Pedacería en venta

A fuego lento

'42m2' Fabrizio Mejía Madrid
Ciudad de México /

Hay quien cree que todo es admisible en el mundo de las posibilidades, y más si ese mundo habita una novela. Es admisible, por ejemplo, que de los tres plomeros que intentan controlar una fuga de mierda y pelos en el baño de un pequeño departamento uno de ellos se encargue de recitar poemas, cantar o citar algunos pasajes de una serie de televisión mientras los otros intentan derrotar al enemigo en casa. Es admisible, por ejemplo, que un personaje ocupando una cabina de vigilancia reúna los miembros cercenados de un cura, una sirvienta extraviada en la gran ciudad y un mendigo, y proceda más tarde a mutilar su propio cuerpo para confeccionarse otro a la medida con las piezas de repuesto que ha reunido. Con esta sospecha y estas libertades argumentales, Fabrizio Mejía Madrid ha dado forma a 42 m2.

El lector debe desestimar la solapa que eleva esta pedacería a la estatura de una “novela cronicada —homenaje y parodia de la vida de los santos o los césares—”. La disposición de las piezas obedece al atrevimiento acumulativo de Mejía Madrid: alterna el relato de las posibles eventualidades del personaje —un joven contemplando las derrotas de su familia o un borracho en busca del sello oculto de su identidad o un enamorado a merced del temple azaroso de su pareja o nada de esto sino otros derroteros no contados— con seis episodios biográficos —o presuntamente biográficos— protagonizados por André Breton, B. Traven, William Burroughs, Malcolm Lowry, Jane Bowles y Alexander von Humboldt, viajeros a quienes México dio la visión de los abismos mentales y físicos. Ninguna corriente visible o subterránea avanza de uno a otro terreno. ¿Qué hacen entonces juntos, compartiendo el espacio único del libro? No lo sabemos. Quizá Mejía Madrid quiso contraponer la amplitud del paisaje de la aventura a la estrechez a la que se ve confinado su personaje. Quizá tan solo procedió a la manera del pepenador que acumula toda clase de materiales sin considerar su utilidad. El caso es que 42m2 no deja de parecer un homenaje al amontonadero. Para constancia ahí está el capítulo final —publicado en otro lugar y en otro momento—, un ensayo en verdad atractivo, pero para el caso innecesario, sobre la flora y la fauna originales del Valle de México y la naturaleza a la vez heroica y resignada de sus habitantes. ¿Qué tenía que estar haciendo ahí?

Una última consideración: hay en Fabrizio Mejía una mano indudable de buen escritor pero qué ganas de echar a perder los ambientes e inmersiones psicológicas con ese humor tan de cómico preocupado únicamente en satisfacer los apetitos de la gayola.

42m2
Fabrizio Mejía Madrid
Literatura Random House
México, 2016

  • Roberto Pliego
  • (1961) Cursó Letras Hispánicas en la UNAM. Fue subdirector de la revista Nexos. Autor de La estrella de Jorge Campos y 101 preguntas para ser culto, es editor de Laberinto.

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