diferentes intensidades y puso el foco en unas sustancias conocidas como exerquinas, entre ellas proteínas y metabolitos que se liberan al torrente sanguíneo durante la actividad física.
¿Cómo hacer el ejercicio de 3 minutos?
El entrenamiento que provocó la respuesta más llamativa consistió en seis series de esprints de 30 segundos en bicicleta a toda velocidad. En total, los periodos de esfuerzo sumaron tres minutos.
Los investigadores observaron que esta actividad modificó inmediatamente casi una cuarta parte de las proteínas analizadas en la sangre.
En contraste, las personas que realizaron 90 minutos de ciclismo moderado y continuo presentaron cambios en muchas menos proteínas. La respuesta también fue menor que la observada en personas que corrieron en una cinta a un ritmo moderado.
El objetivo del estudio no fue demostrar que cualquier persona deba sustituir sus rutinas habituales por tres minutos de ejercicio intenso, sino analizar cómo la intensidad del esfuerzo modifica la respuesta molecular del organismo.
¿Qué pasa en el cuerpo después del ejercicio intenso?
Los esprints provocaron cambios en más de 200 metabolitos y aumentaron de forma inmediata proteínas relacionadas con procesos importantes del organismo, entre ellos:
- Crecimiento de los vasos sanguíneos.
- Remodelación de los tejidos.
- Señalización hormonal.
- Procesamiento y utilización de la energía.
Los investigadores también analizaron células adiposas humanas expuestas a sangre obtenida después del ejercicio. Tras los esprints, estas células mostraron cambios extensos en la actividad de sus genes.
Esos cambios modificaron la manera en que las células procesan la energía, responden a las hormonas y detectan la disponibilidad de nutrientes.
La respuesta fue mucho más discreta después del ejercicio moderado. Incluso tres horas después de terminarlo, los investigadores no detectaron en la sangre una oleada significativa de determinados ácidos grasos y proteínas procedentes del hígado que suelen aparecer ante las exigencias del ejercicio de resistencia.
El ejercicio intenso y el riesgo de enfermedades
Para conocer si las proteínas modificadas por el ejercicio podían estar relacionadas con la salud a largo plazo, los investigadores compararon sus resultados con información de más de 53 mil personas del Biobanco del Reino Unido.
Encontraron que muchas de las proteínas que respondían al ejercicio estaban asociadas con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
La relación fue especialmente llamativa en obesidad, diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos. De las 33 proteínas asociadas con un menor riesgo, 32 fueron modificadas por los esprints, mientras que solo tres respondieron al ejercicio moderado.
Además, más de una cuarta parte de esas proteínas se relacionaron con un envejecimiento biológico más lento.
¿Los beneficios duran después de hacer ejercicio?
Uno de los hallazgos que más llamó la atención de los investigadores fue que la respuesta molecular asociada con el ejercicio intenso persistió hasta ocho semanas después de haber realizado ese tipo de actividad.
Luke Olsen, investigador de la Universidad Rockefeller y uno de los autores del trabajo, destacó que resultó sorprendente comprobar que unos minutos de ejercicio intenso fueran capaces de desencadenar una respuesta molecular significativa.
El investigador señaló que la persistencia de esta respuesta durante semanas apunta a que podría tratarse de una característica relacionada directamente con el ejercicio intenso.
Los resultados muestran así que la intensidad del ejercicio puede ser tan importante como el tiempo dedicado a la actividad física cuando se analiza la respuesta molecular del organismo.
Sin embargo, el estudio analiza principalmente estos cambios biológicos y sus asociaciones con indicadores de salud, por lo que no significa que tres minutos de ejercicio intenso sean, en todos los casos, equivalentes a 90 minutos de actividad moderada ni que todas las personas deban entrenar a máxima intensidad.
Con información de EFE / JCM