‘Un poeta’, de Simón Mesa Soto: el arte de sufrir

Cine

Entre alcoholismo, frustración y poesía, Óscar Restrepo encuentra en una joven estudiante una posibilidad inesperada de transformar su vida en las calles de Medellín.

Ubeimar Ríos en la película colombiana ‘Un poeta’, del director Simón Mesa Soto. (HBO)
Ana Quintanilla
Ciudad de México /

“¡La misma vida de José Asunción Silva fue un verdadero poema. Treinta años tenía cuando se pegó un tiro en el corazón!” grita alcoholizado el protagonista de Un poeta (2025), Óscar Restrepo, quien, para su mala suerte, llega ya a los cincuenta. Admirador de aquel poeta colombiano del siglo XIX, Óscar también es poeta, o por lo menos así se percibe, más que por su escritura, por la vida que lleva: una vida, según él, de sufrimiento. Este sufrimiento está relacionado no sólo con el fracaso profesional, sino con su situación personal: su alcoholismo, una hija con la que no tiene relación, una familia que le reprocha su negativa a conseguir trabajo… pareciera que su madre, con quien vive, fuera la única persona que lo entiende a ratos. Sin embargo, es posible que Óscar quiera cambiar, y su vida cambia, aunque no como estaba esperando, cuando acepta un trabajo como profesor de secundaria y se encuentra con Yurlady, una alumna que escribe — bastante bien— sobre sus sentimientos y el mundo que la rodea.

Un poeta explora preguntas acerca de la vida, de la poesía, del reconocimiento, pero desde un contexto colombiano, que va más allá de la mera decoración y funciona como el entramado mismo: las calles de Medellín y sus características topográficas resultan, sutilmente, esenciales para la trama; héroes literarios como José Asunción Silva y Gabriel García Márquez se convierten en símbolos en los que se proyectan miedos y esperanzas; y aquellas perspectivas locales que narrativamente podrían quedar en segundo plano se vuelven cuestionamientos centrales hacia lo que Óscar, su familia, sus colegas poetas o el propio espectador llega a dar por sentado sobre estos temas universales.

Dirigida por Simón Mesa Soto, Un poeta ha sido aclamada por la crítica desde hace ya un año, cuando recibió el Premio Especial del Jurado Un certain regard del Festival Internacional de Cine de Cannes; Ubeimar Ríos, quien interpreta a Óscar, ganó como Mejor actor en el Festival de Cine Latinoamericano de Biarritz, Francia, (reconocimiento incluso mayor de lo usual, puesto que no tenía experiencia en la actuación). Y más hace unos días, el anuncio de que en Estados Unidos ya se está preparando un remake de la cinta, noticia particularmente sorpresiva en Latinoamérica, donde a pesar de no haber tenido mucha distribución (en México no llegó a cines; se estrenó directamente en la plataforma de streaming de HBO) sí goza de una creciente popularidad. Esto ha llevado a una conversación en redes sobre qué motiva a realizar una nueva versión de una película tan reciente, que inevitablemente la despojaría de un contexto que es su esencia. Se ha señalado cierta similitud con escenas de la misma película, donde las expectativas puestas por funcionarios culturales extranjeros llevan a jóvenes poetas a abandonar su propia visión y en cambio escribir poemas sobre lo que más típicamente, desde la visión europea, se espera de ellos.

Filmada en 16mm, con una textura granulada y bordes rugosos, Un poeta es también un ejemplo de poesía que se expresa no solamente a través de la palabra, sino también mediante lo visual, particularmente en aquellas escenas donde uno escucha, observa y siente los versos de la joven poeta Yurlady. Pero perteneciente al género de la tragicomedia, Un poeta no sólo logra conmover, sino también hacer reír, a través de una ingeniosa cámara y montaje. Y su tono cómico también puede interpretarse como un comentario acerca de la poesía y del arte mismo, como algo capaz de sacar a un hombre de su más ensimismado sufrimiento y permitirle, por un instante, ser feliz.

AQ / MCB

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