El esqueleto de la ballena intervenida por el artista Gabriel Orozco se encuentra varado en un andamio en el corazón de la Biblioteca Vasconcelos, que hoy cumple 20 años de haber sido inaugurada como una de las obras más importantes del sexenio de Vicente Fox.
Turistas, influencers, estudiantes, parejas, adultos mayores y curiosos deambulan por este polémico monstruo de acero en la colonia Buenavista, que luce semivacío un miércoles por la tarde.
"Me gusta, vengo comúnmente y arreglo papeles; lo único malo es que luego las luces no sirven. Pero es un lugar tranquilo", dice don Luis, quien tiene 65 años y vive en Iztacalco.
La famosa Megabiblioteca ha sobrevivido a todo en estas dos décadas: cierres por fallas estructurales, cambios de régimen, disputas sindicales y recortes presupuestales. Han pasado varios directores; el último, Mariano Leyva Pérez Gay, quien fungía como director, renunció el pasado 15 de abril.
"Fueron años buenos. Fueron años duros. Logramos formar un equipo sólido, entusiasta, que quiso apostar por un proyecto cultural que diera cada vez más. Tal vez por ello logramos varias victorias. Recuerdo solo algunas: reventar un día el contador de visitantes que, cuando llegó a 12 mil en un solo día, se reinició", publicó el funcionario en su cuenta de Instagram.
Gael, de 12 años, llega acompañado por su mamá; le encargaron un trabajo escolar y son vecinos de la zona. "Venimos unas dos veces al mes, dependiendo de lo que le dejen en la escuela. Lo que veo es que mucha gente viene a tomar fotos”, comenta Susana.
Su hijo opina: "Hay muchos libros, me parece una biblioteca muy buena, es muy grande".
Muchos no saben que la Biblioteca Vasconcelos cumple años este sábado porque, hasta el cierre de esta edición, no existe un programa de actividades conmemorativas y en las instalaciones no hay señales del festejo; solo se aprecian carteles con las protestas de los trabajadores.
Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura, informó que el Gobierno de México invierte más de 12.3 millones de pesos para el mantenimiento preventivo y correctivo, así como en la conservación integral del recinto para preservar sus espacios arquitectónicos y de servicio.
En 2025 recibió a más de un millón 400 mil visitantes, lo que confirma su papel como una biblioteca viva, abierta y cercana. A 20 años de su apertura, estas acciones de mantenimiento y conservación permiten asegurar que siga siendo un espacio de convivencia y acceso al conocimiento para todas las personas, señaló la funcionaria, asegurando además que se "fortalecerá su vocación como espacio público de lectura, encuentro, formación y acceso a la vida cultural".
Para Ruth, de 25 años y habitante del Centro Histórico, el lugar es indispensable: "La biblioteca es muy cómoda, me gusta venir aquí, tengo mi credencial desde hace dos años. Me gustan mucho los libros de gastronomía y aquí hay muchos”.
Por su parte, Armando, de 17 años, comenta: "Vine buscando unos libros de probabilidad y estadística para mi examen en el Politécnico y los encontré. Vivo por el norte, pero cuando no comprendo un tema, vengo”.
La Vasconcelos y el sueño que nunca terminó de cumplirse
Inaugurada el 16 de mayo de 2006 por el entonces presidente Vicente Fox, tuvo una apertura accidentada; el recinto tuvo que cerrar durante 20 meses por diversos problemas. La megabiblioteca nació entre controversias: goteras, fallas, desaparición de espacios y hasta su uso para pasarelas de moda o sesiones fotográficas.
Con un costo aproximado de mil 500 millones de pesos, se proyectó como el cerebro electrónico de una red de 7 mil 500 bibliotecas públicas, otra promesa que no se concretó. El diseño de Alberto Kalach, un complejo de tres edificios alineados en 37 mil 692 metros cuadrados, prometía albergar 2 millones de libros.
