Los padres de Kevin fueron secuestrados, detenidos y deportados: todo para volver a ver a su hijo con cáncer

Tras ser detenidos y deportados en Estados Unidos, los padres de Kevin ya viajan rumbo a Durango para reencontrarse con su hijo de 18 años, quien enfrenta cáncer terminal.

Padres de Kevin, quienes fueron detenidos por ICE en EU, vuelven a Durango para reencontrarse con su hijo con cáncer terminal. | Gilberto Lastra
Durango /

M+.- El viaje que emprendieron Isidoro González y Norma Ramírez, documentado por MILENIO, no comenzó con maletas ni planes, sino con la desesperación de unos padres que querían volver a abrazar a su hijo. 

Kevin, de apenas 18 años, enfrenta una fase terminal de cáncer de colon en Durango, y mientras él espera en una sala, en un sillón o mirando el celular con la ilusión de verlos aparecer, sus padres cruzaron detenciones, deportaciones, audiencias migratorias y horas enteras sin comunicación para intentar cumplirle un último deseo: acompañarlo.

Ahora, después de días de incertidumbre, ambos ya viajan rumbo a Durango.

Isidoro González y Norma Ramírez emprendieron el regreso a México luego de haber sido detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) en Arizona, tras intentar ingresar a territorio estadunidense después de que les fuera negada una visa humanitaria.

Este viernes comenzaron el camino de vuelta desde la ciudad de Nogales, luego de que familiares recibieran la notificación de que serían liberados y repatriados.

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Por medio de una videollamada, los parientes que viven en Chicago, Illinois, y quienes permanecen en Durango, informaron que la embajada ya les había confirmado el proceso de regreso.

“El consulado me habló hace como 20 minutos (al mediodía del viernes) y me dijo que ya no aparecían en el sistema de ICE. Entonces, aunque ellos están a dos horas de la frontera, Nogales, los van a dejar libres. Van en dos camiones diferentes porque en uno van las mujeres y en otros los hombres. Y una vez que lleguen a Nogales, el consulado los va a trasladar a Hermosillo, Sonora, en un camión, y de ahí les va a ayudar al aeropuerto que es el más cercano”, explicó a MILENIO uno de los familiares radicados en Estados Unidos.

Pero mientras el regreso avanzaba, la angustia todavía no terminaba. Durante las horas posteriores a la detención, la familia también enfrentó otro golpe: intentos de fraude y falsas promesas de ayuda.

Narraron los familiares que fue gracias a María Minjarez, una asistente paralegal, que lograron establecer un contacto confiable en Estados Unidos y obtener información real sobre el paradero de los padres de Kevin.

“María es la señora, ella es paralegal, se contactó con nosotros desde un principio. Hemos recibido varias llamadas y mensajes, de personas que son nada más fraudulentas, y pues ella nos mandó mensaje y nos empezó a ayudar, y gracias a ella hemos obtenido la ayuda de dónde están, teniendo la comunicación con ellos. Como les digo, desde toda la noche (del jueves) ella ha buscado, porque no contamos con el número ‘A’ para buscar en migración, y ella ha andado toda la noche, ha estado hablando a un lugar, a otro, ha estado mandando correos electrónicos, comunicándose con los congresistas; todo el crédito ha sido de María, la señora María Guadalupe Minjarez. Ella me ha dado toda la información de ellos”.

Mientras eso ocurría, en Durango, Kevin esperaba.

La familia de Kevin se encuentra reunida en Durango a espera de la llegada de sus padres | Foto: Sandra Gómez

Jovany Ramírez, hermano del joven, dijo que, pese a todas las complicaciones, la familia siente alivio porque finalmente podrán cumplirle el deseo de tener a sus padres cerca.

“Me siento contento y feliz, porque le cumplimos el sueño que él quería desde que él estaba enfermo en la cama, y quería que mis padres estuvieran ahí con él acompañándolo. Y más que nada, ahora, esperándolos con ansias. Lo que quiero ver es su reacción. Es lo más bonito, lo que estoy esperando, su reacción. Verlos”.

La historia también dejó una herida profunda en la familia: el rechazo de la visa humanitaria.

