M+.- Sinaloa amaneció sin gobernador. Por la mañana, solo unos cuantos conocían el perfil.
El Congreso del Estado concentró una vez más a todas las fuerzas y grupos políticos para repetir el acto protocolario que ya se había visto apenas tres meses atrás, cuando Rubén Rocha Moya solicitó licencia por primera vez.
Los nombres que durante todo el fin de semana se barajaron en pasillos y redes quedaron descartados. Y aunque la versión sobre su perfil comenzó a cobrar fuerza en las primeras horas del día, nada quedó en firme hasta que sonó desde la tribuna.
"Por la experiencia y responsabilidad que le han distinguido, es propicio proponer para que sea electa por el pleno del Congreso del Estado como gobernadora interina a Graciela Domínguez Nava", confirmaba el dictamen de la Comisión de Puntos Constitucionales y Gobernación.
Aún no se sometía a votación, pero la suerte estaba echada. La diputada federal —exsecretaria de Educación con Rocha Moya y quien meses atrás había alzado la mano para encabezar los trabajos de la cuarta transformación en la entidad— convenció a la bancada oficialista.
"Gobernar Sinaloa exige carácter"
Durante el debate previo a la votación, los bloques parlamentarios fijaron posturas. Las bancadas de Morena y el Partido Verde cerraron filas en torno a la nueva mandataria.
En el morenismo ya no hubo rochistas ni claudistas; las rencillas internas aireadas horas antes se disiparon y, a la usanza de la vieja disciplina partidista, se unificaron en torno a una candidatura de unidad.
"Hoy convoco a todas las fuerzas políticas a la unidad para darle tranquilidad a la gente, la estabilidad a nuestro estado y la posibilidad de construir juntas y juntos un bien público invaluable: la paz", declaró la morenista Juana Minerva Vázquez.
En su turno, Ambrocio Chávez Chávez, también de Morena, atajó entusiasmos desmedidos y advirtió sobre la dimensión del reto:
"Si nombramos a una nueva gobernadora, ella sola no va a poder sacar al estado de la situación en la que se encuentra; se ocupa el concurso de todos nosotros, se ocupan todas las instituciones y sobre todo la sociedad, los sectores sociales productivos, los partidos políticos de oposición... todos sumamos en el Estado".
Desde el Partido Verde, Aidee Corrales no escatimó en elogios para la exlegisladora:
"En el ámbito legislativo, así como en la administración pública estatal, su experiencia como diputada local en dos legislaturas, coordinadora parlamentaria y presidenta de la Junta de Coordinación Política acredita su conocimiento de las leyes y de las necesidades del pueblo sinaloense, así como su capacidad de interlocución y disposición para construir acuerdos".
En la acera opuesta, la oposición —que por meses exigió la salida del rochismo— mantuvo la guardia en alto. Sabedores de que su peso numérico era insuficiente para revertir el trámite, los legisladores del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano cargaron contra la maniobra legislativa que resolvió el interinato, al tiempo que exigieron deslindar las responsabilidades políticas y legales de la administración saliente.
"Se tiene que entender que gobernar Sinaloa exige mucho más que capacidad: exige carácter, exige independencia. Quiero que se escuche muy claro: que se despoje de cualquier interés personal o partidista para que trabaje por Sinaloa", recriminó Jorge Antonio González Flores, del Partido Acción Nacional.
En las galerías y gradas del Salón de Plenos, la temperatura no era distinta. El recinto lucía dividido: un sector nutrido por regidores, síndicos y figuras de la sociedad civil festejaba y aplaudía rabiosamente cada dardo lanzado desde la tribuna por la oposición.
Ahí, Elizabeth Rafaela Montoya, de Movimiento Ciudadano, acotó: "No venimos pensando en nombres, no venimos pensando en cuotas, en quién gana o pierde políticamente con la designación de una gubernatura interina; venimos pensando en Sinaloa".
"Nuestra prioridad será la paz": los retos de la nueva gobernadora
Desde la bancada del Revolucionario Institucional, Irma Moreno recetó un recuento de la crisis institucional: recordó que, tras 112 días separado del cargo, el gobernador decidió reinstalarse para, apenas 34 horas después, volver a solicitar licencia.
"No podemos actuar como si eso fuera normal, no podemos tratarlo como un simple movimiento administrativo y mucho menos pretender que una nueva licencia y un nuevo nombramiento resuelvan el fondo", acusó.
Y remató: "Morena podrá tener los votos para imponer un nombre, pero no tiene la legitimidad política frente a la fractura que provocaron y que hoy vive el estado".
