El tren de pasajeros México-Guadalajara aún no tiene definido su trazo por Guanajuato, pero su construcción ya amenaza con dividir tierras de cultivo, afectar viviendas y comprometer el sustento de hasta mil familias agricultoras de Purísima del Rincón (municipio localizado al surponiente de la Zona Metropolitana de León).
En este lugar se producen miles de toneladas de maíz, jitomate, sorgo, alfalfa y calabaza que abastecen a Guanajuato, Jalisco y Zacatecas. No obstante, la Federación confirmó que la obra seguirá adelante y que, de no alcanzar acuerdos con los propietarios, la expropiación será el último recurso.
El proyecto ha encendido la preocupación en al menos 13 comunidades rurales, donde productores y habitantes advierten que la ruta ferroviaria propuesta atravesaría parcelas, pozos de agua, bodegas, viviendas y caminos utilizados para transportar las cosechas.
MILENIO documentó casos como el de una familia que produce 160 toneladas de jitomate al año, entre 240 y 350 toneladas de maíz por ciclo agrícola y 3 mil 600 pacas de alfalfa por corte, pero que ahora teme perder parte de la infraestructura que sostiene su actividad.
Rodolfo Aguilar, agricultor de Purísima del Rincón, estimó que las afectaciones alcanzarían directamente a mil familias, aunque advirtió que las consecuencias se extenderían a trabajadores, comerciantes, transportistas y otras personas que dependen de la producción del campo.
“Un daño directo de mil familias y el daño indirecto va a repercutir en 3 o 4 mil familias más, incluyendo el abastecimiento de forraje a los Altos de Jalisco”, señaló.
Las cifras corresponden a estimaciones de los propios productores, mientras las autoridades federales continúan con los estudios para determinar el recorrido definitivo y el derecho de vía que requerirá el proyecto.
Una vía sobre tierras que producen miles de toneladas
En la comunidad de San Jerónimo, la familia de Alonso Collazo Márquez trabaja 25 hectáreas dedicadas a la producción agrícola, con rendimientos de entre 12 y 14 toneladas de maíz por hectárea.
La cosecha de maíz se destina principalmente a Jalisco, donde se utiliza como alimento para ganado, mientras que la producción de alfalfa alcanza alrededor de 180 pacas por hectárea en cada corte.
“Lo de maíz lo ensilamos y se va para Jalisco para el ganado, porque los precios están muy bajos”, explicó Alonso Collazo.
La actividad también genera empleo. En cada ciclo agrícola se requiere la participación de alrededor de 25 trabajadores para realizar las labores de siembra, mantenimiento, cosecha y comercialización.
Sin embargo, de acuerdo con la información que han recibido los productores, el recorrido propuesto para el tren dividiría sus terrenos y podría afectar un pozo de agua, una bodega y una vivienda.
“Son pérdidas muy grandes porque yo, como hijo de aquí del señor, pues es mi familia. Me toca trabajar en el invernadero”, relató uno de los integrantes de la familia Collazo, preocupado por el futuro de su patrimonio.
El temor no se limita a perder una franja de terreno. Los agricultores advierten que, incluso si conservan buena parte de sus parcelas, la división de las propiedades y la desaparición de caminos podrían dificultar el ingreso de maquinaria, el traslado de trabajadores y la salida de mercancías.
La preocupación comenzó a crecer desde agosto, cuando uno de los productores acudió a la Dirección de Obras Públicas de Purísima del Rincón para solicitar información sobre el proyecto y obtuvo un mapa donde una línea roja, correspondiente a la ruta propuesta, atravesaba su propiedad.
MILENIO revisó el documento e identificó que el recorrido contemplado pasa por terrenos vinculados con al menos 13 comunidades.
El trayecto parte de la zona del libramiento sur de Purísima del Rincón y San Francisco del Rincón y continúa por los ejidos de El Llano, San Bernardo, La Descubridora, La Providencia, El Refugio, Dolores y Cañada, entre otros, hasta avanzar con dirección a San Ángel.
