"Sin violencia física ni psicológica": el Pentathlón Militarizado defiende su modelo educativo tras el caso Dafne

El Pentathlón asegura que sus correctivos no incluyen agresiones físicas ni humillaciones y defiende su disciplina como herramienta de formación juvenil.

Pentathlón: disciplina, liderazgo y deporte; así defiende su modelo tras el caso Dafne. | Cortesía
Tampico /
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M+.- Durante casi nueve décadas, el Pentathlón Deportivo Militarizado Universitario ha construido su identidad alrededor de una palabra: disciplina. Uniformes, ceremonias, jerarquías, grados y formación física forman parte de una estructura que desde sus orígenes buscó forjar el carácter de los jóvenes.

Hoy, en medio del debate nacional por el cierre de escuelas militarizadas tras la muerte de Dafne Zapata Quintos en la Academia Militarizada de Marina Doenitz, de Ciudad Madero, Tamaulipas, el Pentathlón marca distancia y sostiene que su modelo de formación no está basado en la violencia.

Raúl Hernández Padilla, comandante nacional del Pentathlón Deportivo Militarizado Universitario, afirma que dentro de esa organización no tienen cabida los castigos corporales ni las prácticas que atenten contra la dignidad de los jóvenes.

La disciplina no es sometimiento”, señala en entrevista para MILENIO. Sostiene que el propósito es formar personas capaces de dirigir y tomar decisiones, no únicamente aprender a obedecer. Uno de los pensamientos que rigen la filosofía pentatleta establece: “Si mandas, piensa; si obedeces, piensa también”.

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El Pentathlón Deportivo Militarizado Universitario es una organización civil que surgió en 1938 en la Ciudad de México y que, de acuerdo con su propia descripción institucional, es independiente de las fuerzas armadas, aunque mantiene una estructura jerárquica y una disciplina inspiradas en el ámbito militar.

Su modelo busca formar a niños, adolescentes, jóvenes y adultos mediante actividades deportivas, acondicionamiento físico, formación cívica, disciplina, liderazgo y preparación intelectual, a partir de entrenamientos que se realizan en unidades del Pentathlón distribuidas en distintos estados del país, principalmente en espacios deportivos, parques y áreas abiertas, donde los integrantes realizan ejercicios físicos, ceremonias, prácticas de campo, actividades cívicas y de liderazgo.

La discusión sobre las escuelas militarizadas colocó bajo escrutinio a organizaciones con modelos disciplinarios similares. Ante ese escenario, el Pentathlón busca defender una trayectoria que ha construido durante 88 años.

Considera que las medidas anunciadas no aplican al Pentathlón, al argumentar que la organización no opera bajo un modelo educativo con reconocimiento oficial. “Mi disciplina es militar, tengo jerarquía, tengo un mando nacional, mandos estatales y subzonas, pero no somos un plantel educativo, no entregamos certificados de nada, la gente va y estudia donde puede y quiere”.

Raúl Hernández considera que los casos de abuso deben ser investigados y sancionados, pero rechaza que todas las instituciones sean evaluadas bajo la misma medida.

"Que se investigue a quien se tenga que investigar y se castigue a los culpables de acuerdo con la ley, no satanizar a todas". Menciona que hay escuelas militarizadas sin quejas.

“No somos una escuela militar”: Pentathlón defiende su modelo de formación. | Cortesía

El caso Dafne puso bajo escrutinio a las academias

La muerte de Dafne, de 13 años, durante un campamento de verano en la Academia Doenitz, colocó bajo escrutinio a las instituciones que utilizan modelos de formación militarizada para menores.

La Fiscalía de Tamaulipas abrió una investigación por la muerte de la adolescente, cuya causa fue establecida como asfixia por sumersión, mientras que tres personas vinculadas con la academia se encuentran detenidas en el marco de las indagatorias.

El caso también provocó que exalumnos difundieran testimonios sobre presuntos malos tratos y castigos físicos en la institución.

Ante la polémica, la Secretaría de Educación Pública anunció que las escuelas que operen bajo las denominaciones de “militar”, “militarizada” o “castrense” no podrán funcionar como instituciones educativas durante el ciclo 2026-2027 y ordenó revisar estos establecimientos para iniciar, cuando corresponda, procedimientos administrativos.

