Que me devuelvan mis mecedoras,
los atardeceres solipsistas,
& los sonidos de la selva costanera: tercetos de cigarras & pentámetros de pilosas patas de curianas.
he donado biblias a tiendas de caridad
(aplastándolas en bolsas de basura con una ácida lámpara de sal del himalaya:
biblias posbautismales, recogidas de carnosas manos fanáticas en las esquinas, las simplificadas, de lectura fácil, parasitarias):
recuerdo más el graso olor a caucho de las imágenes lustrosas en los libros de biología; me ardían los pelos de la nariz,
& la sal & la tinta pegadas a mis palmas.
bajo los recortes de la luna a las dos & cuarenta & cinco de la mañana, estudio & repito
ribosoma
endoplásmico
ácido láctico
estambre
en el ihop de la esquina de powers con stetsonhills,
repetí garabateando hasta que entró y en algún lado que ya no distingo quedó estanco, quizás en mis entrañas,
quizás por aquí, entre el páncreas & el intestino grueso, fluye el arroyuelo de mi alma.
es la regla con la que ahora mido todo; dura & astillada por el saber que solía asentarse, un paño sobre la frente febril.
¿puedo dejarlas así? esta fe voluble y esta ciencia docente que fastidia desde el fondo del aula
ya no puedo creer
que la biblia, el corán& la bhagavadgita estén pasando su largo pelo detrás de mi oreja, como hacía mi madre, & exhalen por la boca “deja lugar al asombro”:
todo mi entendimiento escurre de la barbilla al pecho & se resume así:
la vida no es sino
óvuloyesperma
donde ambos se juntan
si es bien y a menudo
y lo que allí muere.
Con traducción de Aurelio Major publicamos este poema de Renee Nicole Macklin Good, asesinada el pasado 7 de enero por un agente del Servicio de Inmigración (ICE) que le disparó sin motivo durante las protestas en Minneapolis, Minnesota, donde también fue asesinado el pasado sábado 24, por agentes de la misma corporación, el enfermero Alex Jeffrey Pretti.
AQ / MCB