I
Armado de valor, me voy en metro a la Cineteca Nacional de las Artes para ver México 86, película en la que Diego Luna interpreta al personaje principal, Martín de la Torre.
La cinta, dirigida por Gabriel Ripstein, es una divertida combinación de hechos reales y ficción. En el inicio se advierte: “Algunas cosas de esta historia sí pasaron”. Supongo que con esa frase se reducen las probabilidades de ser demandados, ya que varias “personalidades” salen raspadas.
La sátira en cuestión entretiene y arranca varias carcajadas. De ese modo paga el precio del boleto y los sobresaltos del traslado en vagones anaranjados rumbo a Calzada de Tlalpan y Río Churubusco. El viaje personal al pasado es gratis.
II
En la excursión a la Cineteca de las Artes, dos semanas antes de la inauguración del Mundial 2026, se podía ver lo inocultable: arreglos de última hora en la estación Chabacano de la línea 2 que circula por Calzada de Tlalpan, el cierre total en Nativitas y Portales, y un tiradero de materiales de construcción de desecho en la entrada y salida de General Anaya. ¡Para Ripley!
Calzada de Tlalpan, sí, la vía que conduce al Coloso de Santa Úrsula donde el 11 de junio se inaugurará el Mundial 2026, con precios de boletos inalcanzables para los aficionados mexicanos que asisten con regularidad a los estadios.
III
En México 86, estrenada el 5 de junio en Netflix, Martín de la Torre es un joven funcionario de medio pelo en la Federación Mexicana de Futbol, quien utiliza toda clase de artimañas para convertirse en presidente de ese organismo.
Martín busca y consigue el apoyo del principal comentarista deportivo de un canal de televisión gubernamental, aunque lo que desea en realidad es llamar la atención del dueño de la televisora privada, quien también maneja los hilos del futbol mexicano. A José Ramón Fernández lo interpreta su hijo Juan Pablo, y el ambicioso y astuto Tigre Azcárraga es encarnado por un Daniel Giménez Cacho bien caracterizado que aparece con el famoso mechón blanco que distinguía a “don Emilio”.
Hugo Sánchez ya se quejó de que a él lo interprete el actor Memo Villegas, quien hace una parodia bastante manchadita del Pentapichichi. Álvaro Guerrero hace el papel de un Guillermo Cañedo poco avispado, algo increíble tanto en la realidad como en la ficción.
Las cosas están armadas para que Diego Luna aparezca como el Juan Camaney de la historia, un personaje armado a partir de los federativos Rafael del Castillo y Alberto de la Torre. El primero por la época en que sucedieron los acontecimientos y el segundo por el apellido.
Tan picudo es Martín de la Torre que tiene a su amante (Karla Souza) en el mismo edificio donde vive con su esposa. Con billetazos y otros trucos le gana el Mundial nada menos que a Henry Kissinger, quien quería para Estados Unidos el torneo que Colombia, como sede original, declinó porque no quiso someterse a todas las exigencias de la FIFA.
IV
Henry Kissinger también fue una figura destacada en el Mundial de 1978, que se llevó a cabo en Argentina durante el gobierno del militar golpista Rafael Videla.
En el Mundial de 1978 Kissinger acompañó a Videla en el palco del Estadio Gigante de Arroyito, en la ciudad de Rosario, durante un decisivo partido que Argentina ganó “sospechosistamente” 6-0 al entonces fuerte equipo de Perú.
La selección albiceleste necesitaba ganar por cuatro goles de diferencia para dejar fuera a Brasil y así pasar a la final contra Holanda (hoy Países Bajos), mientras que Perú ya estaba eliminado.
Minutos antes del arranque de aquel partido, extrañamente Videla se dio tiempo para visitar el vestidor de Perú, donde les habló a los jugadores acerca de la hermandad latinoamericana, algo así como “flojitos y cooperando”.
La gran mayoría de los jugadores de Perú han dicho desde entonces que no hubo ningún arreglo en ese juego, pero dos elementos de aquella selección dicen lo contrario. Uno de ellos es José Velásquez, titular indiscutible del equipo, quien afirma que hubo seis jugadores cooptados, empezando por el portero Ramón Quiroga, argentino de nacimiento y nacionalizado peruano.
En un momento dado, José Velásquez se retractó de sus dichos para evitar una demanda judicial, pero ha vuelto a declarar que sí hubo trampa.
El jugador más joven de aquella selección, Germán Leguía, también señala la existencia de sobornos de parte de Argentina y añade algo más: que Brasil quiso apoyarlos económicamente para que dieran un buen partido ante los anfitriones, pero que aquello no prosperó.
