M+.- “De todo corazón, gracias por recordar el caso de mi niño”. Con esa frase, cargada de dolor y gratitud, Erika Torbellín rompió el silencio. La madre de un adolescente que falleció en 2025 tras acudir a un campamento de una academia militarizada en Morelos volvió a enfrentarse al recuerdo más devastador de su vida al conocer la muerte de Dafne.
La noticia no solo la conmocionó. Reabrió una herida que, asegura, jamás ha dejado de sangrar.
A más de un año de la muerte de Erick Leonardo Terán Torbellín, su madre afirma que el caso de Dafne Quintos —la menor de 13 años que falleció en un campamento de verano al que se inscribió en la Academia Militarizada Doenitz, en Ciudad Madero, en el sur de Tamaulipas— la hizo revivir el mismo vacío, impotencia y las preguntas que desde entonces la acompañan en una lucha que aún no encuentra respuestas.
“Lloré mucho por los dos, por Dafne y por Erick, y agradezco de todo corazón que hayan recordado el caso de mi niño”, expresó.
Confesó que, desde la muerte del menor, su salud física y emocional se deterioró por el desgaste de exigir justicia mientras intentaba contener un dolor imposible de soportar.
Desde sus redes sociales recordó una coincidencia que la persigue: ambos tenían apenas 13 años.
"Murieron prácticamente en las mismas circunstancias", escribió, al señalar que tanto ella como la madre de Dafne, Alejandra Quintos, confiaron a sus hijos a instituciones que prometían formación, disciplina y cuidado, sin imaginar que terminarían recibiendo la noticia más devastadora de sus vidas.
Ocurrió en abril
En abril del 2025, Erick Leonardo falleció después de participar en un campamento organizado por la Academia Militarizada Ollin Cuauhtémoc, con sede en la Ciudad de México, pero realizado en Cuautla, Morelos.
Erika relató que entregó a su hijo sano el 23 de abril para asistir a esa actividad. Dos días después recibió una llamada en la que le informaron que el menor presentaba un supuesto “desajuste en sus signos vitales”. Cuando llegó al hospital, ya era demasiado tarde: Erick había muerto.
Con el paso de los días comenzaron a surgir testimonios que, afirma, hicieron todavía más doloroso el duelo.
La madre señaló que varios menores que participaron en el campamento le relataron que su hijo habría sido presuntamente arrastrado durante varios minutos por una instructora y llevaba horas quejándose de fuertes malestares sin recibir atención médica ni primeros auxilios.
También denunció penalmente, en Morelos y en la Ciudad de México, a quienes resultaran responsables por estos hechos, así como a autoridades de la academia, al considerar que existieron presuntas omisiones y actos de violencia que derivaron en la muerte de su hijo.
De acuerdo con su testimonio, los estudios forenses revelaron lesiones internas de gravedad, principalmente en la zona abdominal.
Desde entonces, asegura, su vida cambió por completo.
Vivir las consecuencias
Ha enfrentado afectaciones personales, problemas de salud y múltiples obstáculos en su búsqueda de justicia, pero insiste en que no permitirá que la muerte de Erick quede en el olvido.
Por eso, dice, la muerte de Dafne no solo la llenó de tristeza. También le recordó que siguen existiendo preguntas sin responder sobre la supervisión y la seguridad de este tipo de academias.
"Espero que descansen en paz nuestros niños", expresó al hablar de Erick y Dafne, los adolescentes que murieron después de haber sido inscritos por sus familias en escuelas que operaban bajo modelos de formación militarizada.
Pero su mensaje también fue un llamado de alerta.
“Alcen la voz todos. Sé que Erick Torbellín no fue el primero ni Dafne la segunda. Debe haber más; solo que con amenazas o dinero quieren cubrir lo que hacen”, expuso.
Una lucha de valentía
Erika también reveló que durante este proceso ha recibido amenazas que la obligaron a modificar sus rutinas y los lugares por donde se desplaza. Aun así, asegura que no dejará de exigir justicia.
“Un hijo vale más, y miedo, como madre, una no debe tener”, sostuvo.
Además, cuestionó que los empresarios relacionados con la academia donde murió su hijo ahora guarden silencio tras conocerse la muerte de Dafne, cuando anteriormente desacreditaban las investigaciones en torno al caso de Erick.
“Que en esas escuelas no pasa nada, que son puras mentiras las necropsias, que no son una red, que no son una secta, ni sicarios militares. Ahora sí, todos en silencio, qué curioso”, expresó.
