Un motín con intento de fuga sacudió el entonces Penal de Andonegui el 2 de enero de 1927, en un Tampico que aún vivía de la bonanza portuaria y petrolera, aunque sostenido por instituciones frágiles. La revuelta fue contenida por la fuerza pública; varios policías murieron en cumplimiento de su deber.
El hecho dejó al descubierto una verdad incómoda: los elementos fallecidos no contaban con prestaciones, seguros ni garantías para sus familias. No había pensiones, indemnizaciones ni respaldo institucional. El Estado al que servían carecía de mecanismos para responder por ellos.
En la práctica, los policías eran considerados fuerza de choque, no trabajadores con derechos. La muerte en servicio no implicaba reconocimiento ni protección para viudas u huérfanos. El heroísmo no estaba acompañado de seguridad social.
Sacrificio sin respaldo institucional
Con el tiempo, el sangriento episodio marcó el 2 de enero como una fecha ligada al sacrificio policial, como respuesta tardía a una omisión del poder público. La conmemoración nació más como un acto de reparación simbólica que como una celebración.
“Ese día, los presos se hicieron de armas y atacaron a los gendarmes, con un saldo indeterminado de elementos muertos; un suceso que mostró la peligrosidad del trabajo policial y la valentía de quienes, día a día, protegen a la ciudadanía arriesgando la vida”, narra el cronista adjunto de la ciudad, Francisco Ramos Alcocer.
El sobreviviente que impulsó la conmemoración
El gendarme número 12, Manuel Vázquez García, habilitado como celador, sobrevivió a la masacre y, profundamente indignado y conmovido por la pérdida de sus compañeros, se propuso evitar que su sacrificio quedara en el olvido.
“Buscó concientizar a la sociedad sobre la labor policial y dignificar al servidor público que protegía a la población, auxiliaba en emergencias y cumplía jornadas extenuantes, muchas veces lejos de su familia y en condiciones adversas”.
Ramos Alcocer refiere que este hombre luchó contra corriente frente a una opinión pública adversa, defendiendo la figura del policía hasta su fallecimiento, en 1987. Ensalzó valores como la lealtad y el heroísmo, y honró la memoria de quienes perdieron la vida en la masacre del Penal de Andonegui y en otros enfrentamientos con delincuentes.
“Emprendió gestiones para que se les rindiera homenaje y fue así como surgió en Tampico la iniciativa de conmemorar el Día del Policía, la cual posteriormente fue adoptada en otras entidades del país y rebasó fronteras”, afirma el historiador.
Del Día del Gendarme al Día del Policía
Como Día del Gendarme, la fecha se conmemoró por primera vez en Tampico un año después de la matanza de Andonegui. Los policías fueron reconocidos como héroes anónimos, incomprendidos y modestos servidores públicos. Se organizó un festival en su honor, con entrega de obsequios, un banquete y un baile.
Además, se visitó el cementerio municipal para depositar ofrendas florales en las tumbas de los policías fallecidos en cumplimiento del deber.
Durante dos días, la ciudad fue custodiada por tropas militares mientras los policías en activo descansaban. Años más tarde, la calle Gloria, en la zona centro de Tampico, fue renombrada como 2 de Enero.
En 1931, el diario de régimen posrevolucionario El Nacional anunció que en todo el país se instituiría el Día del Gendarme, con el propósito de otorgarle su justo valor social. Un año después, la conmemoración se transformó en Día del Policía, al considerarse una denominación más institucional.
Tras ser aprobada por el municipio, la celebración fue ratificada mediante un decreto publicado en el Periódico Oficial del Estado, que ordenó la realización de desfiles, veladas culturales, tertulias y encuentros deportivos. Asimismo, el Congreso de Tamaulipas debía exhortar a las legislaturas de otras entidades a secundar la propuesta para extender la celebración a todo el país.
Una conmemoración que cruzó fronteras
Desde Tamaulipas, la conmemoración llegó a Nuevo León, Sonora, Chihuahua, Baja California, Jalisco, Colima, Zacatecas, Querétaro, Guanajuato y Campeche, donde fue celebrada con banquetes, bailes y la entrega de reconocimientos al personal más destacado.
Gracias al hijo del impulsor de este movimiento, Manuel Vázquez Arellano, hoy se conoce con mayor detalle la historia de esta fecha simbólica. La donación de documentos y fotografías al Archivo Histórico permitió reconstruir ese capítulo.
