Tres poemas de Mariana Bernárdez

Poesía

Cervatillos, tormentas, caballos y mares atraviesan estos poemas donde el amor, la fe y el miedo aparecen unidos por una imaginería de resonancias místicas.

La poeta y ensayista mexicana Mariana Bernárdez. (Foto: Gabriela Bautista)
Mariana Bernárdez
Ciudad de México /

Y ella dijo que sí

sin saber del tremolar

ni del arrepentimiento

en el asombro y la inocencia

de una luz que se ofrece

en vara de fuego

sin saber de la oscuridad

que habría de derramarse

en la vida aún no rota

por la promesa

de un cielo no tocado

aurora ascensional

de tan azul su mar

en baile de estrellas


Dijo que sí

siendo apenas un cervatillo

que no había tocado

las hierbas del altozano

ni sabía de serrallos

ni del agua lustral

de río lavándose en sus manos

Apenas era unos ojos

olvidando el trasiego

por ir apurando las líneas del libro

que a veces se demoraban en alguna palabra

porque mucho era el desmayo por echar a volar


Quizá de volver

en lugar de lirios

le cantaría otros versos

al acariciar la azucena tan de agua

que moraba en sus ojos

o quizá tocaría las estrellas

que se le ataban al saberla temblar

cuando un cervatillo y un ángel

escondidos en el viento

ardían en corona de espina.



Cuando todavía no eras


ella te llamaba con las voces

que caracolean en el altozano

con su noche sin estrellas


y se escuchaba su sonido

en la plegaria de la tormenta

que no cesaba de atronar

y su vientre henchido

y su miedo tremolando

antes de que la niebla

escondiera su rostro

de antes           de siempre


y su pelo enramado

y el caballo

y la brida entre sus manos

y sus ojos de lumbre


y yo tras su rastro

entre el agitar de los rayos


y el cielo huía

en la espesura de la arboleda


nada es

solo las voces

de alguna vez

en el monte


y la lluvia.


Y yo como potrillo desolado

a la ribera del mar

y tú con las manos silenciadas

y las seis flores secas en el costado

acariciando mi cuello

y tú de sudario raído

contemplando la transparencia del aire

Ay tus manos en mi costado

diciendo mi nombre a lo quedo

Ah si yo fuera tan solo un potrillo

a la par de tu flecha

si me dijeras levántate

y anda conmigo por la orilla del mar


si tus labios

si tus manos en mi cabeza

haciendo del silencio

el milagro de los otros días

que vendrán

cuando los peces y los panes

y los olivos del Carmelo

cuando caminemos por el mar

cantando las aleyas de las flores

que dejas sobre mi pecho.


Estos poemas forman parte del libro Era la luz antes de la lluvia (Libros del Aire, Cantabria, España, 2026).

AQ / MCB

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