Mincho, el delfín que se convirtió en símbolo de la crueldad del cautiverio por un video viral, murió este 30 de octubre, dejando una historia de sufrimiento y explotación, que no puede repetirse.
Nació libre y, tras ser capturado junto con 32 delfines, pasó 23 de sus 37 años “sometido a una industria que convirtió su vida en un negocio”, señaló la organización Empty the Tanks.
“A más de dos décadas de su captura en las Islas Salomón, la historia de Mincho expone las consecuencias del tráfico internacional de delfines, la explotación comercial de mamíferos marinos y las responsabilidades pendientes de una industria que debe garantizar su retiro digno del espectáculo y su traslado a corrales marinos”, señaló Selene Tejeda, directora de Empty the Tanks México.
Tras el anuncio de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) sobre la muerte de Mincho, uno de los nueve delfines alojados en Dolphin Connection, dentro de Ventura Park, Empty the Tanks México exigió que la industria asuma responsabilidad de trasladar a los delfines a corrales marinos y atender de manera urgente la situación de los ocho delfines que permanecen en las instalaciones cerradas y precarias, sin sombra ni estímulos naturales.
La petición en la plataforma change.org, impulsada por la organización, que originalmente solicitaba el traslado de los nueve delfines a corrales marinos, ya reúne más de 129 mil firmas. Tras la muerte de Mincho, la exigencia continúa por Solei, Oceanía, Diego, Squalo, Flex, Apolo, Solomon y Satu, que merecen un retiro digno después de décadas de explotación para la industria del entretenimiento.
La captura
Empty the Tanks señaló que Mincho fue capturado en las Islas Salomón, en enero de 2004, junto con un grupo de 32 delfines nariz de botella de la especie Tursiops aduncus. Fueron importados a México por la empresa Inmobiliaria Propac Cancún, S.A. de C.V., mediante el permiso CITES MX19633, fechado el 8 de enero de ese año.
“De acuerdo con las denuncias públicas de aquella época, los delfines fueron sometidos a un prolongado transporte internacional, que habría superado las 36 horas, utilizando aviones y camiones antes de llegar a instalaciones destinadas al entretenimiento turístico en Cancún.
Los animales viajaron en contenedores a bordo de una aeronave de la compañía brasileña Brasmext. La operación generó cuestionamientos sobre las condiciones de captura, transporte, importación y confinamiento de los mamíferos marinos”, relató la ong.
Aracely Domínguez, entonces presidenta del Grupo Ecologista del Mayab, denunció las autorizaciones concedidas y cuestionó la legalidad de la operación, señalando también las restricciones ambientales aplicables al Parque Marino Nacional Punta Nizuc-Cancún-Isla Mujeres.
De los 33 delfines importados, únicamente 28 habrían sobrevivido al episodio inicial de captura y traslado. Los sobrevivientes fueron distribuidos, trasladados o utilizados en diferentes instalaciones de entretenimiento en México, incluyendo establecimientos en Guanajuato, Guerrero, Sonora y Quintana Roo.
“Entre los sitios vinculados a esta historia se encuentran instalaciones operadas por Convimar Splash, Delfinario de Sonora, Dolphinaris y Delphinus, así como establecimientos hoteleros que utilizaron delfines como parte de su oferta turística.
Durante años, estos animales fueron parte de una industria basada en espectáculos, interacciones con turistas y actividades comerciales que generaron ingresos para las empresas responsables de su explotación”.
Ante las consecuencias del comercio internacional de mamíferos marinos vivos, en 2005, México reformó su legislación para prohibir la importación y exportación de mamíferos marinos, una modificación que marcó un precedente en la regulación de esta actividad. Sin embargo, Mincho y sus compañeros siguieron siendo explotados.
En años posteriores, las instalaciones de Dolphinaris Cancún, ubicadas junto a Ventura Park, fueron objeto de denuncias por presuntas irregularidades relacionadas con el bienestar animal, negligencia y muertes de ejemplares.
