Álvaro Ortiz, golfista mexicano, se ganó un lugar dentro de los protagonistas del World Wide Technology Championship con una destacada actuación en El Cardonal. Con una tarjeta de 66 golpes para llegar a 15 bajo par (-15) y colocarse empatado en la cuarta posición, a la espera de los últimos 18 hoyos del campeonato.
Ortiz no quiere adelantarse a lo que todavía no sucede. Aunque está ante una oportunidad importante, mantiene la mesura y prefiere concentrarse en su juego antes que pensar en las posibilidades que abre su posición en la clasificación.
"Realmente no me he salido del torneo, entonces no significa nada. Quedan todavía 18 hoyos por jugar. Sí, es una buena posición en la que me encuentro para el día de mañana, pero queda mucho trabajo por hacer", explicó.
Su filosofía es sencilla: confiar en la preparación, disfrutar el recorrido y entregarse por completo en cada golpe.
"Entre más libre y más entregado juegue, sé que mejor juego. Al final de cuentas, es en lo único que me tengo que enfocar", señaló.
La oportunidad llega en un momento especial para el mexicano, después de dos semanas de competencia en casa. Pero más allá de los resultados, hay algo que ha disfrutado particularmente: compartir estos días con su familia.
Sus padres y su novia lo han acompañado durante el torneo, mientras que sus hermanos permanecen pendientes desde la distancia. Antes de salir a jugar existe, además, una costumbre que no cambia: abrazar y darle un beso a su mamá.
"Siempre que estoy con ella, cuando viene a verme, es raro cuando no le doy un abrazo y un beso antes de salir a jugar. Es algo que tengo desde que tengo memoria", contó.
Ortiz reconoce que cada integrante de su familia vive la competencia de manera distinta. Su papá y su novia son más reservados, mientras que su mamá experimenta cada golpe con mayor intensidad. Para él, tenerlos cerca representa un respaldo invaluable.
"Mi equipo de soporte me ha apoyado, ha estado detrás de mí desde que tengo memoria. He sido muy afortunado con la familia que tengo. Incondicionalmente me apoyan, me aman, me están empujando para todos lados", compartió.
También hay momentos de complicidad durante el recorrido. Sabe que su papá y su novia siguen cada pelota y que, incluso cuando parece perdida, ellos harán lo posible por encontrarla. En los momentos más personales, basta una mirada para saber que están ahí.
En cuanto al campo, Ortiz considera que El Cardonal favorece algunas de sus principales fortalezas, particularmente el segundo golpe y el juego corto. La creatividad para aprovechar las lomas y leer cada situación ha sido parte de las claves de su buen desempeño.
"Es un campo donde premia mucho el segundo tiro, y creo que es una de las áreas más fuertes de mi juego. También el juego corto. Hay que tener mucha creatividad y visión en cómo usar las lomas, cómo jugarlo y dónde aprovechar", explicó.
Para cerrar la jornada, el mexicano quiso reconocer a quienes han caminado con él durante estas semanas. Cuando le preguntaron a quién dedicaba su resultado, no eligió a una persona en particular: pensó en los aficionados que han acudido a respaldarlo.
"A los mexicanos que me vinieron a ver. Darles muchas gracias por venir a apoyarme. Esperemos que mañana también vengan más. Está lindo jugar aquí enfrente de mi gente y que se escuche el ruido y la pasión de los mexicanos".
Este domingo, Ortiz tendrá una oportunidad que no quiere desaprovechar. Su prioridad, sin embargo, seguirá siendo la misma: jugar con libertad, confiar en su trabajo y disfrutar una experiencia que, independientemente del resultado, ya tiene un significado especial.
CIG