Una década sin Muhammad Ali

Doble filo

En tiempos del “Canelo” Álvarez y Donald Trump no es fácil dimensionar lo hecho por Cassius Clay arriba y abajo del ring. Varios documentales y una película ayudan en esa labor.

Muhammad Ali, 1942-2016. (EFE/Archivo
Ciudad de México /

I

Injustamente se habló poco en los medios de comunicación tradicionales y en las redes sociales acerca del décimo aniversario luctuoso de Muhammad Ali, quien a los 74 años se fue de este mundo, el 3 de junio de 2016, luego de una espectacular carrera boxística y de perder una larga batalla contra el Parkinson.

Su trascendencia deportiva está a la altura de Pelé, Michael Jordan, Tiger Woods, Babe Ruth, Novak Djokovic, Serena Williams, Tom Brady, Nadia Comaneci, Usain Bolt y unos pocos más. Desde el punto de vista político y social está a años luz de todos ellos juntos.

Tampoco fue un hombre perfecto, ni mucho menos.

II

Cuenta la leyenda que, a los 12 años, a Cassius Clay le robaron una bicicleta en Louisville, Kentucky, donde nació y creció. Desesperado, fue a la comisaría para denunciar el atraco y ahí conoció a Joe Martin, un policía que en sus ratos libres se dedicaba a entrenar boxeadores.

Cassius Clay (1942-2016) tuvo una exitosa carrera amateur que coronó en los Juegos Olímpicos de Roma, en 1960, al ganar la medalla de oro en la división de los pesos semicompletos.

Ese mismo año, el destino y un grupo de empresarios lo pusieron en manos del entrenador Angelo Dundee, quien lo pulió como si fuera una piedra preciosa en el 5th Street Gym (Gimnasio de la Calle 5), en Miami, Florida.

En uno de los muchos documentales que existen en torno a la figura de Muhammad Ali, Angelo Dundee dice que desde el primer entrenamiento supo que aquel muchacho se convertiría en campeón del mundo, tal como sucedió en 1964 al derrotar a Sonny Liston, el hasta entonces temible campeón de peso completo que ya no salió al séptimo asalto.

En 1965 se llevó a cabo la revancha y Ali ganó por nocaut en el primer round, luego de conectar el célebre “golpe fantasma” que abrió la puerta del mito.

III

Contaba Angelo Dundee (1921-2012) que, debido al ego desmedido de Cassius Clay, siempre le hizo creer al boxeador que no tenía nada que enseñarle. Su método para que le hiciera caso consistía en elogiar ciertos movimientos que Clay en realidad no ejecutaba; la reacción del célebre pupilo era practicarlos en el siguiente entrenamiento y luego ejecutarlos durante las peleas.

La carrera profesional del hombre que volaba como mariposa y picaba como abeja fue inolvidable, con 56 victorias, cinco derrotas y cero empates. Angelo Dundee también fue muy exitoso, pues estuvo en la esquina no sólo de Ali sino de otras grandes figuras como Carmen Basilio, José “Mantequilla” Nápoles, “Sugar” Ray Leonard, Jimmy Ellis y en la etapa final de George Foreman, entre otros.

IV

En el documental Hermanos de sangre: Malcolm X y Muhammad Ali (Marcus A. Clarke, 2021), se narra la forma en que Cassius Clay se adhirió al grupo La Nación del Islam, liderada por Eliah Mohammad.

Malcolm X, quien en su juventud traficó drogas y fue acusado de explotación sexual en Nueva York, era el vocero de La Nación del Islam y fue quien contactó a Clay. Entre ellos se creó una profunda amistad que sólo duró tres años y medio.

A Cassius Clay le decían, entre otros apodos, “El Bocazas de Louisville”. Antes de los combates solía gritar: “soy el más grande”, “soy el mejor boxeador de todos los tiempos”, “soy el más guapo”, “soy el campeón del mundo y todos deben inclinarse ante mí”.

Malcolm X le pidió ser menos frívolo y enviar mensajes más profundos. En 1964, luego de ganar su primer campeonato mundial, Cassius Clay se transformó en Muhammad Ali y desde entonces subió el volumen de su voz contra el racismo en Estados Unidos.desde entonces subió el volumen de su voz contra el racismo en Estados Unidos.

Cuando Eliah Mohammad suspendió temporalmente a Malcolm X dentro de La Nación del Islam, este último declaró que no volvería a esa agrupación y acusó al líder máximo de haber tenido varios hijos con mujeres menores de edad. Ali tomó partido por el hombre que encabezaba la agrupación y le dio la espalda a su gran amigo, quien al poco tiempo fue asesinado.

V

En la película Ali (Michael Mann, 2001), Will Smith interpreta al célebre campeón de box, quien le reprocha a su padre el hecho de haberse dedicado a pintar murales en iglesias bautistas, en los que el personaje principal era “un hombre rubio con ojos azules”. El papá le revira diciendo que gracias a esa actividad la familia tuvo dinero para comer y salir adelante.

Al progenitor del personaje principal no le había hecho ninguna gracia que su hijo y tocayo Cassius Clay se convirtiera en Muhammad Ali.

La cinta de Michael Mann narra el activismo de Muhammad Ali, en especial su negativa a combatir en Vietnam “contra gente que a mí no me ha hecho nada”, su rebelión contra la segregación racial, la amistad con Malcolm X, breves historias de los combates más importantes y sus relaciones amorosas.

