Recién galardonada en el Festival Nacional e Internacional de Danza Contemporánea Oc´-Ohtic, de danza contemporánea en Yucatán, la maestra Cecilia Lugo habló sobre la influencia de Tampico en su vida y en sus obras, y expone su personalidad más política, en la defensa de los apoyos a la creación y difusión del arte.
También se refirió acerca del Festival Internacional Tamaulipas que posicionó al estado a nivel nacional, y dijo, debe fortalecerse como referente y un vehículo a la sensibilidad ciudadana.
Recibiste el premio que otorga el Festival Nacional e Internacional de Danza Contemporánea Oc´-Ohtic. Un reconocimiento más a tu trayectoria, ¿a qué motiva?
Me siento muy honrada porque es un festival que prácticamente yo lo vine a hacer; he visto cómo ha batallado para mantenerse, como todas las cuestiones culturales de este país, y ha seguido contra viento y marea, a veces con apoyos federales o municipales, a veces sin ellos, y conozco los esfuerzos que hace su directora Graciela Torres.
Es un festival cuya curatoría es excelente, me siento muy afín a esa mirada artística y el público de Yucatán, de la capital, siempre ha recibido muy bien mi trabajo, el trabajo de Contempodanza, y me siento como en casa.
He recibido muchos reconocimientos y medallas importantes, pero yo nunca he andado detrás de las medallas, he concursado por las becas del Fonca, porque eso te permite asegurar cierta estabilidad en el tan difícil trabajo artístico, sobre todo en la danza y he trabajado mucho para ello; los premios han sido un regalo, un regalo de la vida.
¿Cómo te ves a ti como artista referencial en comparación con quien salió de Tampico en busca de una carrera en el mundo de la danza?
Yo no sé si sea una artista referencial, nunca he pretendido nada, en serio, he trabajado mucho, soy muy necia, muy obsesiva, y tengo un impulso creativo muy grande, seguramente que yo vi como ejemplo en mis padres porque mi papá fue cantante de ópera y mi mamá artesana... Ella sigue trabajando a sus 96 años.
Mis papás tuvieron la visión para mudarse cuando en Tampico no había escuelas de formación profesional como las había en la Ciudad de México; realmente siguen habiendo muy pocas escuelas formales de formación para la danza, y esas están en el INBA, en Monterrey hay otra.
Yo me fui de Tampico muy chica, a los ocho años, y a los ya estaba en la Academia de la Danza Mexicana, luego en la Compañía Nacional de Ballet (a los 14) y a los 17 ya en Bellas Artes, con Amalia Hernández durante dos años.
Bailé con Alicia Alonso del 75 al 80 cuando los cubanos aportaron todo su conocimiento en el metodología de la danza en el país. Creo que la vida me dio la oportunidad de estar en los lugares correctos con las personas correctas.
¿Aún volteas a ver la escena dancística de Tampico? ¿Qué te provoca verlo?
Siento que es muy difícil de pronto sentirse solos haciendo un trabajo que implica necesariamente el apoyo del estado; el arte, aquí y en cualquier país del mundo necesita ser protegido y apoyado por el estado, más allá que los artistas que puedan hacer su gran esfuerzo, que lo hacen, el arte tiene que ser subsidiado, de otra manera será limitado.
Lo que se hace en Tampico y Tamaulipas, se hace basando en los grandes esfuerzo de los creadores individuales.
Eso me provoca por un lado mucho orgullo, el que estén trabajando, pero por otro lado me encantaría sumar esfuerzos para que los apoyos fueran mayores, y que surgieran más artistas.
Tú, como tantos otros artistas, emigraste del puerto jaibo por situaciones diversas; ¿ves Tampico con oportunidades para el desarrollo artístico?
Yo me fui hace cinco décadas, no había nada o había demasiadas pocas cosas. Yo soy muy radical en mi mirada en cómo tendrían que ser las cosas para apoyar el arte: necesitamos espacios y miradas de políticas públicas mucho más decididas a apoyar el arte en nuestra comunidades, pero no como una tarea aislada, sino como una forma congruente de un gobierno que quiere mejorar la situación del estado y el país, eso no se ha hecho.
No podemos caminar hacia mejores condiciones de vida, en general si nosotros no volteamos a ver la educación y la educación en el arte y para el arte.
Es menester que se haga; si no se hace, aunque haya talentos y gente interesada en desarrollarse a nivel artístico, lo va a lograr a medias porque no están las condiciones para apoyar esos talentos. En el país debemos pensar sin temor que nuestros jóvenes pueden ser los mejores niveles del mundo.
¿Hay público, existente o potencial, en provincia, o acaso la meta del artista seguirá siendo migrar?