A su vez, la priista Paola Gárate fustigó la exclusión del bloque opositor en la negociación política:
"Hoy nos presentaron un nombre que no surge del Congreso, no surge de las familias afectadas por lo que ustedes generaron; no es un nombre que surge de los comerciantes, de las madres que siguen buscando o de los campesinos que están perdiendo la esperanza por completo... Nos presentan un nombre que surge exclusivamente de sus intereses perversos".
Antes de bajar de tribuna, Gárate adelantó el siguiente paso de su bancada: la presentación formal de un juicio político contra Rubén Rocha Moya para buscar su destitución e inhabilitación definitiva del servicio público.
La sesión legislativa aún no bajaba el telón en Culiacán cuando, desde el Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum selló el respaldo político al relevo.
"Me comentaron que el Congreso tenía varios candidatos. Sé que preguntaron a las instituciones por antecedentes. Yo no tengo el gusto de conocerla, pero sé que es una mujer honesta; fue secretaria de Educación y diputada local, una mujer que tiene muchos años luchando por la justicia (...) Apoyarla en lo que necesite por el gobierno de Sinaloa y que cierre bien este periodo", manifestó la mandataria durante su conferencia matutina.
Con el marcador electrónico consumado —31 votos a favor, seis en contra y tres abstenciones—, Graciela Domínguez Nava se convirtió oficialmente en la segunda mujer en gobernar la entidad, reeditando el trámite protocolario que meses atrás cubrió la gestión de Yeraldine Bonilla.
Tras una tropezada toma de protesta, la gobernadora interina trazó en su discurso inaugural los ejes rectores de su gestión: pacificación prioritaria, estricta neutralidad electoral y una agenda de gobierno incluyente.
En un mensaje cargado de alusiones al clima de inseguridad y al quebranto social en la entidad, Domínguez Nava se distanció de la retórica triunfalista y reconoció la urgencia de reordenar la vida comunitaria.
"Nuestra prioridad será la paz, no de discurso, sino una paz que se sienta en las calles y en las comunidades, en las escuelas, en los negocios, en los campos y en nuestras costas, en los caminos y en los hogares; una paz que nos permita vivir sin miedo", aseveró ante la asamblea.
Bajo esa premisa, encuadró el combate a la violencia dentro del Estado de derecho:
"La paz que queremos para Sinaloa debe caminar de la mano de la justicia, porque la paz no es solo la ausencia de violencia; significa vivir con derechos, con oportunidades e instituciones cercanas".
???? El Congreso de Sinaloa designó a Graciela Domínguez Nava como gobernadora del estado luego de que Rubén Rocha Moya solicitara una segunda licencia por tiempo indefinido
— Milenio (@Milenio) August 26, 2026
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En el plano operativo, adelantó que la agenda social pondrá acento en los expedientes más sensibles del estado: atención a víctimas, búsqueda de personas desaparecidas, contención del desplazamiento interno forzado y garantías para el retorno seguro a las comunidades.
Asimismo, descartó un viraje radical en la administración pública, aunque acotó que habrá revisiones puntuales: "No llegamos a borrar lo que funciona. Los programas y políticas tendrán su continuidad, y donde sea necesario corregir, fortalecer o cambiar, lo haremos pensando exclusivamente en el interés de Sinaloa".
Para sustentar dicha estrategia, ratificó el alineamiento con la Federación: argumentó que la dimensión de la coyuntura demanda "toda la fuerza del Estado mexicano, inteligencia, política social y capacidad institucional", en coordinación directa con el gabinete de Sheinbaum.
Finalmente, la mandataria prometió blindar el aparato estatal del proceso electoral en puerta. Tras enfatizar que la encomienda interina se limita a "gobernar y pacificar", lanzó un último llamado a la conciliación entre sectores productivos, municipios y partidos:
"Las diferencias forman parte de la democracia, pero por encima de cualquier interés personal o de grupo debe estar siempre el bienestar de nuestro pueblo".
A la salida del recinto parlamentario, el bloque oficialista arropó a Domínguez Nava al grito unánime de "¡Gobernadora, gobernadora!", apagando los reclamos de la porra opositora que aún resonaba en el vestíbulo.
La jornada concluyó en Palacio de Gobierno. Ahí, la mandataria estrenó la agenda de trabajo con una reunión a puerta cerrada con el Gabinete de Seguridad estatal y, posteriormente, con el gabinete legal y ampliado —el mismo equipo heredado de las gestiones de Bonilla y Rocha Moya—, a quienes emplazó a entregar resultados inmediatos.
Al ser interrogada sobre eventuales ajustes en el equipo de colaboradores, la gobernadora zanjó corta:
"Vamos a establecernos primeramente y ya les vamos a informar".
ksh