En 2022, durante la entrega de los premios Oscar, Will Smith demostró que ya había olvidado todo lo que aprendió durante el rodaje de la película Ali. Luego de un pesado chascarrillo de Chris Rock acerca de la esposa del actor, Smith soltó una cachetada de casi nulas consecuencias físicas, pero con tatemada social de efectos duraderos.

VI

En una entrevista para la televisión estadounidense, Mohammad Ali aceptó que había copiado actitudes y gestos del luchador profesional exótico Gorgeous George, quien se hizo millonario diciendo en sus presentaciones que era muy guapo y que se cortaría los rizos rubios cuando perdiera un combate.

A la BBC de Londres, Ali le soltó esta retahíla de frases: “¿Por qué el presidente de mi país vive en una Casa Blanca? ¿Por qué un hombre blanco como Tarzán es el rey de la jungla y anda con pañal gritando por todos lados? ¿Por qué él puede hablar con los animales si los africanos, que tienen siglos viviendo ahí, no pueden hacerlo? ¿Por qué todas las Miss Estados Unidos y Miss Universo son blancas? ¿Por qué existe un jabón Cisne Blanco, pañuelos Nube Blanca y cera para el piso Tornado Blanco? Santa Claus es blanco. No se diga Blanca Nieves. El patito feo es negro y el gato negro es de mala suerte. Con todo eso acumulado, supe que algo andaba muy mal. El Papa y los querubines son blancos. Los ángeles negros están en la cocina preparando leche con miel. No quiero leche con miel porque es un laxante. Quiero filetes”.

VII

Thriller en Manila (John Dower, 2008) es un excelente documental en el que se muestra tanto el contexto como fragmentos de la tercera pelea entre Muhammad Ali y Joe Frazer, que se llevó a cabo en Filipinas, en tiempos del dictador Ferdinand Marcos.

Durante muchos años, Ali se ensañó verbalmente con Frazer acusándolo de ser el peleador que el sistema gringo utilizó para desplazarlo a él. Lo insultó hasta el cansancio y en Manila lo comparó física y mentalmente con un gorila.

En entrevista, Joe Frazer profetizó con voz tranquila: “Un día de estos, Dios lo pondrá en su lugar”.

VIII

En 1996, Cuando éramos héroes, de Leon Gast, ganó el premio Oscar al mejor documental, en el que se aborda el combate de 1974 entre Muhammad Ali y George Foreman en Kinshasa, Zaire (actual República del Congo). A esa pelea se le conoció como The rumble in the jungle (El rugido de la selva).

El director de ese material viajó a Zaire para grabar aspectos de tres conciertos con músicos de origen afroamericano que sirvieron de marco para la famosa función de box. Participaron James Brown, B. B. King, Celia Cruz, Cheo Feliciano, Ismael Miranda y muchos otros.

Durante su estancia en África, Leon Gast se dio cuenta de que también debía documentar la pelea, que se pospuso varias semanas por una lesión de Foreman durante los entrenamientos.

Agobiado por problemas financieros, el director se tardó más de dos décadas en concluir el documental, en el que incluyó algunos pasajes musicales memorables.

En Cuando éramos héroes destacan las entrevistas con el escritor Norman Mailer y el cineasta Spike Lee.

Norman Mailer, quien publicó el libro El combate en 1975, dice ante la cámara que “el vestuario de Ali parecía un velatorio. De pronto, Ali preguntó por qué estaban todos tan callados si en pocos minutos más mataría a su rival”.

Mailer dice que Foreman era favorito por haber destrozado previamente a Joe Frazer.

“Yo nunca había visto el miedo en los ojos de Ali arriba del ring”, dice Mailer, quien a continuación describe la táctica de Ali para agotar a su rival, dejándose golpear durante varios asaltos y luego noquearlo de manera espectacular.

Muy cerca del ring, Norman Mailer pudo escuchar cuando Ali le dijo a George Foreman en medio del feroz combate, mientras se balanceaba sobre las cuerdas: “¡Vamos, George, no me decepciones! ¡No me estás pegando como yo creía! ¡Tienes manos de mantequilla!”.

Según Mailer, Ali se enfrentó sin drama a los embates del Parkinson, aceptando la enfermedad como un designio divino.

IX

En Cuando éramos héroes, Spike Lee afirma en entrevista: “Ali era un ser precioso, una máquina de boxear, guapo, carismático, comprometido. Los jóvenes de la actualidad no recuerdan ni lo que pasó el año pasado. No saben quién es Malcolm X, ni Muhammad Ali, ni Kennedy, ni Jackie Robinson. Deberían saberlo porque, sin importar la época en que vivas, hay muy pocos héroes auténticos”.

X

Sin duda, nuestro compatriota Saúl “Canelo” Álvarez es un buen peleador que ha tenido la suerte de ejercer su profesión en un siglo carente de grandes figuras. Él ha sabido aprovechar la oportunidad a base de disciplina y constancia. Su carrera merece total reconocimiento, pero difícilmente estará en el Olimpo boxístico, como sí lo está ya Julio César Chávez.

Donald Trump, casi a la mitad de su segundo mandato, tiene más similitudes con el exótico Gorgeous George que con Mohammad Ali. De esos tres personajes sólo uno de los bocazas, el de Louisville, tendrá un nicho realmente valioso en la historia de la humanidad.

AQ / MCB

  • Fernando Figueroa
  • Estudió periodismo en la UNAM y es autor de El mejor oficio del mundo. 60 entrevistas, libro de charlas con personajes de la cultura, espectáculos y deportes, realizadas durante cuatro décadas.

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