Tras graduarse como ingeniero del Tecnológico de Saltillo, Franko Azcanio decidió tomar un camino distinto al que tradicionalmente había seguido su familia en el aspecto profesional y apostar por su verdadera pasión, la música ranchera.
Fue la influencia de su abuelo, un hombre devoto al rancho, la cultura charra y la música mexicana, el que sembró en él el gusto por este género, “por él es que estoy aquí”, comentó Franko en entrevista para MILENIO, a su vez que lamentó que su abuelo no haya podido verlo convertido en el músico que es actualmente.
Decidió nadar contra corriente y tomar otro rubro diferente al de su familia
Tomar la decisión de dedicarse de lleno a cantar y componer no fue sencillo, principalmente por las expectativas de su familia, donde todos han sido ingenieros y existe una fuerte tradición de estudiar una profesión y vivir de ella.
Al principio, sus familiares recibieron con sorpresa la decisión, pues no contemplaban la posibilidad de que pudiera ganarse la vida con la música. Sin embargo, al observar que cantar y componer era lo que realmente lo hacía feliz y que además representaba una manera de honrar la memoria de su abuelo, terminaron por brindarle su apoyo.
Un reto caminar por el mundo musical
Para Franko, comenzar una carrera en la música ha representado un reto muy diferente al de la ingeniería, pues mientras en esta última existe un camino definido desde la preparación académica, en la música no hay una ruta establecida, “es un camino que es incierto”.
No obstante, asegura que la confianza en su sueño le ha permitido avanzar y construir su propio camino con cada paso que da, aun cuando no existe la certeza de saber qué vendrá después.
Sus canciones toman origen en sus experiencias y sentimientos
Relaciones fallidas, situaciones que ha vivido y momentos que ha presenciado, se convierten en inspiración para sus composiciones, además de que también ha escrito sobre lugares y aspectos de la cultura mexicana, como Saltillo y México, mientras que algunas de sus obras tienen un significado todavía más personal, como 'El Bravo de San Lucas', canción inspirada en una historia que su abuelo le contaba.
No hay que seguir caminos prestablecidos
El musico saltillense dijo que a quienes se encuentran ante la disyuntiva de seguir un camino profesional establecido o arriesgarse por aquello que realmente desean les recomienda no tener miedo y atreverse a perseguir sus sueños.
Franko considera que estudiar y prepararse profesionalmente no está peleado con buscar la felicidad, pero advierte que la vida no tiene que limitarse a seguir caminos previamente establecidos, ya que asegura que lo más importante es encontrar aquello que le dé sentido a la vida y disfrutar cada momento, tal como él decidió hacerlo al cambiar la ingeniería por el sombrero, el mariachi y la música ranchera.
arg