La medida ha abierto además el debate sobre la diferencia entre las escuelas militarizadas con reconocimiento educativo y organizaciones civiles que, como el Pentathlón Deportivo Militarizado Universitario, utilizan una disciplina de carácter militarizado, pero no funcionan como planteles escolares.

Disciplina militarizada, pero organización civil

Aunque el Pentathlón utiliza uniformes, grados, reglamentos y una cadena de mando inspirada en la estructura militar, sus dirigentes sostienen que no pertenece al Ejército mexicano ni funciona como una escuela militar.

“En algún momento los fundadores dijeron, ¿qué vamos a hacer con el orden en esta organización?, ¿qué disciplina le aplicamos?, podemos ser religiosos o militares, y decidieron ser militares”, relata Hernández Padilla.

La organización se define como una asociación civil independiente, con una disciplina de carácter militarizado utilizada como herramienta de formación.

“Somos proveedores de elementos para el Ejército, del Pentathlón se van a la Sedena y a la Marina, por vocación, por el ambiente, porque en los adiestramientos se identifican”.

El comandante explica que la relación histórica con las fuerzas armadas también se reflejó en la autorización de algunos elementos institucionales.

En 1986, señala, el general Marco Antonio Guerrero Mendoza, entonces subsecretario de la Defensa Nacional, autorizó que el uniforme del Pentathlón conservara sus divisas y composición.

Posteriormente, el general Alfredo Ochoa Toledo, secretario y director general de Educación Militar, permitió que la organización utilizara una denominación de grados inspirada en la estructura de la Defensa Nacional, aunque bajo su propio esquema interno.

La diferencia está en los límites

Raúl Hernández estima que la diferencia entre disciplina y abuso está en los límites.

Dentro del Pentathlón existen correctivos cuando un integrante incumple una responsabilidad, pero asegura que no incluyen agresiones físicas ni humillaciones.

Un retraso, una falta de orden o una conducta inadecuada pueden implicar tareas adicionales, lectura de reglamentos, ejercicios físicos o labores de aseo dentro de las instalaciones.

La finalidad, explica, es que el joven comprenda la responsabilidad de sus actos.

Los castigos degradantes no forman parte de nuestra disciplina”, asevera. También afirma que cuando algún integrante con mando incurre en abusos puede perder su cargo e incluso ser expulsado de la organización.

“No hay violencia física ni psicológica. A nuestros instructores se les enseña a tratar al personal con respeto y dignidad. La persona debe entender por qué se le sanciona, igual que sucede dentro de una familia”.

La disciplina, agrega, se desarrolla desde edades tempranas. El ingreso al Pentathlón puede comenzar desde los seis años y se divide en tres etapas: Penta Menor, de 6 a 11 años; Penta Juvenil, de 11 a 15 años; y Penta Mayor, para jóvenes y adultos de ambos sexos.

Las actividades suelen realizarse principalmente los fines de semana, aunque en algunas zonas son entre semana. Además del entrenamiento físico, los jóvenes participan en ceremonias, actividades cívicas, formación intelectual y ejercicios de liderazgo.

“Si mandas, piensa; si obedeces, piensa también”: así entiende la disciplina el Pentathlón. | Cortesía

Una organización nacida con inspiración griega

La historia del Pentathlón comenzó en la Universidad Nacional Autónoma de México, cuando dos estudiantes de Medicina impulsaron entre 1936 y 1937 un proyecto destinado a formar jóvenes con carácter, preparación física y sentido de servicio.

La organización quedó formalmente fundada el 9 de julio de 1938 en el antiguo Estadio Nacional de la Ciudad de México.

Sus creadores voltearon hacia la antigua Grecia para construir su filosofía e integrar el desarrollo físico con el pensamiento y la formación ética.

La figura de Platón se convirtió en una referencia central para la institución, de donde surgió una visión que combina cuatro dimensiones del ser humano: espiritual, intelectual, corporal y material.

El deporte fue una de las primeras expresiones visibles del proyecto. Inspirados en el antiguo pentatlón griego, sus integrantes incorporaron disciplinas físicas que con el tiempo se ampliaron hacia actividades como atletismo, natación, gimnasia, lucha y artes marciales.

Pero el objetivo, sostiene Hernández Padilla, nunca fue formar únicamente deportistas.

