Integrantes de la Unión Nacional de Maquineros A.C. (UNAMA) se manifestaron este miércoles al exterior de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) para pedir que les sean regresadas las máquinas tragamonedas que fueron parte del Operativo 2 de Bastos.
Afirman que máquinas tragamonedas funcionan como cualquier negocio
Los manifestantes se concentraron en el exterior del órgano autónomo con la intención de establecer una mesa de diálogo con la Fiscalía para que les aclaren las faltas por las que se les persigue y el motivo por el cual todas estas máquinas les fueron confiscadas, indicó la presidenta de la agrupación, Araceli Gutiérrez Caballero.
"Queremos exactamente que sepan cuál es nuestra actividad económica; y es una actividad económica como cualquier otra, que simplemente se han estado equivocando en cómo están clasificando, en cómo se manejan nuestras máquinas", expresó.
"¿Por qué venimos a la Fiscalía? Porque necesitamos que nos digan qué Ministerio Público tiene nuestras carpetas, necesitamos que nos expliquen quién se supone que nos hizo una investigación, dónde está el supuesto proceso en donde se está investigando un delito, porque hasta el momento no nos los han dicho", indicó.
¿Cómo funciona el 'Operativo 2 de Bastos'?
Este operativo tuvo como propósito debilitar una estructura financiera que, aparentemente, pudo haber estado relacionada con grupos delictivos.De acuerdo con información de la Fiscalía, fueron aseguradas más de tres mil 300 máquinas conocidas como tragamonedas en 84 municipios, ya que estos dispositivos, aparentemente, fortalecían conductas ludópatas y eventualmente se convertían en focos criminógenos de fácil acceso por su cercanía a planteles escolares.
Se deslindan de reclutamiento de menores
Al respecto, la representación de los maquineros informó que cuenta con un estudio y una serie de normas, con los que tiene la intención de evitar que estos dispositivos sean utilizados por menores de edad; además, se deslinda totalmente de su posible participación con grupos delincuenciales.
“Quién está atrás de esas maquinitas, somos nosotros… somos una cadenita de trabajo; desde el distribuidor que las importa, llegan a la tienda en donde nosotros las adquirimos de esa tienda, nosotros los operadores las sacamos a la sociedad y las ponemos en una papelería o rentamos un establecimiento”, explicó.
La integrante de UNAMA explicó que los operadores colocan las máquinas en tiendas, papelerías y otros establecimientos mediante acuerdos en los que se establece el porcentaje correspondiente a cada parte, además de una cantidad que permanece en el equipo para cubrir los premios.
“Cuando yo te llego a una tienda, en esa tienda yo hago un contrato de comisión. ¿Por qué ese contrato? Porque la persona, no la estoy obligando, como dicen ellos, es de común acuerdo y se le da su porcentaje”, expuso.
¿Qué pasará con las máquinas tragamonedas aseguradas?
La Fiscalía informó que, por tratarse de una actividad regulada por la Ley Federal de Juegos y Sorteos, se daría vista a la Fiscalía General de la República, mientras que los equipos asegurados serían sujetos al procedimiento correspondiente para su destrucción.
Mientras avanzan las investigaciones, los operadores agrupados en UNAMA buscan que las autoridades determinen responsabilidades de manera individual y, sobre todo, que se aclare si los propietarios de las máquinas aseguradas tienen alguna relación con las estructuras criminales señaladas por la Fiscalía.
Para Gutiérrez Caballero, el punto central es que no se generalice entre los operadores una presunta relación con grupos delictivos sin que exista una investigación específica contra cada persona.
Por su parte, la Fiscalía mexiquense informó que los dueños tienen un plazo para comprobar su adquisición y reclamar las unidades aseguradas, pero de no ser reclamadas o no comprobar su legal procedencia y uso, las máquinas son destruidas.
PNMO