M+.- Como si pagaran una condena por ser viejos y enfermos crónicos, nueve delfines pasan la mayor parte de su día sin presencia humana, sumergidos en la alberca e inmóviles bajo los extenuantes rayos del sol, con derecho a una comida al día. La prisión: Dolphin Discovery Ventura Park en Cancún, Quintana Roo, que desde octubre de 2025 se mantiene clausurado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Entre los condenados se encuentra Mincho, de 36 años, un delfín ciego y con cáncer en la lengua, cuyo caso de maltrato —tras estrellarse en el concreto mientras lo obligaban a hacer acrobacias— impulsó la prohibición de mamíferos marinos en el espectáculo en julio de 2025, ley que lleva su nombre. A un año de su entrada en vigor, las condiciones de bienestar animal del ejemplar no son óptimas.
Para demostrarlo, la organización Veeleaf —que lucha por los derechos de los animales— documentó un día completo del cautiverio de los nueve delfines: Squalo, de 38 años; Oceania, de 36 —así como Mincho—; Satu, de 31 años; Solei, de 28; Solomon, de 21; Diego, de 19; Flex, de 18; y Apolo, de 13 años.
La grabación se realizó con un dron el 6 de julio y fue presentada en una edición de casi dos minutos, difundida a través de las redes sociales de la organización este sábado y compartida previamente con este medio. “Para demostrar que la realidad era otra para los nueve delfines que están ahí, tuvimos que ir a grabar más de 16 horas en el lugar”, dijo Fabián Pinto, cofundador y codirector de Veeleaf.
“Sí están prácticamente abandonados en la mayor parte del día con una alimentación superescasa, una hora y luego están sin alimentación de 18 a 20 horas y están inmóviles, sumergidos, estáticos, viendo solamente fijo a un lugar y esa es la realidad”, condenó.
Video revela abandono y pésimas condiciones de los delfines en cautiverio
De acuerdo con la edición del video, a las 08:00 horas, un cuidador se aproxima a la alberca para llevar a cabo acciones de estimulación o enriquecimiento, que únicamente consisten en lanzarles flotadores y colchonetas. Poco después de las 09:00, dos personas lanzan un producto que la ONG presume que se trata de medicamentos y calmantes, ya que a partir de la siguiente hora los delfines cambian su comportamiento y lucen quietos.
Después se observa que un grupo de seis personas participa en las labores de revisión médica de cada uno de los ejemplares. Los delfines siguen tranquilizados las próximas dos horas, hasta que, pasadas las 13:00 horas, dos cuidadores nuevamente vuelven para darles su primera y única comida. Los cetáceos pasan el resto del día sin la presencia de cuidadores, bajo el sol, sin sombra e inmóviles.
En agosto de 2025, Veeleaf comenzó a realizar grabaciones aéreas del delfinario para documentar el estado de los nueve ejemplares; han registrado que muerden el concreto como una señal de estrés, y que en diversas ocasiones el agua se pone verdosa por presencia de algas: “Es completamente ‘invivible’, y después lo vuelven a poner cristalino, lo cual implica una cantidad enorme de cloro y químicos”, acusó Paola Ibarra, cofundadora y codirectora de Veeleaf.
“Nuestra propuesta es que la gente vea que la ley Mincho no se está cumpliendo y no hay santuarios en México. Lo que pedimos a las autoridades es que realmente den una solución real para estos nueve delfines”, dijo la activista, que tras un año de documentar el deterioro de los animales, planteó el comienzo del análisis sobre la eutanasia en estos mamíferos marinos.
“¿Por qué tienen que esperar ahí hasta su último segundo de vida? ¿Prefieren que se pudran donde están a ayudarlos? En algunos casos, la eutanasia sería preferible a que estén en la situación en la que están. No es una opinión popular, casi nadie lo menciona, mucha gente lo piensa, pero tiene terror a decirlo”, sentenció.
Sin infraestructura para santuario de delfines, admite Profepa
MILENIO mostró el video al director general de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre, Recursos Marinos y Ecosistemas Costeros de la Profepa, Gustavo Ampugnani, quien, luego de asegurar que, según los reportes de monitoreo de la empresa, los cetáceos se encuentran estables de salud y bajo cumplimiento de la calidad del agua, admitió que los delfines incluso se encuentran deprimidos.
“Por supuesto que están tristes, si son animales sociales que viven a veces en colonias de cien ejemplares en vida libre, y ahí está uno o nueve. Claro que están tristes y deprimidos y por eso van y muerden las paredes. Son las condiciones tristísimas en las que están estos animales en cautiverio y por eso es la reforma, pero lamentablemente tenemos que aceptar que muchos de los que hoy están así van a seguir en esas condiciones hasta tanto exista la infraestructura para que puedan aumentar sus condiciones de bienestar, y esa infraestructura hoy no existe”, indicó.
La Profepa destacó que el Estado mexicano no tiene capacidad para abrir un santuario para delfines, y aunque algunos de los propietarios sí tendrían la capacidad de llevarlo a cabo, no tienen la voluntad ni siquiera de cumplir con el traslado de los delfines de albercas a corrales marinos, como marca la legislación, que deberá llevarse a cabo el siguiente año.
“Algunos privados están muy dudosos de tenerlas, por eso algunos se han amparado. Hay empresas que se han amparado contra las disposiciones del decreto de reforma. Hasta donde nosotros sabemos, no les han concedido el amparo o las suspensiones”, explicó.
Muerte digna y freno a shows con delfines: los pendientes de la Ley 'Mincho'
En ese sentido, Gustavo Ampugnani coincidió con los activistas de Veeleaf en la necesidad de abrir al debate el tema de la eutanasia en los delfines más viejos de esta, que, de acuerdo con la reforma al artículo 60 Bis de la Ley General de Vida Silvestre, deberán ser la última generación de delfines en cautiverio en México.
“A veces te encuentras con animales que están sufriendo muchísimo en vida y están muy, muy enfermos; lo hemos visto en algunos zoológicos, por ejemplo, animales que ya están muy viejitos, que no quieren comer, que no se quieren mover, que están enfermos. No se ha dado ese debate en México; creo que sí tendría que darse ese debate, de recurrir a esa práctica, obviamente bajo los mejores estándares de bienestar animal, porque parece una contradicción. Estás hablando de eutanasia y al mismo tiempo estás hablando de bienestar animal, pero la ley contempla poder recurrir a esto en ciertos casos con el mayor cuidado posible”, dijo Gustavo Ampugnani.
El activista Fabián Pinto de Veeleaf dijo que así como la eutanasia en perros y gatos es legal en México bajo razones médicas, brindar una muerte digna a los delfines que por años han sido explotados por la industria del entretenimiento también debería ser una opción.
“Perros y gatos son parte de la familia, y va, de manera consensuada, la familia a ayudarlo a partir, y es súper aceptado. De hecho, ya está la propuesta para México, para la eutanasia legal también para nosotros, pero no para cetáceos”, indicó.
Los activistas destacaron que, para acabar con la industria de explotación de los mamíferos marinos, es necesario que las personas no sigan asistiendo a los espectáculos con delfines que aún se siguen llevando a cabo en nuestro país con algunas restricciones implementadas por la reforma a la llamada Ley Mincho.
“Si la gente dejara de ir a estos lugares, porque vemos mucha gente mexicana, no solo extranjeros. Entonces, primero es la educación para que entiendan que no es algo bonito, que el delfín no quiere estar ahí”, añadió Paola Ibarra
PNMO