“Las mañaneras, el principal obstáculo para mostrar logros de AMLO”: Luis Estrada

Entrevista

"No es informar, es hacer propaganda", afirma el analista político, quien, en El imperio de los otros datos, desglosa las cifras de tres años de conferencias presidenciales.

El presidente López Obrador en conferencia el 1 de enero de 2019. (Foto: Juan Carlos Bautista | MILENIO)
Ángel Soto
Ciudad de México /

Luis Estrada Straffon no es un adepto de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, es un devoto seguidor de sus conferencias mañaneras. Desde que el Presidente comenzó este ejercicio de comunicación en los primeros días de su mandato, Estrada y sus colaboradores de SPIN-Taller de Comunicación Política han analizado cada una de esas presentaciones matutinas con curiosidad pericial.

Los resultados de sus mediciones se han publicado quincenalmente en forma de infografía. Ahora, las conclusiones de tres años de análisis también están reunidas en el libro El imperio de los otros datos (Grijalbo, 2022).

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Doctor en Ciencia Política y analista para diversos medios, Estrada explica en entrevista con Laberinto que el germen de su indagación surgió al inicio del sexenio. “Desde la primera semana, nos dimos cuenta de que [el Presidente] no estaba contestando las preguntas, que estaba generalizando, que le daba la palabra sólo a ciertos periodistas”.

En 2018, tras una docena de conferencias matutinas, Estrada publicó en la revista Nexos un artículo en el que se plantea varias preguntas: ¿Por qué y para qué el Presidente lleva a cabo diariamente conferencias de prensa? ¿Son las conferencias de prensa realmente una garantía al derecho de información? ¿Ha logrado establecer la agenda de los temas en los medios de comunicación? Ya entonces, los datos le permitieron obtener algunas respuestas: “En las primeras 12 conferencias de prensa diarias del Presidente AMLO, la calidad de la información es regular, y el impacto en la agenda en los medios de comunicación es prácticamente nulo”, escribió.

A tres años de distancia, los mismos cuestionamientos son aún el puntal del interés de Estrada y su equipo. “Hemos incluido nuevas variables de medición sobre cosas que el Presidente repite. Por ejemplo, el tiempo que dedica a contestar se ha extendido y, por lo tanto, toma menos preguntas. La improvisación y la falta de sustento en lo que dice son evidentes. Las historias que se sabe son muy pocas y las referencias a los enemigos reales e imaginarios también son las mismas”.


En la introducción de El imperio de los otros datos, Estrada escribe: 

“López Obrador es el primer jefe de Estado y de gobierno, presidente o primer ministro en la historia, y único hasta el momento, que lleva a cabo conferencias diarias”. 

¿Cómo explica el analista el afecto de López Obrador por este formato? “No es una conferencia de prensa, es otra cosa”, responde Estrada sin vacilaciones. “Esa otra cosa no se basa en dar información o en rendir cuentas; al contrario, es la hora de la grilla en la que el Presidente habla y habla. No es informar, es hacer propaganda”.

La repercusión más grave de ese comportamiento, afirma el director general de SPIN, es la devaluación de la palabra presidencial. “En realidad no es la herramienta más eficaz del gobierno en comunicación, sino el principal obstáculo para que se den a conocer sus logros. Quien pierde más cuando improvisa es el propio Presidente”.

Luis Estrada Straffon ha formado parte del gobierno federal en administraciones previas. Entre otros cargos, en el sexenio de Felipe Calderón fue Director General de Comunicación Social en la Secretaría de Gobernación (2009-2010). También fue asesor político de Fernando Gómez-Mont en 2009, cuando el abogado panista estuvo a cargo de la Segob. ¿Representan estos antecedentes un sesgo para su análisis? “Diría que sí, si no fuera pública la información. Nosotros sólo hacemos un conteo. No es mi opinión, son los datos”, concluye.

ÁSS

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