¿Te acuerdas cuando te ofreciste
a vivir tantas vidas diferentes?
Los momentos en que dijiste que sí.
Otro país, otra lengua,
trabajar en provincia,
ofrecerte a la mejor postora
o casi —en verdad— a la que fuera.
Lo mío fue estar disponible.
Qué raro sentir que es la hora del no.
Yo no voy poniendo mis días
en la alcancía de nadie.
Mi sí me llevó a vislumbrar
vidas posibles.
Acaso mi no me mostrará
la necesaria.
MCB