Mientras uno de sus pequeños prepara la mezcla de concreto con la cual afianzar la cruz donde se colocó al fotografía de su madre, María Anita Leos Rentería comentó que ella se convirtió de nueva cuenta en madre de cuatro menores cuando su hija Dalia Adela, salió una noche de 2018 a comprar comida para sus hijos. Ella nunca volvió y las autoridades, pese a las investigaciones, nunca le han dado indicios de su paradero.
Su hija salió a buscar comida
“Mi hija desapareció el 22 de abril de 2018. Este año va a cumplir ocho años de desaparecida y no nos dan ningún informe de ella ni nada. Tengo cuatro hijos de ella; tengo ya a una señorita y tres jovencitos, la más chiquita tiene trece años. Ella salió a comprar cena para sus niños y ya nunca regresó. A las nueve y media de la noche salió de su casa aquí en El Refugio, y ya no volvió”.
María Anita dijo que esa noche caminaron por el sector e incluso fueron a la casa del padre de los menores sin dar con ella. Pero regresaron a casa sin saber de ella por lo cual tuvo que acudir a la fiscalía donde conoció a Imelda Martínez, quien la integró en una colectiva feminista donde todas las participantes se brindan apoyo para continuar la búsqueda.
“Nosotros comenzamos a preguntar ahí mismo en la colonia porque ahí vive el papá de ellos con la persona que vive él, y en ese momento ya que fuimos a buscarla, nos regresamos sin nada. Luego me arrimo a los juzgados y es cuando conozco a Imelda (Martínez), que me incorporó al grupo pero mi caso es más distinto, porque les digo, ustedes, tan siquiera… es triste, pero ya tienen dónde ir a llorar a sus hijas, pero la mía no aparece ni viva ni muerta”.
Cuando desapareció, Dalia tenía 28 años
“Estamos siempre a pie de lucha, no nada más es este día porque al menos tres veces al año hacemos actividades nosotras. La esperanza sigue de encontrar a mi hija que se llama Dalia Adela Leos Rentería. En el momento de su desaparición mi hija tenía 28 años. La niña más grande de mi hija tiene 19 años y ella está en la lucha, los más pequeñitos también, la de 13, el de 14 y el de 16, que ahorita a él no lo tengo aquí porque está en Monterrey, pero mis niños también luchan”.
Mantiene a sus nietos con lo que consigue
María Anita dijo que pese a todas las adversidades y a que incluso le ha tocado tocar puertas para pedir trabajo haciendo el aseo de los domicilios o cosiendo ropa ajena, sus nietos acuden a la escuela y tiene promedios de alto rendimiento. Sin embargo no han accedido a becas o apoyos a través de terapias psicológicas que les ayuden a enfrentar la ausencia de su madre.
aarp