La muerte por atropello de una joven en Apodaca tuvo consecuencias colaterales, luego de que un hombre falleció tras la fuerte impresión al presenciar el accidente.
Como a las 6:00 horas del sábado, una mujer de 19 años murió al ser arrollada en la carretera a Zuazua, frente a la colonia Artemio Treviño.
Entre otras personas que caminaban por el lugar, un hombre se percató de la tragedia pero, en medio de la fuerte impresión, decidió continuar su camino, aparentemente rumbo a su trabajo.
Al instante tomó su celular y le llamó a su esposa, comentándole que había presenciado el percance vial, y que se había impresionado.
Mientras dialogaba con su mujer, el individuo comenzó a agitarse y le manifestó a ella que se sentía mal. De pronto dejó de hablar y la señora ya no supo nada.
Ese hombre quedó sin vida boca abajo, en la orilla de la carretera a Zuazua, unos 700 metros al sur del sitio del atropello.
Su perro criollo de color gris lo acompañaba, y en ningún momento quiso apartarse de su amo.
Fue como a las 10:00 horas cuando un automovilista se percató de su presencia, y les avisó a agentes policíacos que se hallaban investigando el percance.
A su arribo las autoridades no le detectaron ningún tipo de lesión, o signo de haber sido agredido o arrollado.
La mascota de color gris se negaba en todo momento a alejarse, seguramente esperando a que su amo se reincorporara.
De pronto se acercó otro hombre que dijo conocerlo, y quien expuso el diálogo que el ahora fallecido tuvo con su esposa.
Manifestó además de que el infortunado padecía de ataques epilépticos.
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