Álvaro Ortiz terminó su participación en el VidantaWorld Mexico Open 2026 con una tarjeta de 69 golpes, dos bajo par, para cerrar el campeonato con un acumulado de -11. El resultado no fue exactamente el que imaginaba, pero el mexicano encontró motivos suficientes para marcharse satisfecho: su rendimiento durante buena parte de la semana, la confianza en su juego y, sobre todo, la oportunidad de competir en casa acompañado por su gente.
Al terminar su recorrido, Ortiz reconoció que un par de hoyos condicionaron sus posibilidades de conseguir un resultado todavía más importante, aunque evitó reducir toda su actuación a esos momentos.
“Realmente castigarme no. Ya suficiente sufrí para hacer ese 8, ya con eso tuve. Claro que sí veo hacia atrás con la lupa de qué puedo hacer mejor, cómo puedo hacer las cosas más eficientes y aprender de las olas emocionales que llegan a pasar en los campos. Pero la verdad me voy muy contento. Hice muy buen desempeño, jugué muy bien de principio a fin. Tuve dos hoyos malos en toda la ronda y no porque haya hecho dos hoyos malos voy a declarar que toda la ronda fue muy mala. Hice mil veces más cosas bien que mal”.
El mexicano destacó que se encuentra en un buen momento deportivo y que pretende trasladar esa confianza a los siguientes compromisos.
“Estoy haciendo bien las cosas, traigo muy buen swing, estoy en buen momento y voy a llevar este momento para lo que viene”.
Pero VidantaWorld también tuvo un significado especial fuera de las tarjetas. Durante los cuatro días de competencia, Ortiz experimentó el respaldo de los aficionados mexicanos, una cercanía que, reconoció, difícilmente encuentra durante el resto de la temporada.
“Es lo bonito de poder jugar en casa. Es increíble el cariño, cómo me hacen sentir. No lo experimento en todo el año realmente y poder vivirlo en un torneo de esta calidad aquí es difícil de ponerle palabras. Tengo mucho agradecimiento hacia ellos y hacia la forma en que me han tratado estas semanas”.
La experiencia también le permitió compartir el campo con jugadores de alto nivel. Durante buena parte del torneo coincidió con Gary Woodland, con quien tuvo oportunidad de conversar mientras esperaban sus turnos, una convivencia que valoró por la trayectoria y calidad del estadounidense.
Sin embargo, Ortiz dejó claro que su confianza no depende de la aprobación de otros competidores, sino del trabajo que viene realizando.
“Creo que a través de los años me he dado cuenta de que no necesito esa aprobación exterior para saber que tengo el juego, que tengo la habilidad. Más que eso, está fundamentada en una gran preparación, en un gran trabajo, y lo único que puedo decir es que voy a seguir haciéndolo todavía mejor para intentar ser el mejor golfista que puedo”.
En su balance de la semana, también reconoció el crecimiento de las nuevas generaciones del golf mexicano. Consideró que los jóvenes llegan cada vez mejor preparados al profesionalismo, con procesos de formación más eficientes y una mentalidad competitiva que les permite dar el salto a circuitos importantes a edades tempranas.
“Creo que hay mucha habilidad. Todos los niños que vienen saliendo de juveniles y amateurs se están empezando a dar cuenta de que el talento y la habilidad los tienen. Su preparación y la forma en que están haciendo las cosas es mucho más avanzada, mucho más eficiente que cuando yo estaba”.
La siguiente parada será el World Wide Technology Championship, en Los Cabos, donde Ortiz enfrentará un nuevo reto y cerrará una temporada particularmente significativa por la oportunidad de disputar dos torneos en territorio mexicano.
“Ni escrito ni en una película de Disney. Poder cerrar esta temporada golfística con dos torneos en casa creo que es un regalo. Estoy muy agradecido con Vidanta y con World Wide Technology porque me abren las puertas para seguir preparándome”.
Álvaro se despidió de Nuevo Nayarit con -11 en el acumulado. No se llevó necesariamente el resultado que buscaba, pero sí algo que considera fundamental para lo que viene: la certeza de que su trabajo está dando frutos y la confianza de que puede competir al nivel que se ha propuesto.
MGC