Los guardianes del Órgano Monumental del Auditorio Nacional

Héctor Guzmán, organista titular, y Marco Sánchez, conservador, relatan cómo fue la restauración del instrumento y del concierto con el que volverá a sonar el 1 de marzo.

El maestro Guzmán tomó la estafeta del gran organista Víctor Urbán (1934-2024). Crédito: Marie Pain
Ciudad de México /

El Órgano Monumental del Auditorio Nacional (OMAN), de 15 mil flautas y que ha guardado notas cargadas de historia, sonará con vida nueva, listo para estremecer al público el 1 de marzo en un concierto histórico.

Junto a la Orquesta Sinfónica Nacional, sus guardianes, Marco Ángel Sánchez y Héctor Guzmán, alumnos del gran Víctor Urbán (1934-1924), han puesto toda su pasión en su renacer, transformando límites en infinitas melodías que honran un gran legado.

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"Víctor Urbán, el más grande organista que ha tenido México"

Guzmán, organista titular desde octubre de 2024 del OMAN irradia orgullo al evocar a su maestro: “Víctor Urbán, el más grande organista que ha tenido México, fue su titular por más de 20 años y yo fui su alumno. Es un legado que a mí me toca continuar”.

Sus palabras destilan gratitud profunda a quien lo formó.

Guzmán dice que uno de sus propósitos es que una vez que el órgano ya está actualizado, utilizarlo de manera más frecuente.

“Tocarlo en recitales, pero también utilizarlo como se hacía, en funciones o antes de un concierto, tal vez abrir la gala de ballets como El Cascanueces en Navidad, o tocarlo tal vez en conciertos de música moderna como un preludio”.

Dice que el 1 de marzo, bajo la batuta de Ludwig Carrasco, el órgano dialogará con la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) en un programa que erizará la piel.

“Händel, Poulenc, el Concertino de Miguel Bernal Jiménez y la Sinfonía No. 3 de Saint-Saëns. Estos tres conciertos son en la primera parte, para lucir también la orquesta. Para conjuntar al órgano con la OSN, decidimos poner en el repertorio la sinfonía número tres de Camille Saint-Saënz, que utiliza el órgano en la parte final, que es apoteósica”, describe con entusiasmo.

La responsabilidad del legado

Marco Ángel Sánchez, conservador del órgano y discípulo devoto de Urbán, habla con el fuego de quien resucita leyendas.

“La forma en la que describiría el mantenimiento y la modernización del sistema de control y las 15 mil flautas del Órgano Monumental del Auditorio Nacional (OMAN) tiene que ver con un nuevo sistema de captura de combinaciones de los diferentes registros del órgano, esto es lo que hace que se puedan mostrar muchos sonidos en una presentación artística que antes tenía un límite. Ahora, este tipo de sistema de interface mecanizada digitalmente permite que podamos tener muchísimas combinaciones y, por tanto, la paleta rítmica se vuelve mucho más amplia”.

Marco Ángel Sánchez, conservador del órgano y discípulo devoto de Urbán. Crédito: Marie Pain

Con esta actualización y mantenimiento mayor, el OMAN tiene muchísimos más sonidos, entendiendo que los sonidos parten de los juegos de los registros: “En este sentido, no hay ningún registro que hayamos añadido ni nada, simplemente la posibilidad de combinar los sonidos, destacando el salto de 10 a 999 combinaciones, abriendo un universo sonoro casi infinito”, precisa Sánchez con entusiasmo.

Su relato se torna épico al describir la hazaña: “Es comunicación con los secretos que contienen los tubos, cambiamos absolutamente todo el cableado, algo así como 5 kilómetros".

“Lo que estuvimos haciendo es un trabajo en conjunto para tener el órgano en una condición estándar de la industria. Con este tipo de sistemas de control ese sistema, el Órgano Monumental del Auditorio nacional sería la joya instrumental más grande de Latinoamérica”.

Para el conservador del instrumento, este renacer es un tributo: “Ser el custodio es un juramento sagrado por invitación de Víctor Urbán. Ahora, en esta faceta de conservación del instrumento, el maestro Héctor Guzmán tuvo la confianza de depositar este proyecto en mis manos y estoy muy contento porque pienso que el resultado ha sido fantástico, aunque es una gran responsabilidad”.

Esta hazaña cobra relevancia ya que en México muchos órganos hermanos yacen olvidados, reflexiona Sánchez.

El concierto de este 1 de marzo será un acontecimiento histórico especial porque se escuchará este coloso, nacido en el siglo pasado, que fue reconstruido por la empresa italiana Tamburini en 1958 y que fue trasladado del Palacio de Bellas Artes al Auditorio Nacional.

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hc

  • Leticia Sánchez Medel
  • letymedel@yahoo.com.mx
  • Reportera cultural, cursó la maestría en Periodismo Político, es autora de tres libros sobre la historia inédita del Cervantino.

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