Un poema de Carmen Berenguer: “A Gustavo Gatica”

Poesía

Este poema forma parte de Carmen Berenguer. Plaza tomada (Poesía, 1983-2020), que se presentará en la edición virtual de la UANLeer el próximo 20 de marzo.

Un instante de las protestas en Chile, en octubre de 2019. (Foto: Iván Alvarado | Reuters)

Laberinto

El próximo 20 de marzo a las 15:00, en las plataformas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en el marco de UANLeer, será presentada la antología Carmen Berenguer. Plaza tomada (Poesía, 1983-2020), cuya edición y prólogo corrió a cargo de la escritora y periodista cultural mexicana Claudia Posadas. De este libro, que cuenta también con una nota preliminar del crítico peruano Julio Ortega, ofrecemos como adelanto el siguiente poema

Deja que ilumine esa oscuridad desde aquel día

Que caminé sin una salida quise dar la vuelta y se me vino encima

Junto al estallido vi solo pañoletas aireando la tarde

Que de inusitada realidad no volví a abrir los ojos

Nunca más se vino encima esa tarde sin prevenir ni un soplo de viento ni un segundo de olvido de aquello inmaterial

Solo el compás de mis pasos en la vereda

Sin recordar se me vino encima ese choque esos rayos en los ojos y vislumbré la tarde

Como un desvío del sol y se me vino encima ese golpe en los ojos

Y no vi la tarde se me vino a negro y el sol recortó el estallido en mis ojos frente a mi

Se me vino a negro y calló la tarde el resplandor

Que me cegó la tarde ese pedazo de calle quedó mirando

Cegado estallaron mis medidas sangrientas

Rodó la tarde de mi vida se me vino a negro

Recorte de pasto verde se me vino a suspiro

Fue la tarde ese pedazo estabas junto a mí el estallido se me vino a negro

A ciegas quedé viendo a negro estupor de la violencia

Fue ese recorte un segundo

Me encandiló la vida a violáceo el pantallazo y calló a negro

Reventó mis ojos

La sutileza del espanto como un acantilado que golpea al mundo

Empantanado en ese cuadro de plaza cayó a negro el barro del infierno

Iba airoso con la bandera al frente fuerte y llano caí a negro

Paralizó el cuerpo los zapatos el viento la ira

Se me vino a color la llanura a color mí sangre rodaba por el rostro mi vida a negro

Un pantallazo se escurrió los ojos recortados saltaron

Se vino encima el júbilo de mi corazón la bandera cayó a negro

La oscuridad repentina me soltó el espejismo de venir esa tarde a la calle

Se me vino a negro y se recortó la tarde

Se me vino a negro y se recortó la plaza la calle la alameda se recortó

Se me vino a negro


Poema en homenaje a Gustavo Gatica, joven chileno que fue cegado de ambos ojos por disparos directos de la autoridad policiaca en Chile, durante las manifestaciones sociales de octubre de 2019.


ÁSS

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