Orgullosamente poblano, originario de Chipilo, el canterano del Puebla de La Franja, Diego Zago, recuerda a casi tres meses de su debut con el primer equipo su recorrido como futbolista desde su infancia, lo que a él llena de orgullo, ya que el sueño de convertirse en profesional tomó forma, consciente de que ahora deberá trabajar intensamente para así mantenerlo.
Zago Gavito, mediocampista de posición, cumplirá la mayoría de edad este viernes y qué mejor manera de celebrarlo que con su presentación como jugador de Primera División, sueño que surgió desde que tiene uso de razón, gracias a la afición de su padre y hermano que siempre lo han impulsado.
"A los dos años jugaba con un baloncito acompañado de mi papá y mi hermano, tengo fotos de aquellos momentos".
Sin embargo fue en la primaria cuando su aventura comenzó de manera formal con el equipo de su colegio, de donde dio el salto para jugar con La Roma Chipilo, donde las bases del juego quedaron cimentadas, para a la postre abrirse camino hasta encontrarse con su destino y con La Franja que hoy lleva tatuada.
"El primer equipo se llamó Camino Real, fue el de la primaria, después jugué en un equipo aquí en Chipilo que se llamaba La Roma".
Fue precisamente en una filial del club Camotero que su afición y amor por los colores blanco y azul surgieron, donde curiosamente, de la mano de la actual mediocampista del Puebla Femenil, Mirelle Arciniega, comenzó el camino rumbo al profesionalismo, aunque en ello, tomó una pausa para defender los colores de una filial de los Pumas en la entidad.
"Llegó una especie de filial del Puebla a Chipilo, de hecho nos entrenaba Mirelle Arciniega y su papá".
Precisamente luego de llamar poderosamente la atención con los felinos situados en Tlaxcalancingo, Diego ingresó de lleno a las Fuerzas Básicas del Puebla, donde tuvo un paso exitoso dentro de las categorías Sub 13 y Sub 15, lo que a él abrió la puerta para seguir su rápido ascenso hasta llegar al cuadro estelar.
"Jugué el Torneo con la Sub 13 y fui subiendo de categorías, la 15, 17 y 20 hasta llegar con el primer equipo".
Fue justo cuando el técnico de los blanquiazules Juan Reynoso lo llamó a entrenar, que la posibilidad de debutar se fue gestando, donde al cabo de un par de concentraciones, finalmente llegó la oportunidad de jugar, ello ante los Rayos del Necaxa el pasado 1 de febrero, dentro de las acciones de la Jornada 4 de la Liga MX.
"Fui convocado un par de veces antes de debutar, se vive el nervio y la emoción. Ya sabiendo que iba a debutar, me dediqué a disfrutar cada momento, las charlas, las comidas, la concentración".
Día que recuerda con gran emoción, donde en compañía de su familia, que realizó el viaje para apoyarle desde la tribuna, Diego Zago cumplió su deseo, consciente de que ello fue apenas el comienzo y que deberá continuar trabajando para así consolidarse con La Franja en el máximo circuito.
"Llegamos al vestidor del Estadio Victoria y pensé en mis papás, en todo el apoyo que me dieron y en que estaban en la grada porque habían viajado para apoyarme. El último rezo y la porra antes de salir al campo, todos me apoyaron, me dijeron que jugara tranquilo y que lo disfrutara", apuntó.
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