Encauzar una vida, forjar el carácter y disciplina en un niño o joven para la formación de mejores ciudadanos no es una tarea fácil, hay que sentir y tener ese don de servicio hacia el prójimo que permita contar con la sapiencia para alcanzar la meta trazada y ver que aun hay esperanzas de una mejor sociedad.
Sin duda que esas cualidades se ven el actual técnico de Orgullo Surtam, José Francisco Fernández González, quien tras dejar el balompié profesional se ha dedicado a impulsar a las nuevas generaciones, labor que además de ser reconocida por propios y extraños, le deja una gran satisfacción personal pues sabe que a través de la práctica deportiva pone su granito de arena en la recuperación del tejido social.
Con el solo hecho de citar el nombre del Panchillo Fernández, nuestra memoria se traslada al coloso de la Unidad Nacional, feudo donde el tampiqueño, portador del número 6 en sus dorsales demostró su amor y pasión por los colores celestes los cuales defendió con pundonor lo que le permitió levantarse de un descenso para alcanzar la gloria al ser uno de los artífices de llevar a la Jaiba Brava al máximo circuito del fútbol nacional.
Pero, esto ya es parte de la historia de los hechos que han hecho trascender a Tampico y Ciudad Madero en el ámbito deportivo, ahora el exariete jaibo enfoca su vida hacia mejores perspectivas para nuestra juventud a la cual trata de ubicar en la realidad con la convicción de que, si no pierden piso, podrán hacer una carrera profesional.
Deseo compensado
A pregunta expresa, en el sentido de que si se le llega a presentar la oportunidad de estar en el banquillo de algún club del circuito de plata, Francisco Fernández fue tajante, “¡no!, no es mi caso, creo que el ADN que corre por mi cuerpo es el de la docencia, provengo de una familia de mentores y en su momento quise estudiar para ser maestro, pero mi juventud e inexperiencia no me dejaron, me arrepiento de no ser parte del magisterio”.
Sin embargo, afirma que ese deseo lo compensa con el hecho de estar al frente de un grupo de jóvenes, que es prácticamente como si estuviera en un aula, pues enseña a sus pupilos a saber comportarse tanto dentro como fuera de la cancha, les da confianza para que se acerquen a él y le platiquen sus problemas extra futbol y si está a su alcance poderles ayudar a solucionarlos, pues en algunos casos se sienten presionados por sus propios padres, y bajan su rendimiento deportivo, complementando ello con inculcar valores y disciplina para que sean personas de bien.
“Para mí, la Tercera División es una categoría formativa, por lo que quien esté al frente de un equipo de esta categoría tiene que tener la paciencia necesaria para poder contener la energía de los jóvenes, imponerles disciplina y entrega, tanto en los entrenamientos como en los partidos oficiales y sobre todo inculcar valores para que en el día a día se desempeñen lo mejor posible”, señaló El Panchillo.
Su incursión con el equipo, ahora maderense, le ha dejado gratos momentos toda vez que de sus filas han salido buenos elementos y aunque son contados los que han probado fortuna con la Jaiba Brava, ello es una muestra para que sus “alumnos” den lo mejor de sí y también en un futuro no muy lejano lleguen a la Liga de Plata o ser parte de las fuerzas básicas de algún cuadro del máximo circuito del balompié nacional.
Conciencia El camino es largo, pero con empeño y disciplina se pueden alcanzar las metas que se propongan, “soy un convencido en que nuestra zona está plagada de talento nato, no solo en el futbol, conozco jóvenes que sobresalen en el basquetbol, tenis, beisbol, ello lo pude constatar cuando fui parte de la Dirección de Deportes, desafortunadamente en la actualidad no hay quienes se preocupen por darles seguimiento y puedan llegar al profesionalismo, tal cual es el deseo de muchos de ellos”.
Ya fuera de los entrenamientos y partidos oficiales, Fernández González señaló que gusta de pasar el mayor tiempo posible con su familia, “ver televisión y leer son parte de mis pasatiempos favoritos”, dentro de la lectura, el libro que mayor atención le ha llamado es el titulado Azteca y Sol Azteca del escritor Gary Jennings el cual le ha permitido enfocar mejor las raíces mexicanas.
De la misma manera, el ser padre de un ser con capacidades diferentes le hace ver la vida bajo otra perspectiva, “te hace más sensible, más objetivo, con mayor apego a la realidad, pero con otro enfoque, buscas la inclusión y ser partícipe de acciones que conlleve a proporcionarles un mejor nivel de vida”.
Ello fue factor para impulsar la integración de la Escuela Municipal de Parálisis Cerebral, durante el gobierno de la maestra Magdalena Peraza, sin embargo el proyecto tuvo un cambio en su objetivo primordial que lo hizo emigrar a la urbe petrolera, aunque en Tampico se dio cabida a la Escuela “Guerreros de Corazón”, lo cual, dijo, es plausible pues se dejo una semilla que germina”.
Asimismo manifiesta que “al mexicano le hace falta mucha cultura al respecto y me incluyo, pues de no haber tenido a mi hijo Chucho, a lo mejor no supiera nada de lo que es la discapacidad, creo que no me hubiera involucrado, estoy muy contento y le doy gracias a Dios por ello; te mentiría si dijera que antes de esto se me daba la filantropía, estoy consciente que falta mucho por hacer, pero hay la llevamos, paso a paso mientras Dios nos lo permita”. Para concluir con esta charla con MILENIO Tamaulipas, El Panchillo Fernández, señala que tiene plena confianza en que ha sembrado una buena semilla en un buen número de noveles futbolistas que tienen el firme propósito de llegar al profesionalismo, lo cual sin duda lo lograrán, “no todos, pues esto es de disciplina, de paciencia y sobre todo de sacrificio para lograr el objetivo, quien no anteponga todo esto, se quedará en el camino”, culminó.
Entrevista por Adrián Díaz (La Afición)