El teatro en México sobrevive gracias a la terquedad de sus creadores: Andrés Córdova

El actor y director presenta “Tape”, thriller psicológico que desafía al público a enfrentar sus propios prejuicios sobre la justicia y la verdad. La obra original de Stephen Belber se estrena el 9 de octubre en El 77, Centro Cultural Autogestivo

Para Córdova, el teatro sigue siendo un acto de resistencia en un país de recortes. (Cortesía)
Ramón Rivera
Ciudad de México /
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Durante una entrevista con Andrés Córdova, con motivo del estreno de su obra Tape, pieza original de Stephen Belber, el actor, director y pedagogo, reflexiona sobre los desafíos del teatro independiente en México y de la técnica Meisner, base de la puesta en escena.

Andrés Córdova es un actor de cine, teatro y televisión con una sólida trayectoria en producciones independientes y de streaming. Destaca como protagonista de la película Temporada de Huracanes, (galardonada con tres premios Ariel), El Verano de Remi (proyecto seleccionado por FOCINE), así como en la cinta Tus Dos Muertos (actualmente en cartelera) y en una próxima serie estelar para ViX.

Ahora con Tape, que se estrena el 9 de octubre a las 20:30 en El 77, Centro Cultural Autogestivo (Abraham González 77, col. Juárez, Ciudad de México), Córdova presenta no solo un montaje, sino un laboratorio de la técnica Meisner y un ensayo sobre la justicia y la memoria.

La temporada de Tape se presenta los viernes a las 20:30 en El 77, Centro Cultural Autogestivo del 9 de octubre al 20 de noviembre. (Cortesía)

¿Por qué presentar esta pieza de Belber?

Quiero abordar tres puntos fundamentales: El realismo en México. Cuando te enseñan realismo en las escuelas de actuación, siempre surge esta frase de que: "el realismo se entiende con los años". Esta premisa no se refiere a la práctica en su totalidad, sino a la experiencia de vida: a que a mayor edad, mejor actuación. Aunque contiene algo de cierto, esta idea reduce las bases de la actuación realista a un simple acumulado de vivencias.

Esto, súmalo a que, al aprender realismo, se suele recurrir a textos donde estudiantes de 20 años interpretan a personajes que les doblan la edad. ¿Incongruencia? Por supuesto: una incongruencia metodológica y estructural, pues en el medio profesional nunca se contratará para interpretar personajes que no coincidan con tu edad ni con tu perfil, aunque esto último es otro tema.

Para mí, pensar la actuación únicamente desde la experiencia omite el pilar más importante de la tradición stanislavskiana, que tanto se insiste en defender: la imaginación, este inmenso lugar donde radican y se conectan todos los lenguajes artísticos.

Somos una productora que trabaja desde la técnica Meisner y este montaje está construido al cien por ciento a partir de ella. Aunque no es ajena a la tradición de Stanislavski, la técnica Meisner se atreve a poner la imaginación al centro de la creación actoral.

Texto y contexto. A nivel personal, el texto me a-pa-sio-na. Creo que Tape no es una obra sobre un crimen del pasado; es una disección sobre la sed de castigo y la incapacidad de escuchar una verdad que no encaje en nuestra propia narrativa de justicia.

En una cultura condicionada por la inmediatez del punitivismo y el movimiento Me Too, el espectador llega a los últimos 30 minutos con el estómago revuelto y una sentencia lista. Lo que me mueve de este texto es cómo Stephen Belber nos tiende una trampa: nos pone frente a un dealer de "moral dudosa" confrontando a un hombre "exitoso" que no acepta su crimen para que, cuando Emma entre a escena, nosotros ya hayamos decidido lo que ella debería sentir.

La obra es necesaria hoy porque nos obliga a enfrentar esa rigidez con la que juzgamos a quien se equivoca y a observar cómo esa misma sed de penitencia nos hace, irónicamente, dudar de la autonomía de una mujer cuando su veredicto no coincide con nuestro deseo de venganza.

Y el proceso de ensayo para un proyecto futuro. Este último punto se liga directamente con el anterior: tengo en puerta un proyecto de teatro documental que aborda el punitivismo y el movimiento Me Too. Para mí, dirigir Tape funciona también como un ensayo escénico y de campo; quiero presenciar cómo reacciona el público ante este primer acercamiento. Soy tramposo.

El montaje está construido al cien por ciento con la técnica Meisner. (Cortesía)

¿Por qué sería atractiva para los espectadores mexicanos?

Porque es un thriller emocional que opera como una trampa perfecta para el espectador contemporáneo. Tape no nos entrega respuestas masticadas ni discursos aleccionadores; nos confronta directamente con nuestros propios prejuicios.

El enfoque creativo de la obra, construido desde la técnica Meisner, nos exige encarnar con absoluta verdad las circunstancias de la historia, lo cual se traduce en una empatía muy fuerte con el público.

Ha sido hermoso y doloroso al mismo tiempo observar en los ensayos cómo hombres y mujeres reaccionan de manera distinta a esta premisa: en unos, la postura corporal se sostiene a través del juicio o la justificación; en otras, el cuerpo se tensa desde la pura necesidad de supervivencia de Amy. Tape es una tragedia contemporánea, uno de esos verdaderos «eventos canónicos» que te cambian la vida si te llegan a ocurrir.

Por otro lado, con esa vasta experiencia en la actuación ¿Cuáles son los retos actuales de las compañías independientes de teatro?

Financiamiento, difusión, apoyos, credibilidad y sostén. En un país de recortes presupuestales, todo lo que se produce sigue obligando a los artistas a dividir su vida y su tiempo entre el trabajo que nos da de comer y el trabajo que realmente queremos hacer.

Para mí, lo más importante como artistas independientes es mantenerse consciente de que este camino es una decisión, y que esa decisión busca conservar la autonomía creativa.

Más allá de esto, el reto principal, y lo que estamos viviendo con la producción, es encontrar un punto de equilibrio donde esta decisión sea sostenible para nueve personas. Hablar de “compañía, colectivo o agrupación”, son formalidades que ignoran lo difícil que es construir relaciones laborales que coincidan en algo más profundo que el dinero a corto plazo. Ese es, sin duda, el reto más complicado.

En este sentido ¿Sigue siendo un reto hacer teatro en México?

Completamente. Llevo haciendo teatro alrededor de siete años y, cada vez más, el proceso de convencer a la gente de dedicar un fragmento de su día a las artes escénicas se vuelve un reto mayor.

Se lo podemos atribuir a todo: al impacto de las redes sociales, al doomscrolling, al x2 en todas las plataformas de streaming, no solo audiovisuales,, y hasta al enorme rezago relacional que se incrementa cada año, el cual ya no es solo un asunto de época, sino un fenómeno transgeneracional.

En cuanto a las artes escénicas, hay algo que me llama la atención al observar cómo el gobierno o los sinodales definen el rumbo cultural del país. A diferencia del cine, que ha abrazado el discurso de la intimidad permitiendo que sus creadores exponen miradas personales, pareciera que al teatro se le sigue permitiendo únicamente si responde a preguntas de relevancia social o institucional.

Tape

Dirección Andrés Córdova

Producida por Tempestades Producciones, se estrena el 9 de octubre a las 20:30 en El 77, Centro Cultural Autogestivo (Abraham González 77, col. Juárez, Ciudad de México). Estará en cartelera los viernes hasta el 20 de noviembre con las actuaciones de Rodrigo Ríaz, José Daniel Rosales, Iván Cuevas, Daniela Plaza y Estefania Ríos.






RRR

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