En una de las calles más concurridas del centro de Puebla, el pasado prehispánico susurra secretos en cerámicas milenarias y talavera virreinal brilla como un sol colonial, el Museo Amparo cumple 35 años como un puente vivo entre épocas.
Bajo la dirección de su director Ramiro Martínez, quien asumió el timón hace 16 años, el Museo Amparo ha superado pandemias, seducido a miles de visitantes híbridos y se proyecta hacia un futuro de curiosidad insaciable.
En entrevista con MILENIO Martínez, habla de los retos del recinto cultural, que preserva 3 mil años de historia, gracias a la iniciativa de los filántropos Manuel Espinosa Yglesias y de su hija, Ángeles Espinosa Yglesias Rugarcía, que lo bautizaron en memoria de la señora Amparo Rugarcía.
Asimismo, detalla la programación de exposiciones conmemorativas, y del sello imborrable de arquitectos como Pedro Ramírez Vázquez y Enrique Norten en sus muros virreinales.
Destaca la campaña titulada "El Museo Amparo es tuyo", cuyo propósito es atraer a un mayor número de visitantes, dado que en un estudio realizado entre la población se encontraron con que los poblanos desconocen que la visita para ellos es gratuita.
Para festejar este aniversario se refirió a la programación del primer semestre de 2026 integrada por diversas exposiciones que mostrarán la obra tanto de artistas nacionales como internacionales, así como de los diferentes periodos artísticos entre ellas: "Aquí no hay ficción. Fabienne Hess" y, "Diálogos identitarios. 35 años colección Museo Amparo que tendrá como objetivo establecer vínculos entre las piezas del acervo del museo tanto prehispánicas virreinales como contemporáneas con el fin de abordar de una manera crítica las construcciones y representaciones identitarias en el arte del siglo XX.
¿Cómo han logrado consolidar el rol del Museo como puente entre el pasado prehispánico, el virreinal y en estos momentos con el arte contemporáneo en México?
Ha sido una línea de nuestro trabajo de una manera continua, porque nuestro acervo está conformado por piezas prehispánica, coloniales y del México contemporáneo.
Hay nuevas investigaciones y nuevos descubrimientos, porque la historia no es algo estático ni que ya esté hecho o dicho, sino que precisamente por el trabajo que se hace hoy en día tenemos oportunidad de tener distintas perspectivas.
¿Cómo celebrará con su equipo este aniversario en 2026?
Tenemos un equipo extraordinario, que se hace cargo del funcionamiento del museo día a día.
Celebraremos de manera muy especial con exposiciones y conferencias. Estaremos iniciando el programa de festejos en abril con una extraordinaria muestra que se llama "Fotografía en Puebla, en Historia y Relato", que hace una revisión a partir de mediados del siglo XIX, y marca el inicio de la fotografía, hasta 1950. Es un homenaje a la ciudad.
En mayo realizaremos una lectura de la colección permanente del acervo de arte contemporáneo que irá más allá de las obras que tradicionalmente hemos visto.
Hay otro proyecto que tiene que ver con un curso sobre la Vida cotidiana; la historia siempre se centra en hechos de la guerra, religiosos, o de conquistas, nos interesa mostrar el cómo se vivía en la cotidianidad.
Asimismo, hicimos algunos cambios con la rotación de obras en las salas de prehispánico y en algunas vitrinas, hay obra nueva que estaba en bodega, entonces cambiarlas y exhibirla, siempre resulta interesante.
¿Cuál ha sido el sello de estos dos grandes arquitectos que han intervenido el inmueble virreinal del Museo Amparo, Pedro Ramírez Vázquez y Enrique Norten?
Hay que hablar de sellos, el primero fue el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez al restaurar y adaptar los espacios de este inmueble colonial. Lo que hizo fue acondicionar este sitio, debido a que el Museo Amparo está situado en siete predios, originalmente con tres construcciones. Significó adecuar cada metro cuadrado.
Lo que hizo el arquitecto Enrique Norton fue una continuidad del proyecto, leyó de una manera particular la propuesta de Ramírez Vázquez; su intervención fue muy acertada porque el vestíbulo que propuso y que hizo Ramírez Vázquez era muy oscuro. Y una de las características de Puebla es que es muy luminosa. Entonces la propuesta de Enrique fue un diálogo entre el espacio y el medio ambiente, con la finalidad de facilitar el movimiento de la luz y actualizar los espacios siguiendo los estándares internacionales de exhibición.
Han pasado 16 años desde que asumió la dirección, ¿cómo se siente?
Me siento contento, consciente de que hay mucho camino por recorrer, y muchas cosas que mejorar. Contamos con un nutrido público conformado por jóvenes, eso me emociona en gran medida y me satisface, pues he visto más de 200 exposiciones.
¿Qué lección les dejó la pandemia?
En ese momento hablamos de un programa de atención al público de forma híbrida. Durante todo ese año de contingencia nos dimos cuenta de que la parte virtual había llegado para quedarse, hemos tenido unos 35 mil usuarios.
La parte presencial, para mí sigue siendo una experiencia primordial, porque tienes otra expectativa; seguimos de manera presencial y vía virtual.
¿Hacia dónde se encamina el Museo Amparo en los próximos años?
Siguiendo su línea de trabajo, porque en ese camino siempre descubrimos nuevas historias, con la convicción de que la curiosidad es algo que seguiremos valorando.
MGR