Virginia Amaya, abuela de Kevin, aseguró que durante el trámite ni siquiera revisaron el expediente médico del adolescente.

“Dice (la madre de Kevin), que cuando fue a solicitar la visa humanitaria, llevaba las cartas de los doctores, especificando cómo estaba Kevin, que la persona que la atendió, la persona ni siquiera abrió el sobre del doctor y le dijo que no. O sea, se la negaron, ni siquiera tuvo la decencia de abrir el sobre y leerlo para que viera la necesidad de querer ir allá (a los Estados Unidos)”.

Ahora, mientras los padres del joven avanzan hacia Durango, Virginia solo piensa en el reencuentro después de todo lo que atravesaron: la inseguridad en Ciudad Juárez, la detención migratoria, las audiencias y la deportación.

“Porque su hijo los necesita”.

Kevin permanece en Durango bajo el cuidado de su abuela. | Gilberto Lastra

La lucha por extender su vida

Kevin permanece en Durango bajo el cuidado de su abuela Virginia mientras llegan sus padres. Sus familiares reconocen que la enfermedad ha cambiado muchas cosas en él. Lo recuerdan alegre, sociable, lleno de energía. Hoy, el cáncer le ha arrebatado parte de esa fuerza.

Desde que comenzaron las hospitalizaciones, los estragos físicos y emocionales han sido constantes. Hay momentos en que Kevin solo pide descansar, guardar silencio o permanecer acostado mientras el cansancio vence poco a poco su cuerpo.

Sin embargo, el apoyo que han recibido desde distintos lugares también transformó el ánimo de toda la familia. Lo que antes parecía una despedida inevitable, hoy se convirtió en una nueva batalla.

“Nuestra lucha no va a acabar, está empezando”.

La esperanza creció desde que el caso se hizo público y mientras los padres avanzan de regreso a casa, la familia se aferra a la posibilidad de tener más tiempo junto a Kevin.

“Seguir con la batalla del cáncer, como lo acabamos de decir, una cosa es lo que doctores digan, otra cosa es la que Dios dirá. Y si Dios le puede dar mucha más vida de lo que los doctores dicen, ahí estamos en combate”.

En medio del calor de mayo en Durango, Kevin suele pedirle a su abuela un “boli”, ese hielo dulce dentro de una bolsa transparente que saborea lentamente mientras observa sus peluches acomodados sobre el sillón donde descansa. A ratos mira el celular, como esperando noticias, mensajes o quizá el aviso de que sus padres ya vienen en camino.

También conversa con una niña que lo acompaña y lo atiende.

La voz de Kevin es bajita. Habla poco, pero sus ojos dicen más que cualquier palabra. A veces el cansancio lo obliga a guardar silencio, aunque hay algo que permanece firme en su mirada: el deseo de volver a ver a sus padres. Esa expresión es la misma que aparece en las fotografías que se hicieron virales desde que su historia se volvió pública.

Las horas de la zozobra

El trayecto de los padres de Kevin hacia Estados Unidos estuvo marcado por el peligro desde el inicio. De acuerdo con la abuela del joven, ambos fueron secuestrados en Ciudad Juárez antes de lograr cruzar la frontera.

Después vino la detención por parte de agentes del ICE y una audiencia migratoria celebrada el jueves por la mañana. Ahí, un juez estadounidense determinó la deportación.

La familia esperaba un proceso rápido, pero las horas sin información provocaron desesperación. Nadie sabía exactamente dónde estaban ni cómo podrían comunicarse con ellos, especialmente porque temían que fueran repatriados sin dinero ni teléfono celular.

No fue sino hasta la madrugada del viernes cuando Virginia Amaya confirmó que seguían detenidos en Tucson, Arizona.

A partir de ahí, la historia comenzó a cambiar. La deportación, que inicialmente representó otro golpe para la familia, terminó convirtiéndose en la única garantía de que Kevin podría reencontrarse con sus padres.

Y este viernes 8 de mayo, finalmente, comenzó el regreso.

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e&d

  • Gilberto Lastra Guerrero
  • Reportero y melómano de música estridente. Buscador de historias distópicas. Leo lo que se me pone enfrente.

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