• Se poncha la salud: dos hospitales inflables que costaron más de 87 mdp para atender el covid terminaron en desuso y guardados en remolques

  • Dos hospitales inflables adquiridos por los gobiernos de Guanajuato e Hidalgo para atender la emergencia sanitaria de covid-19 permanecen desmantelados y guardados en cajas de remolque a la espera de una nueva contingencia.
León e Hidalgo /
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M+.- En los meses más duros de la pandemia de covid-19, cuando los hospitales se llenaban y los gobiernos estatales buscaban a contrarreloj espacios para atender a los pacientes, se levantaron hospitales inflables que fueron construidos para una misión urgente: convertirse en camas, terapias, laboratorios y áreas de atención capaces de contener la emergencia.

Sin embargo, el covid pasó y hoy al menos dos de esos hospitales se han desinflado y ya no reciben pacientes.

Uno permanece guardado dentro de un semirremolque que lleva tres años a la intemperie en las instalaciones de la Universidad de Guanajuato, Campus León. El otro está desmontado y almacenado en dos cajas de remolque dentro del Nuevo Hospital General de San Agustín Tlaxiaca, en Hidalgo.

Entre ambos se gastaron más de 87 millones de pesos solamente en estructura y equipamiento: 23 millones 664 mil pesos en el hospital de Guanajuato por la estructura, más 14 millones 442 mil 119 pesos en equipo; y aproximadamente 50 millones de pesos en el de Hidalgo, considerando 20 millones de pesos por la estructura y otros 30 millones de pesos para su equipamiento médico.

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Los dos fueron concebidos para una emergencia. Los dos funcionaron durante la pandemia. Los dos fueron desmantelados cuando disminuyó la presión hospitalaria. Y los dos permanecen actualmente fuera de servicio.

La diferencia está en cómo cada estado los conserva y en lo que planea hacer con ellos.

En Guanajuato, el hospital lleva casi tres años sin utilizarse desde que fue desmantelado el 24 de octubre de 2023. En Hidalgo, la propia Secretaría de Contraloría reconoce que, antes de un eventual despliegue, la infraestructura requerirá mantenimiento, adecuaciones técnicas y actualizaciones.

La pandemia convirtió estos espacios en hospitales. El paso del tiempo los convirtió en cajas, remolques y estructuras guardadas.

Y ahora ambos estados esperan que nunca vuelva a ser necesario inflarlos.

El hospital que terminó dentro de un semirremolque

En Guanajuato, la estructura que alguna vez fue presentada como una muestra de modernidad y capacidad de respuesta permanece desmontada dentro de un semirremolque de caja seca.

El hospital fue comprado por el Estado en junio de 2020 para atender a pacientes durante la pandemia de covid-19. La adquisición se hizo durante la administración del entonces gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo y tuvo un costo de 23 millones 664 mil pesos, IVA incluido.

A ese monto se sumaron 14.4 millones de pesos destinados a la compra del equipamiento necesario para su operación.

La última atención a pacientes ocurrió el 7 de marzo de 2022.

Después transcurrieron 19 meses antes de que fuera desmantelado, lo que ocurrió hasta el 24 de octubre de 2023.

Desde entonces permanece guardado. Y lleva tres años en un remolque a la intemperie.

Lo que fue el hospital móvil se encuentra bajo resguardo en una plancha de concreto. | Foto: Dany Béjar

MILENIO obtuvo a través de la solicitud de información que este hospital móvil se encuentra bajo resguardo en el mismo lugar donde fue levantado: una plancha de concreto dentro de las instalaciones de la Universidad de Guanajuato, Campus León, en el suroriente de esta ciudad.

En el sitio se puede ver el semirremolque caja seca donde está guardado, el cual se especifica en la factura para su traslado, así como un remolque más pequeño.

Ambos tenían el logotipo de “GTO” que identificó a la pasada administración estatal, aunque este fue tapado con pintura blanca.

Alrededor permanecen también bidones y columnas de color blanco que fueron arrumbados ahí.

En el mismo lugar se observa un remolque con las insignias de la Universidad de Guanajuato y una construcción de unos 10 metros por 5 metros que se mantiene cerrada.

La escena contrasta con la forma en que aquel hospital fue presentado durante la emergencia: como una infraestructura capaz de ampliar rápidamente la capacidad de atención y recibir pacientes en condiciones de seguridad y calidad.

Lo que costó convertir una lona en hospital

El hospital no era solamente una estructura inflable.

La unidad fue instalada sobre una superficie de 2 mil 500 metros cuadrados y estaba hecha a base de lona de textil y PVC de alta densidad, con tenacidad de recubrimiento de polivinilo por las dos caras.

