Rafael Cardona es un maestro del periodismo. Comenzó su carrera a los 19 años en La Prensa, después fue reportero en Excélsior de Julio Scherer, donde vivió el golpe orquestado por el gobierno de Luis Echeverría en contra de ese periódico en 1976. Fue fundador y columnista en unomásuno, dirigido por Manuel Becerra Acosta. También fue colaborador de la revista Siempre! de José Pagés Llergo y reportero del noticiario 24 Horas de Televisa, conducido por Jacobo Zabludovsky. En el sector público, entre otros cargos, se desempeñó como Director de Difusión y Director de Información de la Presidencia de la República durante el gobierno de Miguel de la Madrid. Actualmente escribe siete columnas a la semana que se publican en diferentes diarios y participa en el noticiario de José Cárdenas en Radio Fórmula con su sección “El Cristalazo”.
Lo anterior es un apretado resumen de la actividad de Cardona en la prensa, la televisión y la radio. Es autor de los libros México y el Club de Roma, Por nosotros y por la ciudad, El espejo de los días y Fuego de mis entrañas, escrito en los días de pandemia, que es una mirada retrospectiva a ese oficio que conoció desde niño —por su abuelo y su padre— en donde habla de sus experiencias y relata una época del periodismo que resulta casi incomprensible para las nuevas generaciones, y que es el motivo de esta conversación.
Usted lo menciona en Fuego de mis entrañas, pero aun así quiero preguntarle sobre la importancia que ha tenido la lectura en su vida personal y profesional. ¿Qué es para usted la lectura?
La biblioteca es la mejor aula para un periodista. Además, quien no aprende a leer menos puede aprender a escribir. Yo como todos los días, respiro todos los días, leo todos los días y a diario escribo. Sin la lectura no podría comprender nada. El periodista mira el mundo. El gato y el perro también, pero ellos no leen, ni escriben.
El periodismo, que usted comenzó a ejercer muy joven, le ha permitido una mirada panorámica de su tiempo, va de la política a la cultura, los deportes, los toros, el recuerdo de otros periodistas de su generación. ¿Qué es para usted el periodismo? ¿Qué piensa del periodismo en estos tiempos de redes sociales e inteligencia artificial?
El periodismo es acudir al desfile de la vida con una silla en la primera fila. Es una enorme oportunidad de vivir con plenitud; es diversión, privilegio, oportunidad. Es una forma de vida, no una profesión ni un trabajo. Es la parte culta de la política.
En su libro, usted menciona a grandes periodistas con los que ha trabajado: Julio Scherer, José Pagés Llergo, Jacobo Zabludovsky, Abel Quezada, Manuel Buendía; también colaboró con Fernando Benítez. ¿Qué es lo que más destaca de ellos, en qué coinciden y en qué son diferentes?
Todos los grandes periodistas de mi carrera tuvieron, al menos conmigo, un rasgo en común: fueron generosos, solidarios y condescendientes. Me enseñaron sin egoísmo. Me ayudaron y me regalaron mucho de su tiempo. Sin ellos, comenzando por mi abuelo [también llamado Rafael, columnista en La Prensa], no habría conseguido nada. Fueron ejemplo y reto.
Fue testigo presencial del golpe de Vargas Llosa a García Márquez, realizó numerosos viajes por el mundo, conoció a presidentes y a leyendas como Brigitte Bardot y Muhammad Ali. ¿De todo lo que ha vivido, se queda con algo en especial?
Me quedo con todo. El periodismo permite poner en práctica a Ortega y Gasset: yo soy yo y mi periodismo. Esa es mi circunstancia. Cada experiencia es la mejor... de ese día.
¿Cómo ve el actual momento de su carrera, con presencia en la radio y en prácticamente todos los diarios de la Ciudad de México?
Mi ejercicio profesional de hoy me llena de gusto. Tengo 76 años y muchos jóvenes no me alcanzan. Nadie me da gato por liebre. Toreo con madurez, sin estridencia, sin audacias innecesarias, pero con una postura personal indeclinable; respetar el oficio. Aprendí a hacerlo todo y todo lo he hecho. Radio, TV, documentales, revistas, periódicos, libros; ediciones de arte, literatura, cuentos y una novela interminable. Toda experiencia es destacada si la sabes medir y aprovechar.
AQ / MCB