Dos propuestas escénicas que participan dentro de la programación de Temporadas Artísticas del Teatro Victoria destacan por ofrecer al espectador una experiencia reflexiva a través de distintas miradas sobre la memoria, la violencia y la condición humana.
Ambas puestas en escena reúnen el talento de creadores, intérpretes y equipos técnicos comprometidos con el arte escénico contemporáneo cien por ciento duranguense.
Este miércoles 27 de mayo a las 19:30 horas se presenta la obra 'Puede un fantasma tener mi voz', bajo la dirección de Melissa Zaragoza, quien además actúa y que, junto con Ricardo García, realizó la dramaturgia.
A Ricardo García se le atribuye además la textualidad, en tanto que el diseño sonoro es de Alejandro Mier; el trabajo audiovisual y asistencia técnica, de Flash Ficción; la edición de video, de Daniela de Alejandro; y la iluminación y dispositivo visual, de Erick Miguel Luna. El rigger y soporte técnico están a cargo de Noemí Mendiola Egure y Daniel Estrada.
Primer montaje
La obra plantea una conmovedora reflexión personal a partir del testimonio de una actriz que busca enfrentar el recuerdo del asesinato de su padre, ocurrido el 21 de julio de 2007, explorando la memoria, el dolor y la resiliencia desde el escenario.
Por su parte, el jueves 28 de mayo a las 19:30 horas, el Teatro Victoria abrirá sus puertas para la presentación de 'Territorios infinitos'. La obra es dirigida por Enrique Longoria Villarín y cuenta con las actuaciones de Ángel Gabriel Pérez Hernández, Ana María Barajas Martínez, Helianne Juliette Medrano Martínez, Ángel Raúl Montoya Tinoco, Rafael Emiliano Camargo Vázquez, Pablo Elosegui Bardan y Luis Ángel Serrano.
'Territorios infinitos' versa sobre la naturaleza del mal y la violencia en el ser humano, y cuestiona si realmente es posible evitarlos, transitando por pasajes de diversas dramaturgas y dramaturgos clásicos, interpretados por un grupo trashumante de cómicos de la legua.
Reflexión escénica
Como expresa Anaïs Nin: “No podía vivir en ninguno de los mundos que me ofrecían: el mundo de mis padres, el mundo de la guerra, el mundo de la política. Tenía que crear un mundo propio, como un clima, un país, una atmósfera en la que pudiera respirar, reinar y recrearme tras ser destruida por la vida. Esa, creo, es la razón de ser de toda obra de arte”.
Ambas producciones representan una valiosa oportunidad para acercarse al teatro como espacio de reflexión, sensibilidad y encuentro colectivo. Los boletos ya están disponibles en la taquilla del teatro.
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