En su interior tenía aire acondicionado. Contaba con cuatro áreas de choque, carros camillas, monitores e insumos médicos, 40 camas hospitalarias, área de rayos X, ultrasonido y toma de muestras para laboratorio.

También tenía fuente de energía eléctrica, agua, drenaje y gases medicinales, además de la disposición adecuada de los residuos potencialmente biológico-infecciosos.

El 17 de junio de 2021 se recibió al primer paciente; ese día el Gobierno del Estado informó que este hospital se instaló en 18 horas y se infló mediante turbinas de aire continuo, repartidas por todo el perímetro de la estructura.

La rapidez de instalación era parte de su razón de ser: una infraestructura que pudiera desplegarse ante una emergencia y convertirse rápidamente en un espacio hospitalario.

Pero para hacerlo funcionar fue necesario comprar una cantidad considerable de equipo.

La Secretaría de Salud del Estado reportó un gasto adicional de 14 millones 442 mil 119 pesos.

El artículo más caro fue una unidad radiológica, por la que se pagaron 2 millones 849 mil 544 pesos.

El inventario médico comprendió también 20 carros camillas para adultos, por los que se pagó un millón 972 mil pesos; 28 carros camillas para adultos para el proceso de recuperación, con un costo conjunto de 4 millones 023 mil 947 pesos; dos electrocardiógrafos multicanal —dispositivos médicos que registran la actividad eléctrica del corazón— por 65 mil 250 pesos y diez esfigmomanómetros aneroides portátiles —instrumentos manuales y mecánicos utilizados para medir la presión arterial de forma indirecta— por 14 mil 790 pesos.

A la lista se suman cuatro estuches de diagnósticos básicos por un costo de 49 mil 184 pesos; cinco lámparas de examinación con fuente de luz de fibra óptica LED, en las que se invirtieron 56 mil 840 pesos; 42 monitores de signos vitales por un total de 2 millones 728 mil 320 pesos; un refrigerador para vacunas, al que se destinaron 46 mil 877 pesos, y un videolaringoscopio —dispositivo médico con una pequeña cámara en la punta que permite ver el interior de la laringe y las cuerdas vocales en una pantalla—.

De igual manera, se invirtieron 514 mil 344 pesos en 20 aspiradores gástricos para succión continua; para 42 estetoscopios fueron 17 mil 052 pesos; una grúa para pacientes costó 21 mil 266 pesos; dos laringoscopios de fibra óptica, 48 mil 766 pesos, y un porta venoclisis rodable —soporte móvil para sueros y medicamentos intravenosos—, 60 mil 412 pesos.

Se destinaron 15 mil 207 pesos para tres sillas de ruedas plegables; para un transformador fueron 637 mil 766 pesos; también se compraron tres carros rojos con equipo completo para reanimación con desfibrilador-monitor-marcapaso, que costaron en su conjunto un millón 024 mil 386 pesos.

Para diez mesas pasteur se pagaron 32 mil 584 pesos y para 40 mesas puente, 134 mil 332 pesos.

Para 30 sillas de plástico se destinaron 18 mil 061 pesos; también se compraron seis bancas vestidor por 9 mil 048 pesos; 25 burós por 12 mil 238 pesos; ocho casilleros cuádruples por 13 mil 752 pesos y cuatro estantes guardaestéril —mueble médico de uso hospitalario diseñado para almacenar y conservar instrumental, ropa quirúrgica y equipos ya esterilizados— por 16 mil 147 pesos.

Todo ese equipo formó parte de la infraestructura creada para que una estructura de lona pudiera funcionar como hospital. Ahora, la estructura permanece dentro de un semirremolque.

Se invirtió más de 23 millones en el hospital temporal de Guanajuato. | Foto: Dany Béjar

Atendió a mil 180 personas

Durante el periodo en que funcionó, el Hospital Móvil de Guanajuato atendió a mil 180 personas y registró 27 defunciones por covid-19 entre 2020 y 2022. 

El año 2021 fue el que tuvo mayor movimiento de pacientes. Durante 2020 se reportaron 494 egresos. En 2021 aumentaron a 619, lo que representó un alza del 25 por ciento. En 2022, el número se redujo a sólo 67 pacientes que recibieron atención en esta unidad.

De todos ellos, 907 fueron altas médicas por mejoría, 25 altas voluntarias y 164 traslados de pacientes a otras unidades médicas. No se detallaron las causas de estos movimientos.

En cuanto a las defunciones, en 2020 se registraron nueve; en 2021 aumentaron a 17 y en 2022 solamente se reportó un deceso. El hospital, por tanto, sí cumplió una función durante la emergencia. 

“Vamos un paso adelante”

La infraestructura fue presentada con bombo y platillo. El 17 de junio de 2020, en presencia de autoridades de los tres niveles de gobierno, se dio arranque a las operaciones de esta unidad. Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, entonces gobernador de Guanajuato, aseveró que se había dado un paso importante en el sistema de salud del estado.

