M+.- Hay esquinas en esta capital donde las paredes no solo detienen techos, sino que resguardan la memoria colectiva de millones de almas.
En el cruce de la avenida Balderas y la histórica Plaza de la Ciudadela, un gigante de concreto que parecía condenado al olvido, el vandalismo y el deambular de indigentes se resiste a morir.
El antiguo Cinema Ciudadela, aquel recinto que albergó las ilusiones cinematográficas de los años 70 y 80, vive hoy una metamorfosis para convertirse en el nuevo Teatro Balderas.
El proyecto, impulsado por un grupo de empresarios y comandado por el productor teatral Miguel Alonso, devuelve a la Ciudad de México un espacio de comunión artística tras más de una década de absoluto abandono.
El ritual de las butacas
Nacido en enero de 1973, el Cinema Ciudadela no buscaba imitar los palacios coloniales ni el lujo afrancesado de los cines de la primera mitad del siglo XX. Su apuesta fue la modernidad funcional.
"Este no era elegante, pero sí era moderno... un cine moderno que le toca hacer futbol vanguardista de acuerdo a la época", evoca con nostalgia el cronista Arturo Trejo, en entrevista para MILENIO.
Con una capacidad que oscilaba entre las 700 butacas, el inmueble inauguró sus pantallas con la icónica cinta de catástrofes La aventura del Poseidón (1972).
Ir a la Ciudadela en su época de oro era someterse a un ritual social indispensable para los capitalinos.
"Para ir al cine anteriormente tenías que hacer fila porque no había esto del boleto en línea... y era todo un ritual, o sea, ir completamente bien vestido, perfumado, acompañado con quien fueras", relata Trejo.
Durante dos décadas, blockbusters como Tiburón, El Exorcista y Rocky convivieron con la permanencia voluntaria y las risas familiares.
La dolorosa caída en la acera del porno
Sin embargo, el destino de las grandes salas de una sola pantalla cambió con la llegada de los formatos caseros (Beta y VHS), la descentralización comercial y la aparición de los complejos multiplex en los años 90.
Mantener el sitio se volvió económicamente insostenible.
Para 1995, el espacio buscó sobrevivir bajo el nombre de Ciudadela Plus, reorientando su cartelera hacia la proyección exclusiva de cine erótico para adultos.
—¿Qué nos dice esa transición tan dolorosa de un cine familiar a uno de adultos, y después al olvido?—
"El poder mantener una sala con dos mil butacas o tres mil... era difícil hacerlo costeable porque la gente con el paso del tiempo ya no fue... Con el nacimiento de la tecnología, pues nacen otras nuevas cosas con el Internet... Empieza ahí como a perder esta emoción de ir al cine", comenta el cronista.
Hacia el año 2013, las luces de la marquesina para adultos se apagaron definitivamente. El recinto se transformó temporalmente en un estacionamiento y después la fachada fue vandalizada.
"Estaba a punto de (desaparecer)... Fue un estacionamiento por mucho tiempo e incluso, pues bueno, un estacionamiento descuidado, grafiteado arriba, abajo y por dentro", lamenta Trejo.
—¿Cómo cree que ahora va a convivir esa nostalgia de las viejas marquesinas cinematográficas con la nueva vocación teatral?—
"A la gente nos encanta lo vintage... El recordar lo viejo es lo que nos gusta. Esto de la marquesina es espectacular porque ver anunciada la película, la obra... eso era lo emocionante... La nostalgia siempre nos va a atraer".
Del cine al Teatro Balderas
Hoy, el bullicio regresa a la avenida Balderas 108. La remodelación integral ha concluido y las licencias están en orden. El espacio no solo muta de nombre, sino de vocación, abriendo sus brazos al teatro, la danza y la música.
MILENIO conversó con Manuel Alonso, productor teatral y uno de los artífices de esta memoria viva.
—¿Qué significa devolverle a los capitalinos un espacio que estuvo abandonado durante más de 10 años cuando era el Cinema Ciudadela?—
"Pues una gran felicidad, un gozo de poder abrir un espacio, un espacio teatral que tanta falta le hace a la Ciudad de México, porque al parecer es una ciudad en donde los teatros cierran y cierran, y el hecho de que abramos un nuevo espacio a mí me llena de felicidad".
—¿Cuál fue el reto de adentrarse en esta zona y reacondicionarla para el teatro?—
"La zona creo que es una zona muy privilegiada, porque estamos en el centro, sin meternos al caos del centro... El reto de entrar a este espacio, pues es que ya era un cine y todo el mundo me decía 'oye, no hay mucho que hacerle a este lugar' y yo siempre vi aquí un teatro. El reto para mí era el ya poder abrir... para que lo puedan conocer".
—¿Este teatro será exclusivo para sus producciones?—
"Es un espacio abierto para que vengan a trabajar otros productores, para que vengan a trabajar también de otras disciplinas, queremos tener danza, queremos tener música, teatro, es un espacio abierto para todos, no únicamente para las obras de la casa".
Telón arriba: la cartelera del mañana
El Teatro Balderas arranca con una ambiciosa propuesta que busca democratizar el acceso a la cultura con costos accesibles.
La fecha clave para el inicio de esta nueva era es el 30 de agosto, día en que se llevará a cabo la función inaugural con la temporada del ballet El Lago de los Cisnes, presentándose todos los domingos a las 18:00 horas.
A la oferta cultural se sumará, a partir del 12 de septiembre, la puesta en escena Santas y Perversas (entre monjas anda el diablo), una exitosa comedia española que ocupará la programación de los sábados por la tarde.
El retorno del coloso de Balderas no es solo un triunfo para las artes escénicas; también significa un aliento para los comercios locales, cafeterías y restaurantes de la zona.
Es, en definitiva, la prueba fehaciente de que en la Ciudad de México, la cultura siempre encuentra la forma de ganarle el terreno al olvido.