Sobre Manuel Vázquez, el fallecido cronista vitalicio de Tampico, Marco Flores, escribió que para lograr su propósito tuvo que sortear numerosos obstáculos, incluso entre sus propios jefes, antes de ser ascendido a oficial mayor.
No obstante, su tenacidad permitió que la iniciativa llegara a Estados Unidos, luego de que policías de San Diego y Los Ángeles acudieran a celebraciones en Tijuana y Mexicali, y llevaran posteriormente el festejo a su país.
Flores documentó que en los festejos realizados en Estados Unidos se rendía homenaje al pionero, a quien se referían como el general Manuel Vázquez G. Incluso, en Las Vegas se presentó una proclama para instituir el “Día del Jefe Manuel Vázquez G.”, a celebrarse cada 2 de enero.
Más de 12 años sin policía municipal
La policía municipal en Tamaulipas desapareció oficialmente en abril de 2013. Ese mes se decretó su extinción en los 43 municipios del estado, y los elementos que aprobaron las evaluaciones de control y confianza fueron incorporados a la Policía Estatal Acreditable, bajo un esquema de Mando Único. El resto fue dado de baja o liquidado.
El proceso respondió a la crisis de seguridad, los altos niveles de infiltración del crimen organizado y el fracaso de las corporaciones municipales para cumplir con estándares de profesionalización y confiabilidad.
Casi 13 años después, la nueva Ley del Sistema de Seguridad Pública del Estado, reformada recientemente por el Congreso local, incorpora la figura del “mando coordinado”. Este modelo concentra las funciones operativas en una institución estatal, mientras que las tareas administrativas quedan bajo responsabilidad municipal.
Para su implementación, se plantea la formalización de convenios entre el estado y los municipios. Bajo este esquema, las policías municipales podrían reinstalarse de manera coordinada, siempre que los ayuntamientos cumplan con los requisitos normativos y de profesionalización.
La ley también prevé instancias de coordinación temporal o permanente entre municipios, o entre municipio y estado, lo que amplía el marco jurídico para que los cuerpos policiales locales operen bajo conducción estatal.
Sin embargo, la reforma no establece una obligación legal para el restablecimiento inmediato de las policías municipales. La norma habilita su retorno, pero no fija plazos, esquemas de financiamiento ni condiciones claras de implementación.
Tampoco prevé recursos federales o estatales para equipamiento, capacitación u operación, por lo que la carga financiera recaería en los ayuntamientos que decidan adherirse al modelo.
IP pide el regreso de la corporación local
Paradójicamente, pese a que Tampico fue cuna de la iniciativa del Día del Policía, hoy carece de una corporación municipal. A ello se suma un déficit cercano al 50 por ciento de efectivos estatales, equivalente a por lo menos 300 elementos faltantes en la zona conurbada, alrededor de 100 por municipio.
El comercio organizado demanda la reactivación de la policía municipal, al considerar que desde su desaparición se ha evidenciado una insuficiencia de elementos en Tampico, Madero y Altamira, afirma el presidente de la Canaco Tampico, Eduardo Manzur Manzur.
“Cada vez que surge una contingencia en el norte del estado, efectivos del sur son desplazados hacia la región en conflicto, reduciendo aún más su presencia policial en la zona conurbada”, señala.
Sostiene que ya es momento de regresar a una Policía Municipal acotada a faltas administrativas, principalmente las previstas en el Bando de Policía y Buen Gobierno, y que coadyuve con la Guardia Estatal y la Guardia Nacional en hechos de mayor gravedad.
Esta corporación, añade, estaría sujeta a exámenes de control y confianza y se desplegaría en zonas comerciales, turísticas y colonias con mayor incidencia delictiva.
“Con vigilancia día y noche se inhibiría a quienes pretendan delinquir; actualmente no hay responsables en horario nocturno y se aprovechan para cometer delitos”, apunta.
Manzur Manzur reconoce que las corporaciones estatal y federal han contribuido a mejorar la percepción de seguridad, por lo que considera necesario que continúen trabajando de manera coordinada.
Por ello, celebró la reforma a la Ley de Seguridad que abre la puerta al regreso de la Policía Municipal, aunque advirtió que será necesario conocer las reglas de operación.
Tampico contó durante un tiempo con policía de tránsito y policía turística. De retomarse ahora una corporación municipal, advierte, deberán aplicarse controles estrictos para evitar los vicios que llevaron a su extinción.
La reforma abre la puerta jurídica al eventual regreso de la policía municipal en Tamaulipas, pero no ordena ni garantiza su retorno. La policía sigue siendo estatal; el regreso municipal es opcional, condicionado y costoso.
ICGC