“Un día vi una mano…”, un poema de Laura Itzel Domart

Poesía

La persistencia de la belleza tras la muerte es abordada por Laura Itzel Domart en este poema.

Portada de ‘Formas del llanto’, de Laura Itzel Domart. (Cuadrivio)
Laberinto
Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

[Un día vi una mano tirada en el asfalto. Su cuerpo había sido cubierto por sábanas blancas. Y la quise pintar: voluptuosa, áspera, morena. Quise acercarme y ver sus líneas. Quise intuir su tiempo y descifrar si se había ido en el momento preciso. Si la predicción era cierta y no una falsedad, pues dicen, la longitud de las líneas de la mano coincide con nuestras horas en la tierra. Pero no pude acercarme. No tengo el tesón de Durero. En mí no hay suficientes palabras para decir que el pedazo es bello en sí mismo, que la belleza persiste más allá de la línea periférica del cuerpo, que todo lo que muere se vuelve bello en un recuadro.]


Este poema pertenece al volumen Formas del llanto (Cuadrivio, 2026).

​AQ / MCB

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite