• Miedo, ansiedad y trauma: ataque en Secundaria 13 de Torreón deja una segunda emergencia

  • La Clínica de Psicología de la Ibero Torreón atiende a 25 personas afectadas por el ataque en la Secundaria 13 y prepara una intervención para acompañar a los 210 alumnos durante su regreso gradual a clases.
Torreón, Coahuila. /
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M+.- A unos días del ataque perpetrado por dos exalumnos de 18 años en la Secundaria General 13 del ejido La Unión, que dejó muerta a la subdirectora Nedi Edith Nevárez González y varias personas lesionadas, la Universidad Iberoamericana Campus Torreón comenzó a atender las secuelas emocionales entre estudiantes, familiares y docentes.

Hasta ahora, 25 personas han solicitado apoyo gratuito en la Clínica de Psicología de la institución, principalmente alumnos de la secundaria, aunque también han acudido padres de familia, hermanos y profesores.

La agresión ocurrió el jueves por la mañana, cuando dos hermanos gemelos, ambos exalumnos del plantel, ingresaron a la secundaria armados con objetos punzocortantes y petardos y atacaron a integrantes de la comunidad escolar. La subdirectora Nedi Edith Nevárez González murió y otras personas resultaron heridas.

Tras la agresión, las autoridades desplegaron operativos de seguridad e iniciaron las investigaciones correspondientes, mientras la comunidad educativa comenzó a enfrentar otra consecuencia de lo ocurrido: el miedo, la ansiedad y la incertidumbre sobre el regreso a las aulas.

Atención inmediata

Catalina Becerra Carrillo, coordinadora de la Clínica de Psicología de la Ibero Torreón, explicó en entrevista con MILENIO que las solicitudes de apoyo comenzaron prácticamente desde el momento en que la universidad hizo público su ofrecimiento.

“Desde el mismo día que publicamos el comunicado se empezaron a manifestar padres de familia y alumnos; de manera muy directa, a través de nuestra línea, sacaron cita”.

Un factor que facilitó el acercamiento, señaló, fue el trabajo previo que la universidad ha realizado con habitantes de La Unión y otras comunidades de la región, por lo que algunas familias ya conocían los servicios de la clínica y tenían confianza para solicitar ayuda.

Para el primer día fueron programadas siete personas, pero conforme aumentaron las solicitudes la cifra llegó a 25.

La mayoría son estudiantes de la secundaria, aunque también han acudido padres de familia, algunos acompañados por hijos que estudian en la primaria ubicada cerca del plantel donde ocurrió el ataque, además de docentes.

Diseñan programa para atender la crisis

Becerra Carrillo explicó que la intervención no consiste únicamente en escuchar a quienes atraviesan el impacto emocional de la agresión, sino en proporcionar herramientas para enfrentar las distintas etapas posteriores a una experiencia violenta.

El ataque perpetrado por dos exalumnos de 18 años causó el fallecimiento de la subdirectora Nedi Edith Nevárez González.| Archivo MILENIO.

La clínica diseñó un programa de intervención psicológica de tres sesiones enfocado inicialmente en la atención de la crisis, la contención emocional y la escucha activa, para posteriormente trabajar en herramientas de afrontamiento.

“Generamos rápido un programa de intervención psicológica. Son tres sesiones para esto de la crisis: la contención, la escucha activa y luego herramientas de afrontamiento”.

La atención es gratuita y participan psicólogos docentes que colaboran con la universidad, además de estudiantes próximos a concluir su formación profesional, siempre bajo supervisión.

La coordinadora explicó que la iniciativa surgió desde la propia comunidad universitaria ante la necesidad de responder a un episodio que impactó no solo a quienes estuvieron dentro de la escuela, sino a buena parte de los habitantes de La Unión.

Alumnos manifiestan temor de volver a clases

Uno de los principales retos, explicó Becerra Carrillo, será identificar las consecuencias psicológicas que puedan aparecer conforme transcurran los días.