“Con ello estamos dando un paso más para consolidar al sistema de salud de Guanajuato como el mejor de México; estamos demostrando con hechos que aquí siempre vamos un paso adelante”, dijo Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, hoy exgobernador de la entidad.

Bajo estrictos protocolos sanitarios realizaron la develación simbólica de una placa, para posteriormente recorrer el inmueble.

“Señor gobernador, se ha hecho seguimiento y cumplimiento a la instrucción de adquirir un hospital móvil, que tiene todas las características de seguridad y calidad que un hospital requiere, no por ser un hospital de una estructura que vean plástica, le hace falta algo, cumple con toda la normatividad para poder atender pacientes que se van a referir a este nosocomio”, explicó el entonces secretario de Salud, Daniel Díaz Martínez.

El espacio donde fue levantada en la Universidad de Guanajuato, Campus León, conserva algunos de sus remolques y otros objetos que quedaron en el lugar.

La reserva para una emergencia que no ha llegado

En su solicitud de información, MILENIO preguntó qué uso se le está dando actualmente al Hospital Móvil. La respuesta oficial fue que ninguno.

“El Sistema de Urgencias Médicas del Estado de Guanajuato (SUEG) informa que, derivado del fin de la contingencia sanitaria, el Hospital Móvil Inflable se encuentra desinstalado, con la reserva por una futura eventualidad sanitaria (…) a la fecha de respuesta no ha sido necesaria su activación derivada de alguna contingencia mayor que lo requiera”.

La autoridad mantiene así el hospital como reserva para una futura eventualidad sanitaria.

No ha sido activado nuevamente porque, según la respuesta oficial, no se ha presentado una contingencia mayor que lo requiera. La estructura permanece desmontada y bajo resguardo.

La autoridad mantiene el hospital inflable como reserva para una futura eventualidad sanitaria. | Foto: Dany Béjar

En Hidalgo también quedó guardado

La historia se repite, aunque con otra escala y otra forma de conservación, en Hidalgo.

El Hospital de Respuesta Inmediata COV-19, que permitió ampliar la capacidad hospitalaria de esa entidad durante la pandemia, también está replegado.

En información otorgada a MILENIO, la Secretaría de Contraloría del estado indicó que una verificación física realizada por esta dependencia confirmó la existencia, ubicación y estado de conservación del nosocomio de plástico, dentro de las instalaciones del Nuevo Hospital General de San Agustín Tlaxiaca, en el poniente de la Zona Metropolitana de Pachuca.

La inspección se realizó después de versiones sobre un posible extravío.

La revisión confirmó que el equipo permanece almacenado en dos cajas remolque plenamente identificadas dentro del complejo hospitalario.

A diferencia del hospital de Guanajuato, que permanece en un semirremolque a la intemperie en el mismo lugar donde fue instalado, el de Hidalgo está resguardado dentro de dos cajas remolque. Pero tampoco está operando.

El Hospital de Respuesta Inmediata COV-19 permitió ampliar la capacidad hospitalaria en Hidalgo. | Foto: Jorge Sánchez

En Hidalgo fueron mil 373 hospitalizados

El Hospital de Respuesta Inmediata covid-19 de Hidalgo operó durante 30 meses, entre marzo de 2020 y septiembre de 2022.

Contaba con nueve módulos, 40 camas de hospitalización y 10 espacios de terapia intensiva para atender a pacientes con cuadros graves de coronavirus.

Durante ese periodo fueron hospitalizadas mil 373 personasDe ellas, 803 lograron recuperarse y regresar con sus familias, mientras que 570 fallecieron a consecuencia de la enfermedad.

La unidad también realizó 17 mil 937 valoraciones de triaje, 13 mil 66 consultas médicas, 9 mil 606 telerradiografías de tórax, mil 871 radiografías y alrededor de 65 mil 700 estudios de laboratorio.

Con esos números, se convirtió en uno de los principales apoyos para la atención de la emergencia sanitaria en la entidad.

El hospital inflable instalado en Pachuca tuvo un costo de 20 millones de pesos por la estructura y otros 30 millones de pesos para su equipamiento médico, para sumar un total aproximado de 50 millones de pesos.

Cuando disminuyeron los casos graves de covid-19, fue desmantelado conforme a los protocolos establecidos y almacenado para preservar sus condiciones de operación.

Cuidado, pero no listo para abrir mañana

La Secretaría de Contraloría sostiene que el hospital hidalguense permanece bajo resguardo como infraestructura estratégica para una futura emergencia.

Pero también reconoce que su eventual despliegue requeriría trabajos antes de volver a recibir pacientes.