Durante un recorrido por San Jerónimo y Dolores, este medio constató la presencia de lonas colocadas por habitantes en rechazo al proyecto.
“No al tren, afectará la agricultura”; “Este predio no está a la venta. Aquí se produce alimento, trabajo y futuro” y “No al paso del tren por nuestras tierras” son algunos de los mensajes.
En aproximadamente cuatro kilómetros recorridos entre parcelas y viviendas, también se observaron al menos seis marcas de pintura amarilla sobre el terreno.
Según Rodolfo Aguilar, las señales fueron colocadas por personal federal que realiza mediciones relacionadas con el posible trazo ferroviario.
Federación confirma que el tren se construirá y contempla expropiar
Aunque el recorrido definitivo continúa bajo estudio, la delegada de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) en Guanajuato, Irma Leticia González Sánchez, confirmó a MILENIO que el proyecto ferroviario seguirá adelante.
Explicó que las autoridades federales trabajan en la definición del trazo y la identificación de los terrenos necesarios para establecer el derecho de vía.
El proyecto original contemplaba un recorrido distinto, pero fue modificado para permitir su paso por León, lo que obligó a desarrollar nuevos estudios técnicos.
“Están haciendo todos los estudios; recuerden que esa ruta no iba a ser, en la ruta se iba a ir de Irapuato hacia La Piedad y cambió para irse por el lado de León, entonces, pues, es una ruta nueva y están ahorita, pues, en el inicio de todos los estudios”, explicó.
La funcionaria detalló que personal de las dependencias federales involucradas realiza recorridos para determinar las características de la infraestructura y las obras complementarias que se requerirán, incluidos cruces vehiculares y pasos peatonales.
También se revisan aspectos relacionados con medio ambiente, recursos hídricos, viviendas y posibles vestigios arqueológicos.
Sobre la adquisición de terrenos, González Sánchez aseguró que la primera opción será negociar con los propietarios, aunque reconoció que la expropiación está contemplada cuando no sea posible alcanzar acuerdos.
“Si por alguna razón no se encuentra a las personas dueñas de tal o cual terreno que se vaya a adquirir, si no se encuentra, si no se localiza o al final no quieren, siendo una obra prioritaria, entonces se pasa a la expropiación. Esa es la última instancia”, enfatizó.
La posibilidad preocupa a los productores, quienes insisten en que no se oponen necesariamente a la construcción del tren, sino a que su recorrido atraviese tierras productivas y viviendas que representan décadas de trabajo.
Regresó de Estados Unidos para defender la casa que construyó durante 27 años
En La Descubridora, Juan Hernández Soto, de 45 años, interrumpió su vida en Florida, Estados Unidos, y regresó a Guanajuato después de enterarse de que el tren podría pasar sobre la casa que construye con los ahorros de casi tres décadas de trabajo como migrante.
Desde 1999 se dedica a la construcción y remodelación de viviendas en territorio estadounidense. Con el dinero que ha reunido, comenzó a levantar una casa de aproximadamente 200 metros cuadrados, de dos plantas, que actualmente presenta un avance del 80 por ciento.
Su proyecto era terminarla y regresar definitivamente a México dentro de unos tres años, para disfrutar del patrimonio construido durante buena parte de su vida.
Pero el posible paso del tren por su propiedad cambió sus planes.
“Yo nunca me imaginé en mi vida que fuera a pasar un tren, pero ahora resulta que no; obviamente, yo no quiero que me paguen mi casa, yo lo que quiero es que no pase el tren, eso es lo que quiero”, afirmó.
Juan se enteró de la situación el domingo pasado, a través de sus vecinos. De inmediato se comunicó con otros habitantes y se integró a un grupo de WhatsApp donde comenzaron a organizarse para solicitar una revisión del recorrido ferroviario.
Su decisión implicó dejar temporalmente en Estados Unidos a su esposa, también mexicana, y a sus tres hijos.
“Imagínate, o sea, toda mi vida, ya desde el 99 yo ando allá y, pues, o sea, son ahorros de toda la vida y le echan a perder todo eso”, lamentó.
