Muchas personas experimentan una sensación de tranquilidad después de ordenar una habitación, acomodar objetos fuera de lugar o terminar la limpieza del hogar.
Aunque a simple vista podría parecer una cuestión de hábitos o preferencias personales, la psicología ha encontrado que el entorno donde vivimos puede influir directamente en cómo nos sentimos.
Diversas investigaciones sugieren que el desorden puede convertirse en una fuente adicional de estrés. Un estudio publicado en el Journal of Environmental Psychology encontró que los espacios percibidos como caóticos o saturados pueden afectar el bienestar psicológico y aumentar la sensación de agobio, especialmente cuando las personas sienten que han perdido el control sobre su entorno.
¿Por qué el orden puede generar tranquilidad?
La explicación no está necesariamente en el perfeccionismo. Especialistas citados por la Asociación Estadunidense de Psicología (APA) señalan que organizar y limpiar pueden ayudar a algunas personas a recuperar una sensación de control, especialmente durante momentos de incertidumbre o presión emocional.
Cuando una persona ordena su casa, también está reduciendo estímulos visuales que compiten por su atención. Esto puede facilitar la concentración y generar una percepción de mayor calma, aunque los efectos pueden variar de una persona a otra.
La Universidad de Stanford también ha destacado que actividades como acomodar espacios o realizar tareas domésticas pueden tener un impacto positivo en el estado de ánimo. Esto se debe a que permiten enfocarse en acciones concretas y visibles, lo que puede generar una sensación de logro inmediata.
El orden no significa lo mismo para todos
Sin embargo, los expertos advierten que no todas las personas que mantienen su hogar impecable lo hacen por estrés o ansiedad. En muchos casos, simplemente se trata de un rasgo de personalidad, una costumbre aprendida o una preferencia por los ambientes organizados.
Además, existe una diferencia importante entre disfrutar del orden y sentir una necesidad constante e incontrolable de acomodar todo. Cuando la preocupación por la limpieza o la organización interfiere con la vida diaria, puede ser recomendable buscar orientación profesional.
En términos generales, la evidencia científica apunta a que mantener espacios organizados puede contribuir al bienestar emocional y ayudar a algunas personas a sentirse más tranquilas.
Aunque no elimina las causas del estrés, sí puede convertirse en una herramienta sencilla para crear un entorno más cómodo y agradable en el día a día.
JCM