Veinte años después, la realidad contradice las proyecciones. El acervo actual apenas supera los 600 mil libros clasificados, cifra que no alcanza ni la mitad de la meta original de Sari Bermúdez, entonces presidenta del extinto Conaculta.
Los anaqueles vacíos son testimonio de ese objetivo incumplido. En cuanto a la afluencia, los 4.5 a 5.5 millones de visitantes anuales que soñó Fox también quedaron en el papel.
Sin embargo, para Miquel Adrià, director de la revista Arquine, la Vasconcelos es la obra más destacada del siglo XXI en México.
"A pesar de todos los problemas que ha venido acarreando desde la inauguración, problemas políticos, de urgencias, de esos empleados temporales que normalmente se gestiona mal el presupuesto, más allá de eso, lo que trasciende es una obra maestra de la arquitectura", asegura.
"Ya nadie se acuerda quién era el presidente, quién la secretaria de Cultura... pero lo que queda es una obra maestra, impresionante, que no tiene nada de elefante blanco; es una obra, además, muy viva", comenta a MILENIO.
Para Adrià, la calidad del servicio ha dependido de los ciclos políticos: "En algunas épocas ha estado gestionada por buenos directores y han tenido mucho programa. En otros momentos han puesto a gente que responde a intereses de partido y la han descuidado, pero el edificio seguirá trascendiendo esas pequeñas unidades".
La administración de Daniel Goldin es recordada como un periodo de estabilidad en la Biblioteca Vasconcelos, alcanzando el récord de un millón 715 mil visitantes. Su salida, tras conflictos con Marx Arriaga (entonces titular de la Dirección General de Bibliotecas, DGB), cerró una etapa brillante en medio del escándalo.
Alejandra Quiroz Hernández, ex coordinadora de servicios educativos, recuerda que “Goldin ofrecía datos constantes para conocer las entrañas de este monstruo: Siempre sacando información y estadísticas que fueran de utilidad; desafortunadamente, mucho de eso se perdió con la nueva administración”.
El reto financiero que amenaza el futuro de la Biblioteca Vasconcelos
La especialista señala que la biblioteca carece de autonomía financiera: "La biblioteca no se podía sostener de los centavitos que le da la DGBs. Son muchas carencias no atendidas. El lugar no deja de ser apantallante porque es grandote y todo el mundo va por la foto para Instagram, pero falta preguntarse qué sentido bibliotecario y educativo tiene en realidad”.
Aunque durante cinco años Goldin logró un presupuesto propio, entre 26 y 30 millones de pesos, actualmente depende de la DGB, que cuenta con 212 millones para distribuir en toda su red. No se conoce con exactitud cuánto recibe el recinto. Se buscó una entrevista con la Secretaría de Cultura; no se obtuvo respuesta.
El inicio de 2026 estuvo marcado por la salida de 31 trabajadores eventuales, algunos con dos décadas de servicio. Ante las denuncias de deterioro, la Secretaría de Cultura afirmó en enero que el recinto recibe “mantenimiento constante”.
Quiroz concluye que, pese a los estigmas, el impacto ciudadano fue real: "De 2013 a 2018 la biblioteca tuvo otra vida. Creo que la mayoría de los tomadores de decisiones y personalidades no tenían ni idea y sólo se iban con lo que se decía, con poca voluntad de conocer el espacio”.
Las últimas cifras oficiales indican un repunte: de 931 mil 343 usuarios en 2023 a más de 1.4 millones en 2025. La Biblioteca Vasconcelos merece mucho más que sólo ser un impresionante monstruo de hierro, set de selfies y una utopía; necesita cumplir las metas y objetivos por los que se creó hace veinte años, como instrumentar proyectos educativos, culturales, informativos y recreativos importantes; que solo logrará si el actual gobierno le inyecta los recursos necesarios para operar de manera eficiente, más allá de solo darle una manita de gato para que luzca bonita.
jk