En una época donde el consumo de ropa, plástico y otros recursos naturales avanza a gran velocidad, Joanna Ruiz Galindo cree que el problema ya no debe abordarse solo desde la creación de objetos, sino que es vital cuestionar el sistema completo y pensar en el futuro a construir.
“La vorágine en la que estamos debe parar”, sentencia la codirectora del Abierto de Diseño CdMx —junto a Ricardo Lozano Villaseñor— en entrevista con MILENIO, con motivo de la décima edición del festival, que se lleva a cabo del 25 de septiembre al 4 de octubre.
Para transformar un modelo económico basado en el consumo no tiene una respuesta sencilla, pero encuentra esperanza en los "pequeños esfuerzos" que apelan a lo comunal —como el Abierto—: "Si todos imaginamos, podemos empezar a atar cabos y ver la manera, pero tenemos que ponerles muchas ganas".
“No puede ser que en los últimos 50 años hayamos acabado con todo, que se tire tanta ropa y se consuma tanto plástico. Se tiene que rediseñar (el sistema)”, añade.
Del objeto bonito a una responsabilidad social
Durante sus diez ediciones, la esencia del Abierto de Diseño CdMx ha sido ampliar la conversación sobre qué significa diseñar. “Queremos ser esa plataforma abierta donde se vive, se discute, se hace comunidad y, sobre todo, se acerca el diseño a la sociedad”, explica Ruiz Galindo.
La intención no es ser “un evento de diseñadores para diseñadores”, sino un espacio para que cualquiera se acerque a entender cómo funciona el diseño y su injerencia en la vida cotidiana.
Recuerda que en sus primeros años, el festival estaba más enfocado en ser un escaparate para jóvenes talentos y dar justo valor a los creadores consagrados. Ahora, pone la mirada en por qué y para quién se diseña: “Siempre decimos que el diseño es mucho más que un objeto bonito”.
Eso se refleja en proyectos de la edición actual relacionados con diseño especulativo, diseño social, cuidados, niñeces, comunidad y aprovechamiento de desechos; proyectos que son una luz ante las nubes contemporáneas.
Diseñar frente al miedo
Futuros Pánicos, exposición central de la décima edición curada por Karla Paniagua y Jorge Camacho, parte de una pregunta: ¿qué es lo peor que podría suceder?
"Hoy los miedos, de alguna manera, nos hacen diseñar el futuro preferible; a través de ellos vamos diciendo cómo queremos el futuro", explica Ruiz Galindo.
Entre sus preocupaciones personales menciona el cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales, pero "me da esperanza que los diseñadores están muy conscientes que tiene que haber un diseño regenerativo, no solo reciclar".
“Ya nos pasamos del reloj y tenemos que aprender a convivir mejor con la tierra y no sentirnos los únicos”, acentúa.
De ahí que resalta las propuestas relacionadas con ciudades interespecie, que plantean otras maneras de pensar la relación entre humanos, animales, plantas y los espacios que comparten.
“Creo que el diseño es una herramienta que puede cambiar, tenemos que diseñar el nuevo sistema en que queremos vivir”, insiste la codirectora.
Una responsabilidad que no es solo de los diseñadores
Aunque los diseñadores tienen una responsabilidad social relevante —comenta "el 80 por ciento del impacto ambiental de un producto se define en la etapa de diseño"—, la transformación no puede recaer únicamente en ellos.
También involucra a universidades, instituciones, empresas, gobierno y ciudadanía. Desde las escuelas, por ejemplo, Joanna considera necesario enseñar que la elección de materiales y recursos forma parte de la responsabilidad profesional.
A esto se suma un problema que afecta a la profesión: la precarización. “Creo que se paga poco y no se aprecia el trabajo de los diseñadores”, afirma.
Por eso, uno de los objetivos del Abierto es insistir en que "el diseño vale, se tiene que pagar por él, porque es algo que todos lo necesitamos".
La discusión se vuelve todavía más compleja con el desarrollo de la inteligencia artificial: "Me preocupa que las leyes vayan más lento que el avance de la tecnología. Me preocupan los derechos de autor, que pides a la IA una ilustración del estilo de algún diseñador y te la hace".
"En el Abierto vamos a discutir sobre eso, porque es un tema que debemos seguir abordando, seguir viendo qué nos preocupa para juntos ir con las instituciones y ver que se regule de cierta manera... Juntos somos más fuertes".
Un festival abierto a la ciudad
En esta décima edición, el Centro Nacional de las Artes (Cenart) es la sede principal, pero el festival se extiende a distintos puntos de la ciudad, entre ellos el MUAC, el Museo Nacional de Culturas Populares, el Museo Yancuic, el Museo de Arte Carrillo Gil, el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, Universum y el Museo Franz Mayer.
Además, por primera vez se tiene un país invitado: Costa Rica, que presentará un pabellón en la Plaza Legorreta del Cenart con la participación de más de 15 diseñadores y arquitectos.
La programación incluye también Panorama Abierto, Novedades, Laboratorio Académico, Parque Arquitectónico, talleres, conversaciones y la séptima edición de What Design Can Do México GNP.
Ante todo esto, Ruiz Galindo celebra una etapa de madurez para el Abierto de Diseño CdMx, pero también una oportunidad para insistir en una pregunta que rebasa al propio festival: ¿Cómo queremos vivir?
La respuesta, reitera, depende únicamente de los diseñadores. También requiere cambios en la manera de producir, consumir y relacionarse con el entorno.
“El diseño es una herramienta de cambio y tiene que funcionar en pro no solo de los humanos, sino de la tierra y todos los que la habitamos”, zanja Joanna.
¿Quién es Joanna Ruiz Galindo?
Desde hace más de 15 años, Ruiz Galindo trabaja en la promoción del diseño independiente y la cultura contemporánea en México. Cofundó Promotora Nacional DMX y, desde ahí, impulsó proyectos como La Lonja MX, PUM —Proyectos Unidos Mexicanos— y Atalaya Design Fair, además del propio Abierto de Diseño CDMX. Desde 2021, codirige What Design Can Do México, organización que apuesta por el diseño como una herramienta para impulsar una sociedad más sostenible, justa y equitativa.