Desde los cinco años Momi Maiga toca la kora;es heredero de una tradición familiar relacionada con este instrumento que preservan por 72 generaciones.
En la Casa FIC, como parte del Trasnoche, que esa mezcla musical estuvo siempre siempre en su vida, desde que tiene memoria, pues a su hogar llegaban músicos de distintas tradiciones, sin embargo, él encarna a la continuidad de la kora, una especie de arpa elaborada de calabaza, con 21 cuerdas, y cuya ejecución está ligada a los valores culturales y humanos.
“Es un honor presentarme en Festival Internacional Cervantino, y una suerte el poder hacer sonar este instrumento, pues es siempre una alegría representar mi cultura en todo el mundo. Somos un cuarteto: yo toco la kora, que es mi instrumento de nacimiento; también está un violinista de Monterrey y la batería. Es un proyecto de difusión de mis raíces y de las diferentes músicas que voy encontrando en mi camino”.
Fuerte y claro cuestionó la discriminación y la desigualdad para viajar por el mundo: “La música y el arte sean bienvenidos mientras quienes los crean enfrentan obstáculos para cruzar las fronteras.
“Un español puede tomar un vuelo e irse a Senegal tranquilamente; yo, como senegalés, no puedo hacerlo. He podido viajar, por suerte, porque recibí una invitación del Museo de la Música de Barcelona para dar una conferencia sobre la kora. Pero incluso así fue difícil: hasta tres días antes del viaje no sabía si tendría visado. Una institución me había invitado a trabajar y, aun así, el director tuvo que llamar al consulado para preguntar qué estaba pasando y por qué no me daban el visado”.
Narró que esa experiencia limita la movilidad de las personas, es lamentable que algunos individuos tengan el derecho, de moverse por el mundo, y otros no.
“Por eso tengo este tema que voy a interpretar que se llama Ocean, que habla justamente de esta situación, de que la gente pierde la vida en la búsqueda de una vida mejor y de la injusticia que hay. Mi esposa es española y puede agarrar un vuelo e irse a Senegal tranquilamente, pero yo como originario de Senegal no puedo hacerlo. Por suerte recibí una invitación del Museo de la música de Barcelona para dar una conferencia sobre sobre la kora, pero tuve que esperar tres días para que me dieran el visado, y eso porque el cónsul de España habló para preguntar que está pasando, le dijo que tenía que llegara España porque ofrecería una conferencia sobre el kora”.
Dicha situación es una injusticia tremenda, que le rompe el corazón al pensar que el mundo no es para todos, por lo que, sostuvo, “Hay que seguir reivindicando y hablando de esto para que haya cambios”.
Esa preocupación atraviesa también “Ocean”, una canción de su repertorio sobre quienes pierden la vida mientras buscan una vida mejor. La pieza lleva al escenario una realidad que, para el músico, no puede separarse de las barreras migratorias ni de las profundas desigualdades entre quienes pueden desplazarse libremente y quienes encuentran puertas cerradas.
Ante la audiencia que se dio cita para escucharlo en el Trasnoche, explicó que el kora es un instrumento que se no compra en una tienda sino que se tiene que hacer, con calabaza, y cuerdas que son elaboradas con los intestinos de la vaca.
La música, aseguró es un lenguaje universal y de encuentro, así que o hace falta hablar la lengua del otro para entenderse con la música: “Para mí hacer música, haz un encuentro con el mundo al que escucho, lo siento y lo conjugo”.
“Como en las aerolíneas ya me han roto tres koras, ahora viajo con una diseñada por mí, con elementos modernos, que me permiten trasladarse sin incidentes, garantizando que llegue completa”.
Explicó que anteriormente las cuerdas del instrumento eran elaboradas de intestino de animal, y se afinaban con anillos de cuero, para lo cual se requería ejercer mucha fuerza. Posteriormente empezaron a usar las clavijas de guitarra y, las cuerdas requeridas pasaron de hilo de pesca al nylon.
“Esta kora que ven ya es más moderna, en lugar de la calabaza, el material para hacerla, es fibra de carbono, lo cual no es un instrumento estándar que se pueda alquilar o comprar en cualquier lugar. La fibra de carbono ayuda, además a conservar la afinación ante los cambios de temperatura, además de qué resulta más práctico viajar ahora con este tipo de instrumento”.
Aunque dejó en claro que cuando graba sus discos, usa la cora original con piel, debido a que tiene una calidez de sonido inigualable.
Con todo ello, notarán que “ mis canciones tradicionales, presentan un rostro enriquecido por la fusión de mi cultura, puesta en diálogo con la música contemporánea.
Tradición musical
Maiga viene de la familia griots, músicos Cissokho,vinculada a la preservación y custodia del instrumento del kora, que ocupa un lugar central en su cultura, y pese a que hoy cualquier persona puede tocar ese instrumento. En el pasado de esa práctica, estaba exclusivamente asociada a los hombres de determinadas familias.
Su sueño es que su hija, de tres años, como Sona Jobarteh y otras intérpretes, pueda tocarla para continuar con esta importante tradición.
Esa búsqueda define el proyecto de Maiga, una tradición que no permanece inmóvil, sino que viaja, se transforma y encuentra nuevos interlocutores sin dejar de mirar hacia sus orígenes.
MGR