Recorrer la Feria Xcaret de Arte Popular fue acercarse al corazón de México, descubrir que detrás de cada pieza hay una mirada, un oficio y muchas horas de dedicación, reconocer el valor del trabajo artesanal y celebrar la diversidad cultural que da identidad al país.
La feria, en la Hacienda Henequenera de Xcaret, concluyó este fin de semana. Fue un encuentro con la identidad viva de México: un espacio donde las manos creadoras de sus artesanos transforman la tradición en piezas únicas, llenas de color, memoria y significado.
Así lo constataron los testimonios de la tejedora de telar de cintura y bordadora, Tania Beatriz Gómez Vázquez, de Chenalhó, Chiapas, y del maestro artesano Javier Hernández López, de Yaalboc, San Cristóbal de la Casas, quien elabora juguetes de madera. Estos stands fueron de los más visitados en el encuentro, promovido por Miguel Quintana Pali, director general de Grupo Xcaret.
Gómez Vázquez fue de las elegidas para compartir sus saberes con los asistentes, ofreciendo una charla en la que mostró sus textiles y los significados culturales que resguardan sus bordados con una técnica antigua de sus ancestros.
Cada una de sus creaciones habla de la forma y de los detalles que habitan los saberes transmitidos de generación en generación, de la riqueza de su comunidad y de la sensibilidad de quienes convierten los materiales de la tierra en verdaderas obras de arte.
“Mi acercamiento al bordado y el telar de cintura empezó a los cinco años, porque veía a mi mamá y mi tía que eran artesanas, yo quería ser como ellas y seguir sus pasos. Ahora que soy mamá, me encantaría que mis hijas aprendieran para que nuestras tradiciones continúen y no se pierdan”, dice orgullosa de su labor, luego de que uno de sus vestidos fue elegido para desfilar por la pasarela de la feria, arrancando una fuerte ovación entre los asistentes.
Relató que después de haber tomado cursos de capacitación y actualización, ahora diseña con otra perspectiva, la cual va más allá de una pieza utilitaria, por ello ha sumado a cada prenda un diseño más estético, pensando en los gustos de los posibles consumidores.
“Ahora hacemos cojines, centros de mesa y vestidos con otros diseños y colores distintos a los que nosotras usamos”.
El resultado fue que tuvo buenas ventas, junto con Reina, su compañera en este negocio.
Del otro lado de la feria, en el último pasillo, Javier Hernández, con su traje de San Juan Chamula, mostró con orgullo los juguetes de madera que ha ido perfeccionando desde que tenía 17 años. Hoy ya es abuelo y sigue luchando para que esta tradición del juguete mexicano no se pierda.
“Los juguetes los he ido modificando hasta darles movimiento, lo cual atrae mucho a los niños, los colores también son importantes en su diseño, ya que resultan muy llamativos”, indica el artesano, mientras su hija le ayuda con la venta de piezas únicas y muy creativas.
Dignifican al creador tradicional
La Feria Xcaret de Arte Popular Mexicano invitó al público a elegir con conciencia cada pieza, con lo que cada adquisición se convirtió en un puente entre el visitante y las comunidades creadoras para preservar nuestras tradiciones y mantenerlas vivas para el futuro, enfatizó Alejandra Zorrilla, directora de Identidad y Desarrollo y cofundadora del Campus Digital, una propuesta reconocida en Latinoamérica por incorporar fórmulas innovadoras y humanistas que promueven la formación de personas creativas, estimulan el diseño e implementan proyectos sostenibles y sustentables, tras su participación como conferencista en este encuentro.
En entrevista con MILENIO habló de que la percepción del arte popular mexicano ha cambiado a lo largo de las últimas décadas, destacando cómo la mirada externa y el turismo cultural fortalecen la identidad comunitaria.
Asimismo, resaltó el impacto de plataformas como Xcaret y sus festivales en la dignificación de los artesanos y en la preservación del patrimonio tradicional.
“Durante los últimos 30 a 50 años, la sociedad mexicana transitó de preferir adornos importados o de estilo europeo a integrar piezas de barro, textiles y cuadros artesanales en sus hogares y vestimenta. Aunque hubo un periodo de desvinculación donde las juventudes emulaban estilos de vida urbanos y los padres evitaban enseñar el oficio, la revaloración cultural y económica actual ha incentivado a las familias a retomar la herencia de sus técnicas artesanales”.
Manifestó que la Feria Xcaret de Arte Popular Mexicano busca la dignificación del creador tradicional, a diferencia de foros convencionales donde el artesano asume altos costos de traslado y estancia, los eventos con trato preferencial y hospedaje de calidad elevan la autoestima y el reconocimiento social de los artistas.
“El reconocimiento público funciona de manera análoga a una fiesta patronal, situando a los artesanos en el centro de la veneración colectiva y renovando su energía creativa. Los encuentros permiten a los creadores realizar ejercicios de comparación y vinculación con colegas de otras regiones para fortalecer sus prácticas”.
En la Feria Xcaret de Arte Popular, el arte popular se contempla, se aprecia y se valora, porque en Xcaret cada artesanía es un fragmento de México que encuentra nuevas historias que preservar.
PCL