También lanzó un llamado directo a los padres de familia que continúan inscribiendo a sus hijos en este tipo de instituciones.
Les pidió dejar de hacerlo porque, advirtió, ponen en riesgo la vida de sus hijos.
Incluso dijo que le inquieta saber si existe una conexión entre distintas academias militarizadas del país, pues, según afirma, los operadores del plantel en Tamaulipas acudían a capacitaciones en la Ciudad de México.
Quiere evitar más tragedias
“Me dueles mucho también tú, Dafne. Espero encuentres la paz. Esto de las academias militares ya se está convirtiendo en más que una escuela; es una secta de maltrato y abusos a los niños”.
El mayor temor de Erika es que otras familias vivan el mismo infierno.
Que entreguen a sus hijos con vida, convencidas de que estarán seguros y, horas o días después, reciban la llamada que cambie para siempre sus vidas.
A su dolor se han sumado agresiones que ha recibido en redes sociales, donde algunas personas la acusan de aprovechar la muerte de Dafne Quintos para volver a hablar del caso de Erick.
“Nadie se está colgando, pero este caso es idéntico al de mi hijo. Significa que se pudo haber evitado. Si hubiera tenido más apoyo y difusión, murieron los dos por situaciones muy similares, misma edad. ¿No es raro?”, respondió.
Asegura que desde el día en que perdió a Erick ha intentado evitar que otros niños pasen por lo mismo, pero considera que las autoridades incumplieron las promesas de regular las academias militarizadas.
Su hijo quería ser militar, pero confiaron, dice, en las personas equivocadas.
“Estas escuelas no entienden su deber de tratar a los niños con dignidad y respeto. Siguen saliendo más niños muertos en academias militarizadas. No fue un caso aislado. Ellos se creen con poder ante nuestros hijos y es como si se alimentaran de sus miedos. Espero que esta mamita logre hacer justicia porque, desgraciadamente, con dinero todo cambia para esta gente”, lamentó.
Activistas exigen cerrar planteles militarizados
La muerte de Dafne también reavivó las voces de organizaciones dedicadas a la defensa de la infancia.
Tras el fallecimiento de la adolescente en la Academia Doenitz, en Ciudad Madero, Tamaulipas, la organización Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe urgió a prohibir en México las escuelas militarizadas para menores de edad, al sostener que este modelo vulnera los derechos de las infancias; además, se trata de la segunda tragedia registrada en este tipo de instituciones.
“Hay que prohibir las escuelas militarizadas ya. Ejercen violencia contra menores bajo un esquema de disciplina militarizada que pretende justificar agresiones físicas, psicológicas y emocionales”, afirmó Juan Martín Pérez García, coordinador de la organización y uno de los principales defensores de los derechos de la infancia en México.
El activista sostuvo que la muerte de Dafne no puede analizarse como un hecho aislado ni limitarse únicamente al esclarecimiento de las circunstancias del caso. Consideró que debe convertirse en un punto de partida para revisar y eliminar modelos educativos que, bajo el argumento de la disciplina, terminan reproduciendo prácticas de violencia.
Recordó que la muerte de Erick Leonardo en la Academia Militarizada Ollin Cuauhtémoc ya había evidenciado la necesidad de fortalecer la regulación, la supervisión y los mecanismos de protección en este tipo de instituciones.
Sin embargo, a más de un año de aquel caso, señaló que la tragedia ocurrida en Tamaulipas demuestra que no se adoptaron las medidas necesarias para impedir que otra familia atravesara el mismo dolor.
Pérez García recordó que, en el caso de Erick, la víctima falleció por los golpes que recibió dentro de la escuela y que tres personas fueron detenidas y enfrentan proceso penal, entre ellas dos instructores.
Subrayó que ninguna forma de disciplina puede justificar el maltrato y que ningún modelo educativo, público o privado, debe vulnerar la integridad física, psicológica o emocional de niñas, niños y adolescentes.
Añadió que tanto la Constitución como la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, la Ley General de Educación y los tratados internacionales suscritos por México colocan el interés superior de la niñez por encima de cualquier esquema disciplinario.
Así, mientras la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas mantiene abierta la investigación por la muerte de Dafne, la familia de Erick continúa esperando sentencias y respuestas.
Dos familias, separadas por cientos de kilómetros, hoy comparten el mismo dolor.
Y una misma exigencia: que la muerte de sus hijos no quede impune.
JETL