La apuesta, indica, era crear jóvenes capaces de expresarse en público, organizar grupos, desarrollar liderazgo y participar activamente en la sociedad.

“Formar jóvenes que le den una alternativa a este país, que no los haga dependientes, que no los haga buscachambas”, describe.

En el Pentathlón está prohibido el proselitismo político y religioso, aunque el comandante nacional destaca que de ahí han salido grandes políticos, personajes religiosos, industriales, empresarios y catedráticos. 17 pentatletas han llegado a ser gobernadores en sus estados.

En Tampico, una historia marcada por la Segunda Guerra Mundial

En Tamaulipas, la historia del Pentathlón tiene un origen propio. Ahí, la organización inició actividades el 16 de marzo de 1942, impulsada por estudiantes de la Preparatoria Tampico, en un contexto marcado por la Segunda Guerra Mundial.

En aquella época, Tampico era considerado un punto estratégico para la defensa nacional.

“Después del hundimiento de embarcaciones petroleras mexicanas y la declaración de guerra del presidente Manuel Ávila Camacho contra las Potencias del Eje, en mayo de 1942, surgieron distintos esfuerzos de preparación ciudadana”, cuenta el cronista adjunto de Tampico, Francisco Ramos Alcocer.

En ese contexto aparecieron comités de defensa civil, campañas de instrucción y el fortalecimiento del Servicio Militar Nacional. Fue entonces cuando el Pentathlón comenzó actividades en la ciudad con la intención de promover la preparación física, la disciplina y la formación cívica.

En Tamaulipas, la organización tiene como sede a Tampico y mantiene presencia además en Ciudad Madero, Altamira, Aldama, El Mante, Victoria, Xicoténcatl, Matamoros, Reynosa, Río Bravo y Nuevo Laredo.

Una escuela de ciudadanía

Para Francisco Ramos, los casos de violencia extrema registrados en algunas instituciones militares no necesariamente corresponden al modelo disciplinario, sino a la formación de quienes ejercen autoridad.

“Lamentablemente siempre habrá personas que abusan del poder. Lo importante es la formación en valores. Una persona con valores corrige, pero no agrede”.

A lo largo de sus décadas de existencia, el Pentathlón ha formado generaciones de profesionistas, sostiene el comandante Jesús Alfredo García Eng.

"Somos una institución civil con una disciplina de carácter militarizado que funciona como una herramienta de formación, no como un fin en sí mismo. Lo que buscamos es formar personas con carácter, disciplina, criterio y capacidades para convertirse en buenos ciudadanos”.

Añade: "La disciplina aquí es autoimpuesta. Quien entra al Pentathlón lo hace por decisión propia y también puede retirarse cuando lo desee".

El proceso de formación, refiere, busca que los jóvenes aprendan tanto a obedecer como a dirigir mediante el conocimiento de reglamentos, la responsabilidad y la práctica cotidiana.

Mujeres del Pentathlón en desfile. | Cortesía

Médicos, maestros, ingenieros y especialistas de otras áreas han pasado por sus filas. Las fotografías recuperadas durante una investigación documental muestran desfiles cívicos, entrenamientos, prácticas de caballería, concursos de escoltas, labores comunitarias y apoyo en ceremonias oficiales.

Entre los personajes que marcaron la historia del Pentathlón en Tampico destaca José Sierra Flores (1928-2012), médico, educador, compositor y fundador de la Universidad del Noreste, quien impulsó el crecimiento de la organización mediante la adquisición de equipo, uniformes y caballos, además de crear el himno pentatlónico.

Mientras el debate nacional continúa sobre los límites de la disciplina en la formación de jóvenes, el Pentatlón apuesta por defender una identidad construida alrededor del deporte, la filosofía y el servicio.

Una organización que nació inspirada en los ideales griegos y que, casi un siglo después, busca demostrar que la disciplina puede existir sin violencia.

JETL

  • Cristina Gómez
  • Con más de tres décadas en el periodismo, escribir es mi pasión. Buscadora de verdades ocultas, de convertir cifras en relatos y de tejer reportajes que dejen huella en la memoria colectiva, porque todo dato encierra un rostro, una vida, una historia. Orgullosamente panuquense y tampiqueña por adopción.

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