El impacto, precisó, dependerá de qué tan cerca estuvo cada persona de los hechos. No enfrenta la misma situación quien presenció directamente la agresión que quien escuchó lo ocurrido desde otro punto de la escuela o se enteró posteriormente.

Entre quienes tuvieron mayor exposición pueden aparecer recuerdos intrusivos, ansiedad, estrés y síntomas asociados con experiencias traumáticas.

​Algunos alumnos ya han manifestado temor de volver a clases.

“Si una personita te expresa ‘yo ya no quiero regresar a ninguna escuela’, pues sí es complicado”, señaló.

La especialista explicó que incluso estímulos cotidianos pueden funcionar como detonantes.

Un ruido inesperado, por ejemplo, puede provocar una reacción de alerta al ser asociado con los sonidos escuchados durante el ataque.

En algunos casos puede desarrollarse hipervigilancia, es decir, un estado permanente de alerta frente a ruidos, movimientos o situaciones que la persona interpreta como una posible amenaza.

Por ello, consideró necesario que el regreso a las aulas sea acompañado y gradual, sobre todo para los estudiantes que presenten afectaciones emocionales más complejas.

Preparan intervención para los 210 alumnos

La atención individual representa apenas la primera fase del trabajo. La Ibero Torreón comenzó también a preparar una posible intervención grupal entre estudiantes y personal educativo cuando se retomen las actividades escolares.

Becerra Carrillo explicó que la Secundaria General 13 cuenta con alrededor de 210 alumnos y que la universidad analiza cómo preparar al personal que eventualmente podría trabajar con ellos.

“Después de esto, lo que le sigue es proponer cómo hacer grupos y trabajar con ellos para el regreso gradual”.
Catalina Becerra Carrillo, coordinadora de la Clínica de Psicología de la Ibero Torreón.| Archivo MILENIO.

La especialista agregó que también inició una capacitación para este tipo de intervenciones, pues las necesidades de los estudiantes pueden modificarse conforme se acerque el momento de regresar al plantel.

Alertan por difusión de imágenes del ataque

Otro riesgo identificado por los especialistas es la circulación de fotografías y videos relacionados con la agresión en redes sociales.

Becerra Carrillo advirtió que este contenido puede generar nuevas afectaciones entre los estudiantes, ya sea porque lo observan accidentalmente, por curiosidad o debido a su difusión constante.

Además del miedo, señaló, las imágenes pueden provocar enojo, angustia y una exposición repetida al recuerdo de los hechos.

“Esas gráficas también son cosas que pueden generar enojo en los alumnos”.

Por ello, pidió evitar la difusión de materiales que puedan revictimizar a quienes estuvieron involucrados o incrementar el impacto emocional entre los integrantes de la comunidad escolar.

La Clínica de Psicología de la Ibero Torreón mantiene abierta la atención para las personas afectadas y busca establecer coordinación con otras instituciones para ampliar la respuesta.

Becerra Carrillo subrayó que el objetivo no es únicamente intervenir durante los primeros días posteriores al ataque, sino acompañar a la comunidad durante el proceso de recuperación.

“Hay que darle salida a todo lo que se está viviendo”, resumió.
Algunos alumnos ya han manifestado temor de volver a clases.| Archivo MILENIO

Actualmente, la clínica atiende a estudiantes, padres de familia, hermanos y docentes, pero prevé que las solicitudes puedan aumentar en los próximos días.

La universidad también propondrá un esquema de seguimiento continuo ante un proceso que, advierten los especialistas, requerirá intervenciones tanto individuales como grupales para acompañar a una comunidad escolar que aún intenta asimilar lo ocurrido.


  • Alejandro Castañeda Alvarado
  • Reportero de a pie; egresado de Ciencias de la Comunicación de la FCPyS -UAdeC. Criado entre La Laguna y Zacatecas; hincha de Santos, músico frustrado y contador de historias desde la trinchera del periodismo.

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