Sí habría, porque vemos que hay público para cosas bastante malas, para cosas muy comerciales, para donde la gente va porque le hace una muy buena difusión.
Lo que necesitamos es cambiar nuestra mirada, educar al pueblo para que vea el arte como una oportunidad para transformar, pero tenemos que invertir en política pública para que suceda, no es una cuestión aislada, si el artista es muy bueno y se preocupar por salir y aprender, si no tiene este apoyo del estado, una infraestructura, es muy difícil de lograr, se hace de manera conjunta no de manera solitaria, porque en solitario es muy desgastante y el artista termina por claudicar, y decir “no puedo más”.
Se pueden crear públicos pero todo va de la mano, necesitamos un plan que privilegie el desarrollo del arte en toda la cadena de producción, esto implica desde la educación hasta la profesionalización y su divulgación.
En Europa o EU un bailarín puede vivir de esto, aquí en México no... es terrible.
¿Qué le espera a un estado o ciudad con espacios para el arte limitados?
Hay escenarios maravillosos. No hay ningún estado que tenga los foros que tiene Tamaulipas. En Reynosa, Matamoros, Tampico, Nuevo Laredo; sin embargo los espacios están vacios, no se programan, son elefantes blancos, porque falta mayor preparación, incluso de los servidores públicos de los espacios para que estos sean ocupados por compañías, grupos, pero que tengan el nivel para hacerlo, pero no va a haber nivel si no hay escuelas, o sea, hay que hacer escuelas de formación muy serias, porque hay la condición para hacerlas, pero falta esa visión de darle un nivel a la enseñanza del arte y a la mirada de la comunidad hacia el artista.
Estuviste en Tampico presentando Hilda 55. ¿Qué mensajes dejas al volver a tu tierra?
Nací en el 55, soy resultado de ese huracán, lo vivió la familia, el huracán fue en septiembre, yo nací en noviembre. En mi casa por muchos años el tema recurrente fue el huracán, Hilda marcó al sur de Tamaulipas, y marcó mi vida y la vida de mi familia.
Tengo una cercanía muy fuerte con Tampico, muy idealizada; mi familia materna es de Tampico, mi familia paterna de Tula. Yo voy dos o tres veces al año y siempre voy con una alegría.
Todo mi imaginario infantil, de mis abuelos, mis tíos, mis padres, mis hermanas y mis juegos, tiene que ver con Tampico, sé que lo he idealizado; hablo de Tampico y se me quiebra la voz, oigo un huapango y lloro, sé que puede resultar un poco excesivo , pero así es y así lo dejo ser, Tampico se anidó en mi corazón, yo soy de Tampico, y en toda mis obras siempre hay algo de ahí, porque dicen que infancia es destino y definitivamente estoy de acuerdo, Hay obras como esta, como Hilda que tiene que ver con mi vida.
Otras como “Dunas” que hice para el Festival Cervantino hace muchos años, y que tiene que ver con que iba a la playa y jugábamos mis hermanas y yo; “En en la piel de mi memoria” que habla de estos mitos familiares donde tus abuelos, bisabuelos, tíos, crecen ante tus ojos a partir de una historia familiar que los hace míticos, los tíos que no tiene imperfecciones, que tienen puras bondades y personalidades muy fuertes.
Sigo yo con esta tradición, me gusta cultivarla, sentir este espacio como un espacio privilegiado y paradisiaco de este mundo infantil y de mis ancestros.
¿Los recortes presupuestales afectarán el ímpetu de los creadores?
Por supuesto que afectan muchísimo, debe haber muchísima conciencia en todo lo que provoca, en la derrama social que el arte tiene frente a su quehacer en la sociedad. Siento una gran ignorancia de pronto de la gente que está en el poder y que toma las decisiones, a nivel federal, a nivel estatal y a nivel municipal.
Estoy segura que esto podría cambiar el perfil en el estado, invertir en todo lo que conlleva podría transformar la fisonomía, pero desafortunadamente a veces la gente es muy ignorante y no le da importancia a esto que es fundamental y lo lamento muchísimo.
¿Que regrese el Festival Internacional Tamaulipas o que dé el recurso a los creadores?
El Festival Internacional Tamaulipas le dio una cara importante a Tamaulipas frente al mundo, no hay que perder la vista a ello, es importante que se regrese y que se fortalezca, y que también se destinen recursos a los creadores, una cosa no invalida a la otra, los creadores necesitan apoyo, absolutamente.
El festival ayuda a tener referentes y a que la gente vea niveles artísticos escénicos de primera y se vaya fortaleciendo esta sensibilidad para el arte, el FIT nos dejó mucho en todas sus emisiones desde el principio, yo creo que hubo una derrama importante en la población, hay que insistir en ello.
GINS