Acceso a la libertad: la burocracia contra el derecho a los libros

Opinión

Es un error permitir que la burocracia frene el acceso libre y gratuito a los libros y a la lectura. Inscribirse en una biblioteca pública debería ser un trámite fácil, accesible, acorde con nuestra realidad.

“Me tomó tres meses inscribirme a la Biblioteca Vasconcelos como usuario con derecho a llevarse libros a casa”. (Wikimedia Commons)
Camila Ordorica Bracamontes
Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

Pienso mucho en Kafka, más de lo que debería, llevo años pensando mucho en Kafka. Tanto que hoy volteo la cara y me doy cuenta que me hice especialista en estudios sobre archivos y burocracia. Creo que pienso en Kafka porque soy mexicana y algo de sus ficciones administrativas resuena con la grotesca prisión de papel que nos envuelve: el otro día me devolvieron un papel porque en mi comprobante de domicilio la calle decía “Sn” y yo había escrito “San”. Hay que cuidarse de las auditorías, me dijeron. No me hagan mucho caso pero creo que esas auditorías las hace la misma institución. ¿Que no podría ella, entonces, cambiarlo?

El gobierno de nuestra vida está regido por un sistema anticuado, con el que nadie está totalmente de acuerdo, poco sostenible ambientalmente (me pidieron también 3 copias de la INE 3 veces porque “no se veía bien en el escaneo”. Total: 9 hojas. ¿Y la responsabilidad ambiental dónde quedó? ¿No sería mejor solo pedirla escaneada?). Ojalá algún día cambie.

Saben de qué hablo. Como todos, yo también corro entre papelerías, me formo en filas donde solo puedes pagar con efectivo, me dan ganas de llorar de la impotencia pero bajó la cabeza porque se que es así y ni modo. Pero el otro día esta hidra de trámites se interpuso con mi acceso a libros, y eso me rebasó.

—“Necesitas tu comprobante (ok), tu INE (ok) y un número de teléfono de la Ciudad de México al que podamos marcar para comprobar que ese es tu domicilio. No puede ser un número de celular, foráneo o con extensión, debe ser línea de casa (not ok).

—Disculpa, ¿qué?, ¿línea de casa?

—Sí, solo así se puede.

—No conozco a nadie con teléfono fijo, hace años que cancelaron los servicios por eso de los celulares.

—Tengo 300 mil usuarios que lo comprobaron, así que no debería ser tan difícil.

Como imaginaba, nadie de mi familia tiene un teléfono fijo, así que recurrí a hacer un post en Facebook pidiendo ayuda a algún alma caritativa para que esta rata de biblioteca pudiera inscribirse a su biblioteca local de confianza. Afortunadamente Sari, mi prima, me hizo el favor, confirmó mi domicilio y ya tengo mi credencial —claro, porque aparte después resultó que el número tenía que ser de un familiar directo—. Aprovecho para agradecer a quienes se ofrecieron a ayudarme.

En ires y venires, incluidas fallas administrativas de la institución (en una ocasión no llamaron el día y a la hora que se ofrecieron a hacerlo, por ejemplo, ni en ningún otro momento) me tomó tres meses inscribirme a la Biblioteca Vasconcelos como usuario con derecho a llevarse libros a casa.

Apenas en agosto Editorial Era anunció su cierre (o pausa), ya incapaz de mantener costos de producción frente a un consumo a la baja. Es común que ahora nuevas publicaciones se hagan a través de colaboraciones entre dos o más casas editoriales porque nadie puede pagar un libro completo, y mucho el trabajo de derechos se deja a los autores. Los jóvenes universitarios reportan no poder concentrarse más de 15-20 minutos en leer y sueltan el dispositivo donde leen (pocos imprimen o buscan los libros), o cambian de ventana a otra aplicación. El panorama no es alentador, lo sabemos.

En este contexto es un error permitir que la burocracia y los procesos anticuados frenen el acceso libre y gratuito a los libros y a la lectura. Inscribirse en una biblioteca pública debería ser un trámite fácil, accesible y sobre todo congruente con la realidad que nos circunscribe. Habrá que simplificar los procesos administrativos y arrancar las mañas burocráticas de raíz para que podamos comenzar a pensar en un México más eficiente. Hasta entonces, nadaremos en un mar de papeles inútiles que nos aleja de la lectura y de la libertad.

AQ / MCB

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite