• La buscaron en México y EU, su caso llegó a series de TV y sus papás murieron sin encontrarla: Edna Xóchitl, el caso que hace 35 años visibilizó las desapariciones

A 35 años de su desaparición en Torreón, Edna Xóchitl continúa siendo buscada por su hermano, quien mantiene viva la exigencia de encontrar respuestas sobre su paradero.

Torreón, Coahuila /
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M+. Han pasado 35 años desde que Edna Xóchitl salió a jugar con su hermano y dos amigos del vecindario y nunca volvió a casa.

Tenía apenas unos años cuando, el 26 de agosto de 1991, un individuo la raptó en la colonia Ampliación Lázaro Cárdenas, en el sur de Torreón, Coahuila.

Hoy, su caso sigue siendo clave para entender cómo comenzaron a organizarse las familias de personas desaparecidas en el norte de México y cómo las omisiones de las autoridades pueden prolongar una búsqueda durante décadas.

La desaparición cimbró no solo a la Comarca Lagunera —región integrada por municipios de Coahuila y Durango—, sino a todo el país. La búsqueda emprendida por sus padres atravesó fronteras y llegó a medios de comunicación de Estados Unidos, entre ellos El Paso Times.

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El caso incluso llegó hasta la Presidencia de la República y derivó en la participación de agentes de Interpol en las investigaciones.

En 1992, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos documentó en 1992 severas inconsistencias en la investigación; sus padres crearon una organización para localizarla.

Pero Edna nunca apareció y hoy su hermano, Edén Heriberto López González, continúa buscando respuestas, después de que los papás de ambos murieran sin conocer el paradero de su hija.

“Es un hecho que no debió haber pasado. Le recordamos a la sociedad que no solo es la ausencia de mi hermana, sino de muchas otras personas, tanto menores como adultos, que no están en sus casas. No queremos que las cifras se incrementen”, expresa en entrevista exclusiva para MILENIO.
Edna nunca apareció y hoy su hermano, Edén Heriberto López González, continúa buscando respuestas. | Foto: Roberto Amaya.

Después de 35 años, las respuestas siguen sin llegar

Para Edén, la historia no terminó cuando dejaron de buscarla oficialmente.

Sus padres, Heriberto López y Reyna Xóchitl González, dedicaron años a encontrar a su hija. Murieron después de una búsqueda que nunca produjo una respuesta clara sobre lo que ocurrió con la niña.

Ahora es Edén quien mantiene viva esa exigencia. No confía en que las autoridades puedan encontrarla.

Su esperanza se sostiene en sus propios esfuerzos para mantener el caso visible y en la posibilidad de que algún día aparezca una pista.

“Es algo que duele, pasen los años que pasen. Es entender que en algún momento hubo una familia llena de ilusiones y amor, pero todo esto que pasó lo seguimos contando para que no se repita; aquí seguimos”, sostiene Edén López.

La historia de Edna se convirtió así en algo más que la desaparición de una niña en Torreón. También es la historia de una familia que comenzó a buscar por todos los medios posibles y terminó formando parte de los primeros esfuerzos organizados de familiares de desaparecidos en la región.

Sus padres convirtieron la búsqueda en una causa

La lucha de Heriberto López y Reyna Xóchitl González dejó una huella profunda en la búsqueda de personas desaparecidas en el norte del país.

En octubre de 1992, junto con otras familias, fundaron la Fundación Pro Localización de Niños Desaparecidos A.C., cuyo propósito fundamental era encontrar a Edna.

La organización se mantuvo activa durante la década de los noventa y logró alianzas con la Vanished Children’s Alliance, en San José, California.

Aunque también ayudó en otros casos de los que la fundación tuvo conocimiento, no fue posible traer de vuelta a la pequeña.

La búsqueda tampoco se limitó a las instituciones.

Sus padres acudieron a cualquier espacio o foro abierto en los medios de comunicación nacionales para mantener vigente la desaparición.

Participaron en programas de la época como "Y usted, ¿qué opina?", con Nino Canún, y "60 minutos", con Jaime Maussan.

El caso incluso llegó a "Mujer, casos de la vida real", que transmitió un episodio dedicado a la desaparición el 27 de noviembre de 1991. La actriz Leticia Perdigón interpretó a Reyna, Noé Murayama a Heriberto y Denisse del Castillo a Edna.

Mientras la historia se multiplicaba en los medios, la familia también buscaba que las autoridades agotaran las posibilidades de investigación.

Incluso agentes de la Interpol participaron en las indagatorias después de que Reyna Xóchitl abordó el 5 de septiembre de 1991 al entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, hecho registrado por periódicos locales como La Opinión, hoy MILENIO Laguna.

“El apoyo se recibió, pero estas personas no hicieron correctamente su trabajo. Si no sigues el paso 1, 2 y 3, ¿cómo quieres encontrar a una persona?”, cuestiona Edén, al tiempo que afirma que nunca hubo una línea de investigación clara e incluso, en su momento, se torturó a personas para forzar versiones de los hechos.
Agentes de la Interpol participaron en las indagatorias. | Foto: Roberto Amaya.

La CNDH documentó descuido de autoridades

Los padres de Edna Xóchitl supieron desde el principio que, a su juicio, la autoridad había sido omisa.

Por eso interpusieron una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Días antes de cumplirse el primer año de la desaparición, el organismo confirmó severas inconsistencias en las investigaciones mediante la Recomendación 163/1992. El documento fue dirigido al entonces gobernador coahuilense Eliseo Mendoza Berrueto y señaló deficiencias en las indagatorias realizadas por la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado.

La recomendación documentó que las investigaciones no contaron con peritajes ni testimonios fundamentales.

También señaló problemas en la integración de la averiguación previa 80/991.

La denuncia fue recibida el 27 de agosto de 1991, después de múltiples intentos de la familia. La CNDH encontró que el expediente no había sido debidamente integrado debido a la “desorganización y descuido” de las autoridades.

El organismo consideró que el gobierno de Coahuila debía asignar un fiscal especializado para el caso y dotarlo de los recursos necesarios para localizar a la niña.

El cargo fue nombrado, pero Edna nunca fue encontrada.

La propia CNDH también solicitó información a la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado y a Interpol México, además de realizar visitas a Torreón, Saltillo y Gómez Palacio para reunir elementos sobre el caso.

Una búsqueda que también se pagó con dinero de la familia

La investigación no quedó solamente en manos de las autoridades.

La familia reunió fondos para contratar investigadores privados y continuar por su cuenta la búsqueda de Edna.

Los padres recorrieron distintas entidades y también buscaron en lugares de Estados Unidos.

La CNDH dejó constancia de esos esfuerzos en su recomendación.

La organización creada por la familia también permitió establecer vínculos con otras agrupaciones dedicadas a la localización de menores desaparecidos.

Pero ninguna de esas rutas llevó hasta Edna. La niña seguía sin aparecer.

Y con el paso de los años, la familia comenzó a enfrentarse a otro problema: la investigación oficial dejó de ofrecer respuestas.

Los padres recorrieron distintas entidades y también buscaron en lugares de Estados Unidos.| Foto: Roberto Amaya.

“Le dieron carpetazo”

Edén asegura que no tiene confianza en las autoridades.

Sus padres murieron tras años de búsqueda sin que les mostraran jamás un avance claro. Debido a esto, la familia optó por emprender búsquedas independientes e incluso contratar a dos investigadores privados.

“No confío en ellos por muchas cosas. A lo largo del tiempo me he quedado con muchas preguntas sin respuesta al revisar el archivo. Le dieron carpetazo”.

Hace algunos años, cuando retomó la búsqueda de su hermana y se unió al Grupo VIDA —liderado por la activista Silvia Ortiz—, Edén descubrió que la Fiscalía de Coahuila ni siquiera cuenta con un registro de la denuncia interpuesta por sus padres hace tres décadas.

El único indicio de las indagatorias descansa en la Fiscalía General de la República (FGR), pero debido al tiempo transcurrido ya no es posible ratificar diversos elementos.

La situación lo coloca frente a una paradoja: la CNDH documentó desde 1992 las irregularidades en la investigación, pero décadas después la familia todavía enfrenta dificultades para reconstruir el expediente y continuar con la búsqueda.

“Hacer una denuncia de nuevo es un trámite sumamente burocrático; no es sencillo y piden pruebas que se presentaron hace años”.

La familia también tuvo que defenderse de los señalamientos.

La desaparición de Edna no solo dejó preguntas sobre su paradero.

También marcó a toda la familia.

A más de tres décadas de los hechos, Edén asegura que no tiene problema en hablar abiertamente sobre lo sucedido, aunque recuerda que en su momento sus familiares fueron juzgados de manera injusta.

“Vivimos entre señalamientos, llamadas de extorsión y burlas. Es algo que, aunque pasen los años, siempre va a doler por la injusticia de cómo ultrajaron a nuestro núcleo familiar”.

La búsqueda terminó convirtiéndose en una parte permanente de la vida familiar.

Pero también en una forma de recordar que detrás de cada desaparición existe una familia que sigue esperando.

“Es triste lo que pasa. Yo soy parte del Grupo VIDA y me doy cuenta de muchas cosas. Nosotros como familiares solo queremos saber qué fue lo que pasó con ellos”, refiere Edén López.

La búsqueda terminó convirtiéndose en una parte permanente de la vida familiar.| Foto: Roberto Amaya.


Mientras no aparezca, para él sigue viva

Hay algo que los años no han conseguido modificar. Edén mantiene intacta la esperanza de reencontrarse con su hermana.

Mientras no sea localizada, para él sigue viva.

No existe una respuesta que permita cerrar la historia. No hay un paradero confirmado. No hay una explicación sobre qué ocurrió aquella noche del 26 de agosto de 1991.

Por eso continúa hablando de ella.

“Pasan los años y no tengo problema en abrir mi corazón. Se nos juzgó muy duro, pero no perdemos la fe y mantenemos la ilusión de algún día reencontrarnos”.

La frase resume una búsqueda que comenzó cuando Edna era una niña y que ahora continúa en manos de su hermano.

Sus padres ya no están. La niña tampoco volvió. Pero la familia se niega a que su nombre desaparezca.

|Sus padres ya no están. La niña tampoco volvió. | Foto: Roberto Amaya.

Un caso que ayudó a visibilizar las desapariciones

La desaparición de Edna Xóchitl permaneció durante años en la memoria colectiva por la persistencia de sus padres y por la dimensión que alcanzó la búsqueda.

Fue uno de los casos que llevaron a la sociedad de la Comarca Lagunera a hablar públicamente de las desapariciones de menores y de la necesidad de organizarse para buscarlos.

La historia también trascendió la región.

La Red Lupa, integrada por diversas organizaciones y colectivos de búsqueda, incluyó el caso de Edna Xóchitl en su línea del tiempo comparativa entre el norte y el sur del país, titulada “Evolución del fenómeno de la desaparición”.

Por eso, 35 años después, Edén considera que contar nuevamente la historia tiene un propósito que va más allá de su hermana.

“Es un hecho que no debió haber pasado. Le recordamos a la sociedad que no sólo es la ausencia de mi hermana, sino de muchas otras personas, tanto menores como adultos, que no están en sus casas. No queremos que las cifras se incrementen”, expresa.

La última certeza que tiene la familia es la misma que tenía aquel 26 de agosto de 1991: Edna desapareció.

Todo lo demás son preguntas. Sus padres murieron buscándola.

La investigación oficial quedó marcada por las irregularidades documentadas por la CNDH.

El expediente, según Edén, terminó con “carpetazo”. Y él sigue contando la historia.

No porque tenga una respuesta. Sino porque todavía espera encontrarla.

“Es algo que duele, pasen los años que pasen. Es entender que en algún momento hubo una familia llena de ilusiones y amor, pero todo esto que pasó lo seguimos contando para que no se repita; aquí seguimos”, sostiene Edén López.
La investigación oficial quedó marcada por las irregularidades documentadas por la CNDH.| Foto: Roberto Amaya.

e&d

  • Luis Alberto López
  • Reportero lagunero con más de 15 años de experiencia. Labora en MILENIO desde 2011, además fue becario Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte y de la Séptima Generación de la Red LATAM de Jóvenes Periodistas. Ganador en dos ocasiones del Premio de Periodismo Cultural de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) en la categoría de reportaje.

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