El Flaco César Luis Menotti, entrenador ya fallecido de aquella selección argentina, dijo en su momento que era “una bajeza, una crueldad, una infamia” que algunas personas relacionaran al equipo con el gobierno militar. Aún mayor era su indignación cuando se le hablaba de trampas en el 6-0 contra Perú.
Menotti, quien fue un hombre crítico con los golpistas, dijo que él sólo quiso darle una gran alegría a millones de argentinos. Sin embargo, al premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel, nunca le gustó “ver a los jugadores dándose la mano con los dictadores”.
Pérez Esquivel, quien actualmente tiene 94 años y continúa en la lucha por los derechos humanos de su país, estuvo encarcelado 14 meses y obtuvo “libertad vigilada” dos días antes de la final mundialista entre Argentina y Holanda, partido que la albiceleste ganó 3-1 en tiempos extras.
V
En 1978, Argentina se coronó en el Estadio Monumental del River Plate, en Buenos Aires. Muy cerca de ahí estaba la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), que entonces sirvió como campo de concentración y exterminio de cientos o miles de disidentes.
Un periodista holandés que cubrió ese campeonato, entrevistó para la televisión de su país a un grupo de madres que buscaban a sus hijos desaparecidos por la dictadura. Una de ellas dijo: “A mi hija se la llevaron con cinco meses de embarazo, mi nieto debió nacer en agosto del año pasado”. Otra: “Los consulados, las embajadas y las iglesias nos han cerrado las puertas, ustedes (los periodistas extranjeros) son nuestra última esperanza, ayúdenos”. Una más: “A mí me torturaron para que les dijera dónde estaba mi hijo”. Otra: “Les enviamos una carta a los futbolistas (argentinos), pero no sabemos si la recibieron”.
Cuando esas voces fueron conocidas dentro de Argentina, la revista semanal El Gráfico publicó una carta del capitán del equipo holandés, Ruud Krol, dirigida a su pequeña hija, en la que le decía que no se preocupara porque a él lo estaban cuidando unos soldados cuyos rifles disparaban flores. La misiva estaba escrita… ¡en inglés! Obviamente, era falsa.
Varios años después de aquel Mundial, el célebre jugador holandés Johan Neeskens dijo que él pensó que el partido de Argentina contra Perú iba a quedar en empate a cero o ganado por los locales por la mínima diferencia. Que el 6-0 definitivamente no era posible.
En una entrevista añeja, Menotti dijo que él sí sabía de las detenciones y desapariciones en su país, “pero no a donde llegó todo eso, lo de los aviones, las mujeres embarazadas, los pibes”.
En 2007, Christian Rémoli realizó el documental Mundial 78: verdad o mentira, que puede verse en YouTube. En 2024, Lucas Bucci y Tomás Sposato dirigieron Argentina 78, serie documental de cuatro capítulos basada en el libro 78: Historia oral de un Mundial, de Matías Bauso, que está disponible en Disney+, plataforma de paga.
El documental de 2007 es austero pero contundente. El de 2024 es muy completo, aunque con cierto sesgo hacia la tesis de que Perú no se vendió, espinoso tema que no abordan con Menotti. Lo único que dice ahí El Flaco al respecto es que si Argentina necesitaba cuatro goles, podían meter cinco gracias a la preparación que tenían.
Independientemente de ese asunto no menor, en Argentina 78 se habla con presos que estuvieron en la Escuela de Mecánica de la Armada; también con las ya ancianas madres de la Plaza de Mayo. Con Mario Firmenich, líder del grupo político-militar Montoneros, de raigambre peronista, quien se muestra un tanto contradictorio al hablar del atentado mortal contra el general Omar Actis, quien dirigía el Ente Autártico Mundial 1978, creado con el objetivo de llevar a cabo las obras necesarias para la realización del campeonato, un barril sin fondo que no le daba cuentas a nadie.
También se entrevista a jugadores de la selección albiceleste (Pasarella, Kempes), historiadores y periodistas argentinos y extranjeros.
VI
El reciente hallazgo de restos humanos a pocos kilómetros del estadio Akron de Zapopan, donde se jugarán cuatro partidos del Mundial 2026, es una de las muchas llagas del México de hoy. Atrás de lo que ha sucedido en esa zona de Jalisco y en muchas otras de todo el país hay miles de madres buscadoras mexicanas, a quienes se les cierran las puertas de la esperanza. Y ellas no se rinden.
En las inmediaciones del Estadio Azteca se han pegado improvisadas fichas de búsqueda de desaparecidos, víctimas tanto del crimen organizado como de la ineficiencia del Estado, cuyo principal deber constitucional es la seguridad de los ciudadanos.
¡Que corra el balón y todas las contradicciones que lo patean!
AQ / MCB