El fortalecimiento de El Súper Niño podría modificar las condiciones meteorológicas en México y generar efectos que van más allá del clima, pudiendo afectar al organismo, así lo han indicado el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Y aunque el fenómeno no provoca enfermedades directamente, las lluvias intensas, inundaciones, olas de calor, sequías e incendios asociados con sus efectos pueden incrementar la exposición de las comunidades a diversos riesgos sanitarios.
De acuerdo con el Aviso núm. 473 sobre El Niño-Oscilación del Sur, emitido por el SMN el 17 de agosto de 2026, existe una probabilidad de 90 por ciento de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño-invierno de 2026-2027.
El documento reporta que, entre julio y agosto, la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial centro-oriental aumentó entre 1.5 y dos grados Celsius, con anomalías locales de hasta 3.5 grados. Estas condiciones podrían favorecer la presencia de huracanes de mayor intensidad en el Pacífico mexicano entre septiembre y noviembre. Sin embargo, los especialistas aclaran que El Niño no origina por sí solo cada ciclón ni determina su trayectoria, ya que en su formación también intervienen otros factores atmosféricos y oceánicos.
“Los efectos de El Súper Niño pueden repercutir en la salud de diferentes maneras. Las inundaciones pueden contaminar el agua y los alimentos, mientras que el calor extremo y la mala calidad del aire pueden agravar enfermedades respiratorias, cardiovasculares y renales, particularmente entre la población más vulnerable” recalcó el Dr. Carlos Villalvazo, vocero oficial de PiSA Farmacéutica.
Principales riesgos para la salud
Las lluvias intensas y las inundaciones también aumentan el riesgo de lesiones, infecciones gastrointestinales y enfermedades transmitidas por agua contaminada. En situaciones de emergencia, la pérdida de viviendas, el desplazamiento y la interrupción de las actividades cotidianas también pueden generar estrés, ansiedad y otras afectaciones emocionales.
Los efectos podrían extenderse durante 2027. Especialistas de la UNAM anticipan posibles periodos de sequía en el centro, sur y sureste del país, un aumento de incendios entre febrero y junio y más días con mala calidad del aire en las ciudades. Estas condiciones pueden elevar el riesgo de deshidratación, agotamiento y golpe de calor, además de agravar padecimientos respiratorios y cardiovasculares.
“Antes, durante y después de un fenómeno natural, es importante consumir agua segura, evitar la exposición prolongada al calor, al humo y al agua de inundaciones, así como reconocer oportunamente signos de deshidratación, dificultad para respirar o afectaciones emocionales, especialmente en niñas y niños, personas mayores y personas con enfermedades crónicas” puntualizó el experto.
Ante este escenario, las autoridades recomiendan mantenerse atentos a los avisos del SMN y Protección Civil, evitar el contacto con agua de inundación, no cruzar calles, ríos o corrientes anegadas, proteger los alimentos y depósitos de agua, y acudir a los servicios de salud ante signos de deshidratación, dificultad para respirar, fiebre persistente o malestar intenso.
El pronóstico no significa que todos estos efectos ocurrirán simultáneamente o con la misma intensidad, pero sí refuerza la importancia de anticiparse y adoptar medidas de prevención.
AI