Y ella dijo que sí
sin saber del tremolar
ni del arrepentimiento
en el asombro y la inocencia
de una luz que se ofrece
en vara de fuego
sin saber de la oscuridad
que habría de derramarse
en la vida aún no rota
por la promesa
de un cielo no tocado
aurora ascensional
de tan azul su mar
en baile de estrellas
Dijo que sí
siendo apenas un cervatillo
que no había tocado
las hierbas del altozano
ni sabía de serrallos
ni del agua lustral
de río lavándose en sus manos
Apenas era unos ojos
olvidando el trasiego
por ir apurando las líneas del libro
que a veces se demoraban en alguna palabra
porque mucho era el desmayo por echar a volar
Quizá de volver
en lugar de lirios
le cantaría otros versos
al acariciar la azucena tan de agua
que moraba en sus ojos
o quizá tocaría las estrellas
que se le ataban al saberla temblar
cuando un cervatillo y un ángel
escondidos en el viento
ardían en corona de espina.
Cuando todavía no eras
ella te llamaba con las voces
que caracolean en el altozano
con su noche sin estrellas
y se escuchaba su sonido
en la plegaria de la tormenta
que no cesaba de atronar
y su vientre henchido
y su miedo tremolando
antes de que la niebla
escondiera su rostro
de antes de siempre
y su pelo enramado
y el caballo
y la brida entre sus manos
y sus ojos de lumbre
y yo tras su rastro
entre el agitar de los rayos
y el cielo huía
en la espesura de la arboleda
nada es
solo las voces
de alguna vez
en el monte
y la lluvia.
Y yo como potrillo desolado
a la ribera del mar
y tú con las manos silenciadas
y las seis flores secas en el costado
acariciando mi cuello
y tú de sudario raído
contemplando la transparencia del aire
Ay tus manos en mi costado
diciendo mi nombre a lo quedo
Ah si yo fuera tan solo un potrillo
a la par de tu flecha
si me dijeras levántate
y anda conmigo por la orilla del mar
si tus labios
si tus manos en mi cabeza
haciendo del silencio
el milagro de los otros días
que vendrán
cuando los peces y los panes
y los olivos del Carmelo
cuando caminemos por el mar
cantando las aleyas de las flores
que dejas sobre mi pecho.
Estos poemas forman parte del libro Era la luz antes de la lluvia (Libros del Aire, Cantabria, España, 2026).
AQ / MCB