A veces, todavía,
se me aparece mi padre.
No me dice nada;
el silencio entre nosotros
era nuestra manera de conversar.
Una forma salvaje de la compasión.
A veces, incluso,
parece que quiere decirme algo
y se arrepiente.
Pero, ¿de qué otra cosa
podrían hablar un padre y un hijo
sino de lo que no dijeron?
Mi padre era
—es—
aquella forma del silencio
tan parecida
a una casa sin puertas ni ventanas.
Este poema forma parte del volumen Loca de antes (Editorial Tierras Raras).
AQ / MCB