La nueva adaptación de Carrie, protagonizada por Summer H. Howell y dirigida por Mike Flanagan, volvió a abrir una discusión entre los seguidores de Stephen King: la protagonista no tiene la apariencia física que el escritor describió en su novela de 1974. Al igual que ocurrió con las películas anteriores, la serie presenta a una actriz que se acerca más a los estándares convencionales de belleza que al personaje del libro.
La diferencia va más allá de la fidelidad literaria. En una historia donde el acoso escolar y la exclusión son fundamentales, el aspecto físico de Carrie forma parte de las razones por las que sus compañeros la humillan. En MILENIO te contamos cómo las adaptaciones han representado a la protagonista y qué implica modificar uno de los rasgos más reconocibles del personaje.
¿Cómo describe Stephen King a Carrie en su novela?
En Carrie, Stephen King presenta a una adolescente corpulenta, con granos en el cuello, la espalda y otras partes del cuerpo. Su apariencia contrasta con la de las jóvenes que la rodean, y la narración utiliza esa diferencia para mostrar cómo se convierte en blanco de las burlas de sus compañeros.
La protagonista no encaja en los ideales de belleza de su entorno y tampoco cuenta con las herramientas para defenderse de la violencia que experimenta. Su madre, Margaret White, la mantiene aislada y bajo una educación religiosa represiva, mientras que en la escuela sus compañeros la convierten en objeto de humillaciones.
Sin embargo, la novela también presenta un contraste importante: cuando Carrie se arregla para asistir al baile de graduación, su apariencia cambia ante los ojos de quienes la rodean. Este momento muestra que la forma en que los demás la perciben no depende únicamente de su cuerpo, sino también de las expectativas sociales y de la manera en que se presenta.
¿Por qué las adaptaciones de Carrie cambian su apariencia?
Desde la película de 1976, protagonizada por Sissy Spacek, las adaptaciones han elegido actrices que no reproducen fielmente la descripción corporal del libro. Lo mismo ocurrió con Angela Bettis en la versión televisiva de 2002, Chloë Grace Moretz en la película de 2013 y Summer H. Howell en la serie de 2026.
Aunque cada producción ha reinterpretado la historia según su época y sus objetivos narrativos, el resultado visual se repite: Carrie no tiene el cuerpo que King describió. La protagonista conserva su condición de marginada, pero su apariencia no refleja de la misma manera el rasgo físico que contribuye a su exclusión en la novela.
En el caso de la nueva serie, Flanagan explicó que buscaba una versión distinta de Carrie y que quería alejarse de la interpretación tradicional de una adolescente aterrorizada y retraída. El director señaló que su personaje es diferente al del libro y que, en su visión, el acoso no se produce por cómo luce, sino por quién es.
Esta decisión permite abordar el acoso desde otra perspectiva, pero también cambia el sentido de una parte de la historia original. Si el cuerpo de Carrie deja de ser visible como uno de los motivos de la discriminación, la adaptación modifica la forma en que el público observa la relación entre apariencia física, rechazo social y violencia.
El canon de belleza detrás de la representación de Carrie
La elección de actrices que se ajustan más a los estándares convencionales de belleza ha generado críticas entre lectores que esperaban una representación más cercana a la novela. La discusión no implica que las intérpretes carezcan de talento o que no puedan construir personajes complejos, sino que plantea una pregunta sobre qué cuerpos tienen cabida en las historias audiovisuales, incluso cuando la apariencia es relevante para el conflicto.
El caso de Carrie resulta especialmente significativo porque la protagonista vive una experiencia de exclusión. En el libro, su cuerpo y su apariencia forman parte de la manera en que sus compañeros la identifican como alguien diferente. Cuando una adaptación elimina esa característica, puede conservar la historia del acoso, pero cambia una de las razones concretas por las que se produce.
Esto ha abierto un debate sobre la representación de los cuerpos no hegemónicos en el cine y la televisión. Si un personaje es discriminado por no cumplir con los ideales de belleza, mostrarlo con una apariencia que se acerca a esos mismos ideales puede suavizar la dimensión corporal de su experiencia, aunque la narración mantenga otras formas de aislamiento y maltrato.
¿Cómo influye la apariencia física en la representación de Carrie?
La apariencia de Carrie White permite analizar cómo los estándares de belleza influyen tanto en el acoso escolar como en la representación de los cuerpos gordos en el cine y la televisión.
En México, la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2022 reportó que el peso y la estatura eran motivos de discriminación escolar para el 8.5% de las niñas y niños de 9 a 11 años y para el 13.2% de los adolescentes de 12 a 17 años. Por su parte, un censo de Fundación en Movimiento publicado en 2025, con 45 mil 612 adolescentes encuestados, encontró que el 28.6% había sufrido bullying por su apariencia física.
El problema también se refleja en las producciones audiovisuales internacionales. Un estudio de USC Annenberg sobre las 100 películas más populares y 100 series de televisión de Estados Unidos estrenadas en 2023 encontró que apenas el 2.8% de los personajes con diálogo tenía obesidad, frente al 37% de la población estadounidense que vivía con esta condición.
Además, el 46.2% de esos personajes fue representado como antipático y pocos aparecieron en relaciones románticas o en puestos de alto nivel. En otro estudio, publicado en 2026 por el Geena Davis Institute, que analizó 329 series infantiles, solo el 15.5% de los personajes tenía cuerpos gordos y apenas el 12% ocupaba papeles protagonistas o coprotagonistas. También eran más propensos a aparecer como objeto de burlas o mediante estereotipos negativos.
Estas cifras muestran que la discusión no se limita a cómo luce una protagonista, sino a qué cuerpos pueden ocupar el centro de una historia y de qué manera son representados. En la novela de Stephen King, el cuerpo de Carrie forma parte de los rasgos por los que sus compañeros la humillan.
Cuando las adaptaciones modifican esa característica, surge una pregunta sobre qué elementos de la exclusión que vive el personaje se conservan y cuáles pierden relevancia. No se trata de afirmar que una actriz de determinada apariencia no pueda interpretarla, sino de cuestionar por qué los personajes que se alejan del ideal de belleza todavía tienen menos oportunidades de protagonizar historias sin que su físico sea el principal conflicto.
M.R.