Chanel: el vértigo de la ‘belle époque’

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Después de una vida de miseria, a principios del siglo XX la diseñadora francesa emprendió la aventura que la llevaría a revolucionar el mundo de la moda, del que se volvió leyenda.

Coco Chanel en 1931. (Wikimedia Commons)
Andrea Serdio
Ciudad de México /

Después de una vida de miseria, a principios del siglo XX Coco Chanel emprendió la aventura que la llevaría a revolucionar el mundo de la moda, del que se volvió leyenda.

Gabrielle Bonheur Chanel nació el 19 de agosto de 1883 en un hospital de caridad, en París. Cuando tenía doce años murió su mamá y ella y sus hermanas fueron enviadas por su padre a un orfelinato, donde bajo una estricta disciplina tomó sus primeras lecciones de costura y bordado.

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Gabrielle trabajó como costurera al salir del orfelinato y luego incursionó como cantante en un café frecuentado por militares, donde adquirió el sobrenombre de Coco. Tenía una voz débil, pero su desenvoltura y belleza cautivaron al rico heredero textil Étienne Balsan.

En compañía de Balsan, Chanel asistía a las carreras de caballos sorprendiendo a todos con su desenfadada manera de vestir. Ahí comenzó a gestarse su fama de mujer audaz e independiente, que combinaba en su vestuario elementos de ropa masculina.

Gabrielle Chanel vivió el optimismo y el vértigo de la belle époque, esos años entre finales del siglo diecinueve y principios del veinte en el que nada hacía prever el horror que se avecinaba con el estallido de la Primera Guerra Mundial.

El porvenir parecía luminoso. Florecían la ciencia, la tecnología, las vanguardias artísticas, también las diversiones de todo tipo. Los pintores y escritores, la gente de cine y teatro coincidían en los cafés durante el día y en las noches poblaban cabarets como el legendario Moulin Rouge.

En 1912, Coco Chanel conoció al amor de su vida, el inglés Arthur Capel, apodado Boy. Era amigo de Balsan, con quien ella vivía, pero de cualquier manera se hicieron amantes. Él la apoyó para instalar primero una tienda de sombreros diseñados por ella y luego las tiendas de moda con las que pronto comenzó a llamar la atención con sus diseños que al mismo tiempo proponían elegancia y libertad.

La guerra no impidió el progreso de Gabrielle. Al contrario, entre 1914 y 1918 alquiló un departamento con vista al Sena y al Trocadero y comenzó a construir las bases de lo que sería la Casa Chanel, un imperio que conquistó a Estados Unidos.

Chanel vivía en un mundo de riqueza, extravagancia y talento. Pero su vida se ensombreció el 24 de diciembre de 1919 cuando Arthur Capel murió en un accidente automovilístico. Habían sido amantes once años y nunca dejaría de recordarlo.

La biografía de Chanel está llena de claroscuros. Vivió dos guerras mundiales, en la segunda fue colaboradora de los alemanes y vivió sin preocupaciones. Al terminar el conflicto se exilió en Suiza, pero en 1954 regresó a su país para seguir reinando en el ámbito de las pasarelas.

Creadora del Chanel No. 5, de frases memorables (por ejemplo “La moda pasa, solo el estilo permanece”), poseedora de una biblioteca impresionante y de una enorme colección de arte; tiránica y adicta a la heroína, Gabrielle Chanel ha merecido el homenaje en libros (Coco Chanel, de Raquel Marcos Oliva, publicado en 2021 por la editorial Pinolia, es uno de ellos) y películas, entre las cuales se encuentra el documental Chanel, Chanel (1986) de Eila Hershon y Roberto Guerra, con la participación de Karl Lagerfeld, quien dirigió la Casa Chanel desde 1983 hasta su muerte en 2019; Coco antes de Chanel (2009), dirigida por Anne Fontaine, que indaga en los orígenes de quien se volvería la más grande institución de la moda francesa, y Coco Chanel & Igor Stravinsky (2009) que aborda su relación amoroso con el célebre compositor de La consagración de la primavera.

La sencillez y elegancia de sus creaciones hicieron de Chanel uno de los personajes más influyentes del siglo XX. Murió el domingo 10 de enero de 1971 en su habitación del Hotel Ritz, donde vivió durante tres décadas, tenía 87 años y era una estrella, una estrella solitaria.

AQ / MCB

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