Magia y escapismo, la noche donde el Teatro Blanquita vio la muerte de El Santo

El 'Enmascarado de Plata' participó en las funciones del mago Yeo en el Teatro Blanquita

El Santo, un ícono de la cultura popular (Fototeca Milenio)

La Afición

Dos años antes de su muerte, El Santo se despidió de los cuadriláteros en el Toreo de Cuatro Caminos y continúo su carrera en el mundo del espectáculo, ahora incursionando en actos de magia en el Teatro Blanquita. Sin embargo, después de una función, un infarto de miocardio acabó con su vida.

El 12 de septiembre de 1982 el luchador dijo adiós a 38 años de carrera en la lucha libre, pero tenía la ambición de seguir incursionando en algún medio para repartir alegrías a sus aficionados, y decidió regresar al espectáculo, ahora trabajando en shows de magia y escapismo. Además de su catálogo de películas que realizó en su juventud, El Santo también tenía antecedentes en corrida de toros, por lo que su incursión al escapismo no representó un reto.

Gracias a su amistad con Gaspar Henaine Capulina, así como su segundo matrimonio con Eva Enriqueta Vallejo Badager, hija del propietario del Teatro Blanquita, entró al ámbito del arte escénico y la comedia, rodeado de profesionales.

En el recinto del Eje Central Lázaro Cárdenas, Santo hizo pareja con José Luis Yeo, mejor conocido como el Mago Yeo o Mago Comodín, y crearon funciones de comedia y de magia. En ellos, el enmascarado solía ser el atractivo estelar de las funciones.

Usualmente El Santo tenía qué escapar de la silla eléctrica; hacer retos a contra reloj; ponerse a prueba con juego del baúl o la metamorfosis, desafíos que inmortalizaron al mago Houdini en su tiempo.

Pese a que tenía mucho éxito en el Teatro Blanquita, la familia del luchador nunca estuvo de acuerdo con sus arriesgadas actuaciones, ya su avanzada edad y problemas cardiacos podrían ocasionar un accidente.

“Le decíamos que no nos gustaba, pero él decía ‘a mí me gusta mucho y lo hago muy bien’. Y sí lo hacía bien, aunque nos daba miedo que le pasara algo. Nos contestaba ‘no me va a pasar nada porque lo hago con una preparación previa, tengan confianza’”, mencionó María de Lourdes Guzmán, hija del luchador, en el programa Historias Engarzadas.

Ante la confianza de la utilería, así como de la preparación de sus compañeros, El Santo asistió a otra función en el Blanquita para llevarse los aplausos de cientos de aficionados; lo que no sabía era que esa sería su última aparición.

La noche del 5 de febrero de 1984, Santo estaba programado junto con los Científicos Locos, los Xochimilcas y otros artistas. En la segunda función del día, el Enmascarado de Plata realizaba su típico acto de escapismo. Tras liberarse de la guillotina, sintió un intenso dolor en el pecho y se desvaneció en medio del escenario.

Inmediatamente los integrantes del staff se lo llevaron al camerino para atenderlo, pero después fue llevado al hospital Mocel para una intervención quirúrgica. Desafortunadamente El Santo falleció a los 67 años por un paro en el miocardio

Los espectadores del Teatro Blanquita fueron notificados del fallecimiento del Enmascarado de Plata minutos después del comienzo de la segunda función de su acto.

RGS

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