¿Cómo ve un poeta un vaso de agua? Al mirarlo, José Gorostiza se descubre a sí mismo reflejado en una imagen atónita, “un tumbo inmarcesible, un desplome de ángeles caídos a la delicia intacta de su peso”.
¿Cómo ve un científico el mismo objeto? En su más reciente libro, La física del final. Muerte y entropía (Taurus, 2026), el destacado físico mexicano Gerardo Herrera Corral nos dice que un vaso de agua “está hecho de 8 000 000 000 000 000 000 000 000 de moléculas. […] La quietud del agua en el vaso es en realidad un aglomerado de moléculas que se desplazan con una velocidad de aproximadamente 2 000 kilómetros por hora”.
¿Cómo se ve la muerte con el filtro de los lentes de un físico? En este contexto, aparece el concepto trágico de la entropía que introduce pérdida, desgaste y la imposibilidad de retorno. De acuerdo con la segunda ley de la termodinámica, en sistemas cerrados, la entropía siempre crece o permanece constante. Dice Gerardo Herrera: “Existe solo una manera de ser un vaso entero y muchas, miles de millones de maneras, de ser un vaso roto”. Difícilmente puede regresar a su condición inicial.
La ventaja de Gerardo Herrera es que no es reduccionista y tiene la amplia capacidad de ponerse varios lentes, entre ellos el de la literatura, para apreciar las implicaciones de la idea de la entropía y el problema de la muerte como un camino sin regreso. Así, nos describe el mito de Orfeo en el que los dioses hacen una excepción y permiten el retorno a la vida de Eurídice con una condición: durante el largo viaje Orfeo no debe mirar atrás. Dado que el drama sigue el principio de entropía, el destino vuelve a su dirección original: no se puede evitar la muerte.
El apasionante libro de Gerardo Herrera nos explica los diversos modelos que ha desarrollado la física para desembocar en las ideas de entropía y nos da varios ejemplos sorprendentes que aparecen en la vida cotidiana. Así, podemos imaginar que entramos al cine con lentes de físico para ver la película Goldfinger de James Bond. Gerardo Herrera, en la butaca de al lado, nos susurra la razón de la muerte de la chica pintada completamente de oro. Se podría pensar que esto ocurre por asfixia cutánea, pero el físico mexicano nos dice que el problema real tiene que ver con la segunda ley de la termodinámica que dice que el calor fluye de los cuerpos calientes a los fríos y nunca al revés. Dado que la capa de oro impide el enfriamiento, se produce una muerte térmica.
Un mundo que no cabe en los mapas humanos
Entremezclados con conceptos de física como la extinción de las estrellas y el fin del universo, encontraremos en este ensayo historias de azar y destino vinculadas con la muerte de grandes científicos y relatos de muertes que desafían la imaginación. Los versos de Villaurrutia en “Décima muerte” y los fantasmas de Rulfo en Pedro Páramo resuenan con los enigmas de la información que parece estar guardada al filo del horizonte de sucesos de los agujeros negros, como en la biblioteca universal de Borges.
La reflexión filosófica y literaria de Gerardo Herrera es de primer orden. Interroga no solo a la muerte sino a la existencia misma (¿por qué hay algo en lugar de nada?), al salto entre lo inerte y lo orgánico, analiza la lucha contra la entropía que significa —contra todas las probabilidades— sostener las formas de la vida en sistemas abiertos. Cuestiona también, entre otros temas, la mirada mercantilista de la cultura occidental ante la muerte, que no entiende ni confronta un proceso natural del universo.
La mirada científica de Gerardo Herrera Corral resume su postura en la imagen memorable de “una vela que se extingue para no recuperar la cera recogiendo la luz que alumbró la estancia y el calor que la templó”. Nos dice que esto es la consecuencia de un comportamiento regular en la naturaleza. Tal vez esta imagen parte de uno de sus primeros libros, Universo, la historia más grande jamás contada, en el cual agradece la presencia de su madre que se está consumiendo lentamente como la flama de una vela. Ante el misterio de esa luz y su extinción, Gerardo Herrera revisa ahora los conceptos con los que hemos tratado de entender la naturaleza de los diversos fenómenos del universo: sustancia, fuerzas, energía, entropía e información. ¿Es posible la reversibilidad dentro de los paradigmas de la física? ¿Le podemos pedir al tiempo que vuelva? Ya lo verá el lector.
Solo diré que, en este hermoso libro, Gerardo Herrera Corral nos interna en un mundo que no cabe en los mapas humanos y que, sin embargo, puede atisbarse mediante el canto de la ciencia, el pensamiento y el arte.
AQ / MCB