El establecimiento fue clausurado y nueve delfines quedaron bajo aseguramiento de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). También se registraron clausuras en instalaciones hoteleras como Barceló y Bahía Príncipe, donde anteriormente se habían mantenido delfines utilizados por Dolphinaris.
“En medio de cambios empresariales, operaciones y transferencias de ejemplares, las responsabilidades sobre la tenencia y el manejo de estos animales pasaron por distintas compañías, entre ellas Dolphin Discovery, actualmente vinculada a The Dolphin Company.
Estos antecedentes hacen necesario esclarecer documentalmente la cadena de custodia, las transferencias de ejemplares y las responsabilidades legales y administrativas de cada empresa involucrada”.
Los sobrevivientes
La organización Empty the Tanks señaló que la trágica historia de aquellos delfines continúa a través de los ejemplares que sobrevivieron a la captura y a décadas de explotación; entre los animales que han identificado se encuentran:
• Apolo — macho, 15 años.
• Diego — macho, 20 años.
• Oceanía — hembra, 37 años.
• Squalo — macho, 39 años.
• Salomón — macho, 22 años.
• Flex — macho, 20 años.
• Satu — macho, 32 años.
• Solei — hembra, 29 años.
“Detrás de cada nombre existe una historia individual. Son animales que han pasado gran parte de su vida bajo cuidado humano, privados de la posibilidad de desarrollar su comportamiento natural en libertad y expuestos durante años a las exigencias de una industria de entretenimiento.
Su situación plantea una pregunta fundamental: ¿qué ocurrirá con ellos ahora que México ha decidido avanzar hacia un nuevo modelo de protección para los mamíferos marinos?”
México debe garantizar un retiro digno en corrales marinos
La reforma a la Ley General de Vida Silvestre, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 16 de julio de 2025, establece nuevas disposiciones para los mamíferos marinos en cautiverio, incluyendo restricciones a su reproducción y el traslado de cetáceos a corrales marinos, por lo que la organización considera que dicho cambio legislativo representa una oportunidad histórica para dejar atrás el modelo de explotación comercial y avanzar hacia alternativas de retiro, rehabilitación y cuidado de largo plazo.
“Las empresas que durante años obtuvieron beneficios económicos mediante la exhibición y explotación de estos animales deben asumir su responsabilidad en la transición hacia un modelo de retiro digno, con instalaciones adecuadas, atención veterinaria especializada, monitoreo permanente y condiciones que permitan recuperar, en la medida de lo posible, sus comportamientos naturales”, resaltó Selene Tejeda.
En ese sentido, dijo que los corrales marinos deben representar una alternativa real al confinamiento en instalaciones de concreto, no una extensión del negocio turístico, ya que su propósito debe ser proporcionar condiciones ambientales apropiadas, sin espectáculos, sin contacto forzado con turistas, sin actividades de entretenimiento y sin reproducción comercial.
“La autoridad ambiental, particularmente Semarnat y Profepa, tiene la responsabilidad de vigilar el cumplimiento de la legislación, verificar las condiciones de cada ejemplar y garantizar que las decisiones se tomen con criterios científicos, veterinarios y de bienestar animal”
La petición de la ong (que puedes ver AQUÍ) está dirigida a Semarnat, Profepa, al Gobierno de Quintana Roo y a Dolphin Discovery, en la que solicita un plan para trasladar a los delfines a los corrales marinos de Isla Mujeres o Chankanaab, en Cozumel, con atención veterinaria especializada y seguimiento individual.
La petición también solicita a la gobernadora Mara Lezama y al titular de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente, Óscar Rébora, incorporar al equipo técnico de Empty the Tanks México al desarrollo de un Centro de Investigación de Vida Silvestre especializado en delfines, mediante un proceso transparente y acompañado por especialistas, ya que el gobierno de Quintana Roo cuenta con un fideicomiso de más de 14 millones de pesos hasta mayo de este año.
Este fondo fue creado para la Conservación de especies marinas y el gobierno estatal continúa siendo omiso en definir la intención de construir un CIVS o bien aplicarlo a la urgencia de estos 8 delfines que necesitan un corral marino de retiro.
AH