Dos poemas no coleccionados de Jaime Sabines

Poesía

En el centenario de Jaime Sabines, estos poemas recuperados nos acercan a su mirada sobre la transformación de la naturaleza y la experiencia del cuerpo.

El poeta chiapaneco Jaime Sabines. (NOTIMEX)
Laberinto
Ciudad de México /

Empiezan las lluvias y empiezan los colores. Brotan de la tierra: verdes, ocres, amarillos.

Manchones tiernos y rojizos allí donde la paja acalorada proclamaba su angustia. Brotes nuevos, ramas sarmentosas que dan signos de vida, se levantan, se visten, penetran en el aire. ¡Hasta el aire: retoza, es fresco y es divino!

La sequedad ha abierto la tierra en muchas partes. Hendeduras y surcos malévolos, terrones antiquísimos, grietas que conducían quién sabe a dónde, a las hormigas, los escarabajos, las serpientes (ponías la manguera y se tragaban toda el agua del mundo), ahora empiezan a desaparecer, a colmarse. La lluvia llega a las raíces, por fin, la clorofila sube.

Es un regalo para los ojos, para la piel esta mañana. Sientes como si tu sangre también hubiese sido regada por las primeras lluvias. A las cinco y media ya es de día. Y el día tierno, tierno, tierno, nubladón y ventisquero, te convida a jugar.

*

¡Aleluya, la madre! ¡Aleluya el tiempo!

Hay que sentir el frío para darse cuenta del viento.

Un buen trago y una buena lumbre.

Un buen amor entre las piernas.

¡Aleluya la suya! ¡Alelumiento, que se acabe el tiempo!

Corre que corre que corre el viento.

El frío me tiene en su pensamiento.

Se engarrotan las manos,

se me hace nuca el cuerpo,

palo la nuca, vidrio el aliento.

¡Qué desgraciado frío,

qué desmomento!

¡Qué desahuciado,

qué rápido, qué lento!

Un café, por favor, un aguardiente,

un aguardiente,

un soplo de una brasa,

una cobija, un lienzo...

A Ernesto Lumbreras le debemos el rescate de estos dos poemas no coleccionados de Jaime Sabines. El primero fue quizás escrito entre 1959 y 1960, el tiempo que señaló el reencuentro del poeta chiapaneco con la Ciudad de México. No sabemos, sin embargo, cuando fue escrito el segundo. Lo único cierto es que aparecieron en la Revista de la Universidad de México en marzo de 1986.

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​AQ / MCB​

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