Como cualquier infraestructura estratégica para atención de emergencias, requerirá mantenimiento, adecuaciones técnicas y actualizaciones antes de un eventual despliegue.

Además, al tratarse de un proyecto financiado con recursos federales, una vez concluidos los procedimientos administrativos, podrá analizarse su transferencia al IMSS-Bienestar si esa institución lo requiere.

Álvaro Bardales Ramírez, titular de la Contraloría hidalguense, subrayó que el resguardo de esta infraestructura representa una medida preventiva para futuras contingencias.

"Los bienes públicos son patrimonio de las y los hidalguenses y nuestra obligación es cuidarlos con responsabilidad. El Hospital Inflable cumplió el objetivo para el que fue adquirido y hoy permanece bajo resguardo para que, si alguna vez volviera a ser necesario, pueda ponerse nuevamente al servicio de la población", afirmó el funcionario.

El planteamiento es mantenerlo como una reserva sanitaria: una infraestructura que ya no se necesita para la emergencia que motivó su compra, pero que podría volver a utilizarse ante otra contingencia.

Las autoridades de Hidalgo plantean mantenerlo como una reserva sanitaria. | Foto: Jorge Sánchez

Dos hospitales que esperan otra crisis

Los números cuentan dos historias de la pandemia, pero también dejan ver qué ocurrió con parte de la infraestructura creada para enfrentarla.

En Guanajuato se pagaron 23 millones 664 mil pesos por la estructura y otros 14 millones 442 mil 119 pesos por equipamiento. La unidad atendió a mil 180 personas y registró 27 defunciones entre 2020 y 2022.

En Hidalgo, la inversión fue de aproximadamente 50 millones de pesos entre estructura y equipamiento. El hospital atendió a mil 373 personas durante 30 meses, registró 570 fallecimientos y realizó miles de consultas, valoraciones, radiografías y estudios de laboratorio.

Fueron hospitales reales durante una emergencia real. Después quedaron fuera de operación.

La estructura lleva tres años dentro de un semirremolque que permanece a la intemperie en Guanajuato, mientras que en Hidalgo está desmontada y guardada en dos cajas remolque.

En Guanajuato, el gobierno estatal informa que la conserva como reserva para una futura eventualidad sanitaria.

En Hidalgo, la Contraloría sostiene que está localizada, cuidada y disponible para una eventual contingencia, aunque reconoce que requerirá mantenimiento, adecuaciones técnicas y actualizaciones antes de un nuevo despliegue.

La diferencia no está en que uno esté en uso y otro no. Ninguno atiende a pacientes. Difieren en cómo se conserva una infraestructura que fue creada para responder con rapidez a una emergencia y que ahora permanece fuera de servicio.

“Ojalá nunca vuelva a desplegarse”

En Hidalgo, el secretario de Contraloría reconoce la paradoja de conservar una infraestructura que todos preferirían no volver a necesitar.

Bardales Ramírez subrayó que mantenerla bajo resguardo representa una medida preventiva para futuras contingencias.

"Todos deseamos que el Hospital Inflable nunca vuelva a utilizarse. Su existencia nos recuerda los días más difíciles que vivió Hidalgo, cuando cientos de familias despidieron a un ser querido y miles más lucharon por conservar la vida. Ojalá nunca vuelva a desplegarse; pero si algún día la historia nos pone nuevamente a prueba, las y los hidalguenses pueden tener la certeza de que este patrimonio está donde debe estar: cuidado, localizado y listo para servir a la vida", concluyó.

En Guanajuato, la respuesta oficial también apuesta por esperar una futura eventualidad sanitaria.

Esperar que una nueva contingencia justifique volver a sacar del semirremolque una estructura que alguna vez fue instalada en 18 horas.

Esperar que el hospital que llegó a tener 40 camas, rayos X, ultrasonido, laboratorio, gases medicinales, agua, drenaje, energía eléctrica y equipos médicos vuelva algún día a ser necesario.

Mientras tanto, en León permanece guardado dentro de una caja seca, sobre una plancha de concreto de la Universidad de Guanajuato, Campus León.

En San Agustín Tlaxiaca, el hospital de Hidalgo permanece dentro de dos cajas remolque.

Ambos fueron construidos para inflarse en medio de una emergencia.

Ahora permanecen desinflados, desmontados y fuera de servicio, convertidos en una reserva cuyo verdadero valor dependerá de una condición que ningún gobierno desea que vuelva a cumplirse: que otra emergencia sanitaria obligue a ponerlos nuevamente en pie.

AH

  • Guillermo Esquivel
  • Licenciado en Comunicación. Cubro la fuente de Negocios. Me interesa tratar de explorar a cada industria por lo que enfrenta en materia económica

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