Recordó que en mayo, durante otra visita a su comunidad, observó a personas que realizaban mediciones cerca del río que pasa junto a su propiedad.
Al preguntarles qué hacían, aseguró que le explicaron que revisaban la anchura del cauce para prevenir posibles afectaciones durante la temporada de lluvias, pero no le mencionaron que los trabajos pudieran estar relacionados con el ferrocarril.
Fue hasta su regreso más reciente cuando conoció la posibilidad de que las vías atravesaran su vivienda.
“Si quieren hacer el tren, pues está bien que lo hagan, pero que busquen un lugar donde no perjudiquen a tantas personas”, sostuvo.
De vivir en un autobús a tener casa propia; ahora teme perderla
En la comunidad de Dolores, Ramiro enfrenta una incertidumbre semejante.
Durante años su hogar fue un autobús que compró en 1990 y acondicionó con una cama y espacios para descansar. Ahí vivió mientras trabajaba para reunir los recursos que le permitieran acceder a una vivienda.
Después de dos décadas de esfuerzo, consiguió un crédito del Infonavit y logró construir una casa que terminó hace aproximadamente cinco años.
Actualmente vive ahí con su hijo de 23 años y su padre de 86, en un terreno de 30 por 30 metros.
Sin embargo, la posibilidad de que el tren atraviese la zona donde se encuentra su propiedad ha puesto en duda la estabilidad que consiguió después de tantos años.
Ramiro recordó que observó a varias personas llevar a cabo trabajos y tomar fotografías de postes frente a su vivienda, sin que nadie le explicara el motivo.
“Nada más cuando vinieron fue a perforar ahí en frente, pero no pregunté y vinieron a retratar los postes y todo. Yo no pregunté, ni me dijeron nada, ni por qué, ni nada, hasta ahora que ya salió eso, que van a pasar el tren”, relató.
Las afectaciones que teme no se limitan a su vivienda. También le preocupa que las obras provoquen la pérdida de árboles que han formado parte del paisaje de la comunidad durante generaciones.
“Estos mezquites tienen años. Hay mezquites que tienen más de 100 años; aquí, desde que yo estaba morrillo, existen las hileras de mezquites”, recordó.
Para Ramiro, la alternativa es revisar el recorrido ferroviario y encontrar una ruta que reduzca los daños a las propiedades, los cultivos y el entorno.
Dos reuniones y una exigencia: cambiar el trazo
Ante el avance de los estudios, agricultores y habitantes sostendrán el jueves 22 de octubre, a las 12:00 horas, una segunda reunión con autoridades municipales, estatales y federales para conocer las respuestas a sus planteamientos.
Se prevé la participación de aproximadamente 200 personas provenientes de comunidades y ejidos como El Llano, San Bernardo, La Descubridora, La Providencia, El Refugio, Dolores, San Jerónimo, Cañada y San Ángel.
El agricultor Miguel Collazo explicó que el encuentro dará continuidad a la primera mesa de diálogo, celebrada el jueves anterior, donde los habitantes solicitaron reconsiderar el recorrido previsto para evitar afectaciones a sus parcelas y viviendas.
Los productores esperan obtener información sobre los estudios técnicos, la adquisición de predios y las alternativas para modificar la ruta.
De la definición del trazo dependerán no solo las posibles pérdidas económicas, sino también las medidas que los habitantes decidan emprender para defender sus propiedades.
Mientras las autoridades federales avanzan en los estudios, los agricultores siguen trabajando tierras cuyo futuro desconocen.
En San Jerónimo, la familia Collazo continúa produciendo los alimentos y forrajes que comercializa fuera de Guanajuato. En La Descubridora, Juan Hernández intenta salvar la casa que construyó con casi tres décadas de trabajo en Estados Unidos.
Y en Dolores, Ramiro conserva el autobús donde vivió antes de conseguir su vivienda.
El mismo autobús que durante años fue su única casa y que, ante la incertidumbre por el paso del tren, permanece como testigo de todo lo que tuvo que trabajar para dejar de vivir en él.
AH